Texto de Gustavo Feder
Nota publicada originalmente en Autohistoria

El Donatini MB8 es uno de los prototipos más curiosos y avanzados de los realizados en nuestro país y, seguramente también, en el mundo.

La idea comenzó a gestarse en 1982, cuando se esbozaron los primeros trazos de un concepto experimental con soluciones inéditas. El inicio de la construcción se demoró más de una década y el armado final del prototipo recién pudo culminarse en 1998.

“Siempre tuve curiosidad por las suspensiones, desde los 8 años. Hice algunos trabajos en motos y autos de carrera mientras vivía en La Plata. Algunos fueron exitosos y soñé siempre con una Ferrari o Jaguar, pero me fue imposible trabajando. Tuve restaurante, panadería y almacén, pero por razones de salud tuve que abandonar. En 1993, a los 44 años, ya tenía el diseño del auto y lo debía comenzar un amigo. Perdí el amigo, así que en mi autoexilio en el balneario Mar Chiquita lo comencé a hacer con los planos y una soldadora eléctrica”, nos comenta Raúl Donatini, diseñador y constructor del prototipo.

El auto fue pensado a partir de la suspensión que debía ser concebida en función de lograr una gran estabilidad en un deportivo que podía desarrollar una velocidad cercana a los 300 km/h.

“Me preocupaba la incorporación de elementos para corregir vicios de diseño a veces necesarios como la barra estabilizadora delantera, porque siempre sostuve que la trasera era innecesaria; por eso las dos ruedas adelante y la suspensión se hace entre ruedas con un balancín que pivotea en un punto del monocasco. Ambas ruedas no suben juntas y, como están en un brazo de palanca tomado al medio, trasmiten la mitad del obstáculo al chasis. El balancín esta tomado a los portamazas delanteros, especialmente hechos con una rótula desfasada del centro de giro por dos tensores, de manera que al girar cambia la distancia y el auto sube del lado de apoyo en curva y baja del otro, efecto lancha o antirolido”, explica Raúl.

Diseño aerodinámico

Las ocho ruedas del Donatini MB8 se distribuyen en tres ejes, dos delanteros de dos ruedas y uno trasero de cuatro. El comportamiento es similar al de una mesa de tres patas, con cada pie dividido en dos piernas que a su vez están articulados entre sí. Esta solución garantiza que esté siempre apoyada y perfectamente equilibrada, lográndose una fuerte adhesión bajo cualquier circunstancia. El monocasco o viga no está sometido a torsión, pues no hay diagonales de trasmisión del esfuerzo.

El tren trasero funciona como un balancín con un solo resorte y dos amortiguadores independientes, de manera que la carga de una rueda se trasmite a la otra, de exterior a interior, teniendo en el tren trasero apoyo perfecto. Las ruedas duales fueron aplicadas para compensar cuatro parches de apoyo del tren delantero y usar una cubierta uniforme en todo el auto (de 14 pulgadas, por sugerencia de Don Vicente Formisano). Las llantas especiales sobre las que se montan las dos cubiertas tienen un separador soldado de 70 mm.

Las tazas delanteras son de diseño especial. Llevan un soporte central a una pieza que reemplaza la tuerca de punta de eje y hace que no gire. Esta solución responde a una necesidad aerodinámica para atenuar el vórtice que produce el giro de la rueda. Las tazas fueron fabricadas por un amigo de Donatini: “Toty” Barragán.

El monocasco del Donatini está construido con caños estructural y chapa de acero. Desde el punto de vista estructural, el MB8 es un monocasco construido con tubos y chapa de acero. Opcionalmente, podría aplicarse aluminio.

La carrocería fue diseñada en función de la aerodinámica con “líneas limpias, taparruedas trasero y tazas fijas delanteras, efecto suelo o venturi, como dice Don Heriberto Pronello, que comienza en el centro del auto hacia atrás, siendo la salida del depresor cuatro veces mayor a la superficie del piso al suelo”, explica Raúl.

El auto mide apenas 1,05 m de altura. Para acceder al cockpit, la carlinga lleva un mecanismo de apertura con doble compás.

Las piezas que integran la carrocería van abulonadas al monocasco: dos zócalos, un bajo trompa, un bajo cola o depresor, una trompa, un cubre motor, una tapa baúl delantera, una tapa motor, dos cubrerruedas traseros y cuatro tazas fijas.

Mecánica Mercedes-Benz

El Donatini MB8 está impulsado por el motor Mercedes-Benz M116 V8 de 3.5 litros y 200 cv de potencia, acoplado a una caja manual de cuatro velocidades. Tanto el propulsor como la caja están dispuestos sobre el eje trasero. Esta configuración permitió garantizar un reparto de pesos ideal del 50 % entre el eje trasero y los dos delanteros. Los frenos son a disco en cada uno de los ejes (seis discos en total).

El auto fue concebido como un verdadero deportivo que puede circular tanto en circuitos cerrados como en el tránsito urbano. Su diseño admite múltiples posibilidades; jugando con las presiones de las ruedas delanteras se puede alargar o acortar y con las traseras modificar la carga de la comba.

La construcción del MB8 demandó cuatro años, de los cuales dos fueron para ponerlo en el suelo, uno de pruebas y otro de carrozado. Fue un trabajo totalmente artesanal realizado en soledad por Donatini. “Lo hice solo en un quincho, con la ayuda de mi esposa, Victoria Greci, para mover las piezas grandes, pues donde vivo por los años 94 al 98 no tenía vecinos”.

El prototipo fue exhibido por primera vez en 2003, en la muestra realizada por “El Garage” en el predio de Costa Salguero. El diseño llamó la atención de un italiano que en 2005 se llevó a su país una carpeta donde estaba toda la documentación del diseño del MB8. “Me llamó desde Italia una vez y andaba todo bien. En 2007, Ferrari y, en 2008, toda la Fórmula 1 usaron la taza delantera fija con el mismo sistema tomada a la punta de eje y, a priori, el concepto de la suspensión trasera interconectada, entre las dos ruedas”, nos comenta el constructor.

Pasaron muchos años de enorme esfuerzo y sacrificio, pero finalmente Raul Donatini logró su objetivo de construir “un concepto diseñado por mí, para verificar su eficiencia y hacer realidad mi sueño de un auto”.

G.F.

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Donatini MB8: la historia del auto argentino de tres ejes
Raúl Donatini tardó cuatro años en llevar del papel a la realidad su prototipo de tres ejes.

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Lo diseñó en La Plata y lo construyó en Mar Chiquita.

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Es un deportivo artesanal de tres ejes.

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Con las duales en el tren trasero, suma en total ocho ruedas.

Donatini MB8: la historia del auto argentino de tres ejes
Tiene diseño aerodinámico.

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Y mecánica Mercedes-Benz.

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Fue la sensación de Mar Chiquita.

Donatini MB8: la historia del auto argentino de tres ejes
Hasta que llegó a la televisión.

Donatini MB8: la historia del auto argentino de tres ejes
Protagonizó un programa de "El Garage".

Donatini MB8: la historia del auto argentino de tres ejes
Y fue invitado a una exposición de ese programa en la ciudad de Buenos Aires.

Donatini MB8: la historia del auto argentino de tres ejes
El sueño de Raúl Donatini, hecho realidad.

Donatini MB8: la historia del auto argentino de tres ejes
Ver entrevista en video acá abajo.

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VIDEO: Donatini MB8 – “El Garage”


Fuentes: Autohistoria y SixMania