Texto de Orly Cristófalo
Fotos de Jeep Argentina y O.C.

Desde Villa La Angostura (Neuquén) - Desde antes de su lanzamiento en la Argentina, la pick-up Jeep Gladiator desató diferentes reacciones entre los fanáticos de los autos: es un vehículo que no pasará ni pasa desapercibido, simplemente por lo que representan la marca y el nombre como marca íconos. Impuestos y economía mediante, su precio en la Argentina también la ubicó en un lugar único: la versión Gladiator Overland se consigue a partir de 93 mil dólares, mientras que la Gladiator Rubicon cuesta de 99 mil dólares.

Por ese motivo, la entrega de las primeras unidades a los clientes no podía ser así nomás. La fecha original iba a ser en mayo pero -restricciones para viajar y pandemia mediante- se pasó para agosto. Obviamente, esos primeros compradores recibieron sus Gladiator en tiempo y forma, pero faltaba la cereza del postre: la entrega oficial, con una sorpresa muy especial

El jueves bien temprano nos reunimos en el VIP de Aeroparque con tres compradores y algunos directivos de Jeep Argentina para acompañarlos en este evento. En total, iban a ser cuatro compradores, pero uno se bajó sobre la hora por motivos personales. La agenda del viaje era casi secreta: sólo sabíamos horarios y títulos de cada actividad. El resto era pura sorpresa.

Trataré de hacer un minuto a minuto de lo que fue esta "Experiencia Gladiator".

Jueves - 12:40hs

Aterrizamos en Bariloche. Nos recibió una pista húmeda. Desde el aire se veía nieve, aunque no muy abundante. La temporada estuvo corta de nevadas, tanto acá como en Mendoza, San Martín de los Andes y varios centros de esquí más. Incluso en Ushuaia hablaban de "nieve escasa". Pero el pronóstico parecía estar a nuestro favor, ya que se peveían unas cuántas precipitaciones en las siguientes horas.

En el "Teniente Luis Candelaria", nombre oficial del aeropuerto de Bariloche, nos recibió el equipo de guías de Jeep, liderado por Ricky Djapic, reconocido instructor de esquí y parte de los responsables de la selección argentina para el Camel Trophy en los años '90. Nos contó un poco de qué se trataría el primer día y nos anunció cómo nos repartiríamos los Wrangler y Gladiator que nos esperaban en el estacionamiento. Todos nos hisopados antes de viajar (condición para poder volar e ingresar en la provincia de Río Negro), por lo cual viajamos cuatro pasajeros por vehículo, pero manteniendo ciertos protocolos, como ventilación permanente en el habitáculo.

Me tocó la Gladiator Rubicon roja que ya destripamos hace algunos meses en esta crítica de Autoblog. Fue reencontrarme con una vieja amiga. Salimos del estacionamiento del Aeropuerto, hicimos cinco kilómetros y nos desviamos a la izquierda por un camino de tierra, que de a poco se fue convirtiendo en barro, mientras cada vez teníamos más nieve a nuestro alrededor. El sol brillaba en el cielo, pero el frío que levantaba la nieve se dejaba sentir.

Pasamos una tranquera y nos metimos campo adentro. Siempre por una huella que por momentos se ponía barrosa y por momentos se hacía más profunda. Ricky avisó por el handy que conectáramos la 4x4 Alta, para avanzar "mejor pisados". El terreno no era tan complicado, pero era una manera de ayudar a quienes no tienen mucha experiencia en pisos de este tipo.

Llegamos a un río y la orden fue de a uno por vez. El piso ya había sido reconocido hacía dos días por los guías, pero siempre es bueno tener asegurado el cruce y no arriesgar a quedar detrás de un vehículo varado en medio del agua. Pasamos sin problemas, el agua ni siquiera llegaba a salpicar el capot, un poco por la poca profundidad y otro poco por la suavidad con la que cruzamos. Ricky tiró una de sus máximas: "Prefiero ir lento y llegar a destino con el Jeep listo para usarlo mañana, que ir rápido y mañana tener que ir al mecánico".

Seguimos avanzando y el camino se ensanchó. Apareció mucho barro mezclado con nieve. Frenamos y Ricky pidió a todos que pasaran a 4x4 Baja: "Y, si se animan, lo manejan en modo manual, para poder ir escuchando el motor y llevarlo tranquilo, pero alegre". Avanzamos y las huellas se multiplicaron. Nuestro piloto aprovechó para viajar "cruzado": ruedas delanteras en unas huellas y las traseras en otro juego de huellas. Algunos se animaron, otros sólo avanzaron con cara de sorpresa y felicidad. Los dueños manejaban sus propias Gladiator, con un guía sentado como acompañante, para darles indicaciones y corregir errores.

Con los Jeep bien embarrados y salpicados, nos reagrupamos frente a una nueva tranquera. Bajamos a pisar nieve, charlar un poco y volver por el mismo camino. Se iba a poner lindo pasar por la misma huella, pero después de que cuatro Gladiator y tres Wrangler las pisaran y complicaran.

Escuché una voz que dijo: "Orly seguro va a querer manejar". Y, antes de que se dieran cuenta, ya estaba sentado detrás del volante del Wrangler Rubicon rojo, otro viejo conocido de Autoblog (leer crítica). Acomodé el asiento, revisé que la 4x4 Baja estuviese conectada, puse la caja en manual y salimos. El piso se veía horrible, con un barro muy espeso. El ruido de los neumáticos era casi gelatinoso, pero el Wrangler seguía adelante sin titubear. Probé a llevarlo cruzado entre huellas. Fallé una vez, fallé la segunda y quedé cruzado en la tercera. La sensación al volante es muy rara y divertida a la vez. Seguimos avanzando hasta que salimos de la parte más empantanada.

Todavía faltaba una sorpresa más antes de salir a la ruta. En medio del camino y antes de volver a cruzar el río, nos metimos en un campo, cuya tranquera nos abrió el propietario. Ahí realizamos un recorrido corto, pero muy trabado en medio de un bosque de pinos. Objetivo principal: tratar de no golpear los tocones que había en el recorrido y que, en su mayoría, estaban cubiertos por la nieve. Y mientras tanto disfrutar del manejo entre árboles, piñas, trepadas y descensos. La fila de Jeeps haciendo zig zag entre pinos era todo un espectáculo. Salimos todos ilesos y pusimos proa a Bariloche.

Jueves - 14.45hs:

Llegamos al Aralauquen Golf & Country Club, uno de los barrios privados más reconocidos de Bariloche. Fuimos directo al vestuario, donde nos cambiamos para enfrentar lo que se venía: nieve (y mucha). Pantalones y calzado a prueba de agua, campera, gorro de lana, cuello térmico y todo lo que tuviéramos a mano.

Salimos y comenzamos a subir con los Jeep por la montaña. Al principio, el camino es casi vecinal, pero de repente se empieza a poner complicado. Es una sola mano (la bajada será por la otra parte del cerro). Las curvas son retomes y en algunas las Gladiator necesitan dos maniobras, "por culpa" de los 80 cm extra de largo que tienen con respecto a los Wrangler Unlimited. De repente, llegamos a un claro y nos detuvimos.

A partir de allí la travesía para llegar al refugio donde almorzaríamos sería en motos de nieve. Nos dividimos de a dos, nos pusimos los cascos y a trepar. Apenas arrancamos comenzó a caer una fuerte nevada, con lo cual los 10 minutos que duró la subida fue entre nieve cayendo y piso muy nevado. Llegamos arriba, dejamos las motos y nos dirijimos al refugio, en medio del temporal. Adentro era otro mundo: hogar prendido, grandes ventanales y una picada esperándonos en la previa del almuerzo. A nadie le importó que fueran las 16:30. Había hambre y veníamos de pasarla muy bien.

Jueves - 17:30hs:

Terminamos el almuerzo, bajamos en grupo en las motos de nieve y retomamos el volante de los Jeep. Ahora nos esperaba la parte más tranquila: la ruta que une Bariloche con Villa la Angostura. Entre algunas paradas adicionales en el camino y otras yerbas, llegamos a las 19:30. Tiempo suficiente para bañarnos, acomodarnos en la habitación del hotel y volver al bar de la recepción.

Salimos a las 21 para cenar en la villa donde, cata a ciegas de por medio, terminamos de cenar casi a la 1 de la mañana. Bebimos tranquilos, ya que los conductores designados fueron los guías. A descansar, que mañana sigue.

Viernes - 9:30hs:

Me puse el despertador temprano, para ver el amanecer en el lago Nahuel Huapi desde la ventana de mi habitación y cometí dos errores: amanecía recién a las 8:30 y estaba nublado.

Desayuno de por medio salimos a la ruta. Encaramos hacia el camino de los Siete Lagos, tuvimos que desviarnos apenas salimos de Villa La Angostura: hubo un derrumbe en la ruta y estaban trabajando para despejarla. Ahora me tocó viajar en la Gladiator roja: sí, la que desarmamos en la estancia de Jacinto Campos, pero ahora viajo atrás, aprovechando para charlar y hacer el reportaje con Pablo García Leyenda (ver nota). No había viajado nunca en las plazas traseras de la Gladiator y tengo que confesar que me acomodé mucho mejor de lo que hubiese imaginado.

Después de un par de paradas para fotos llegamos al ingreso de Lago Hermoso Mountain Park, un nuevo complejo que incluye casas, campo y un moderno centro de esquí en plena construcción. En la actualidad sólo se encuentra habilitada la pista para niños y la confitería de la base, aunque para el verano esperan tener listo la "Intermedia".

Durante más de tres horas estuvimos con la nieve hasta las puertas, cruzando arroyos, pasando guardaganados, haciendo fuera de pista y trepando laderas que requirieron de mucho trabajo de los guías. En una ocasión se escuchó por la radio: "Carlitos, venite para adelante y traete la motosierra". Cabe aclarar que todo el recorrido se hizo dentro de un predio privado y que en la misma entrada nos ofrecieron una motosierra (por si no teníamos).

En una de las paradas para reagruparnos, bajamos de los Jeep y la nieve nos llegaba a la rodilla. Charla va, charla viene, se armó una pequeña guerra de bolas de nieve. Una vez finalizada, quien escribe aprovechó la valentía de los ocupantes de la Gladiator azul, quienes viajaban sin techo, para embocar una bola de nieve al mejor estilo Manu Ginóbili. Mis disculpas a la distancia: tengo cinco años y todavía me estoy riendo.

Viernes - 14:50hs

llegamos al refugio más alto del complejo Lago Hermoso Mountain Park. Unos 1.600 metros sobre el nivel del mar según, nos contaron. Mientras degustamos un guiso bien casero de ciervo y verduras, charlé con los propietarios de las Gladiator. Están felices y desbordados por la capacidad de sus vehículos. También hablamos sobre los tips de manejo que fueron recibiendo. En un momento, uno de ellos me dijo: "¿Te puedo preguntar algo?". Me dijo: "¿Los viajes de los periodistas siempre son así?". Le respondí que sí, que son muy parecidos en comodidades y actividades, aunque hay más y menos intensos. Se quedó mirándome y me tiró: "¡Qué vida jodida, la de ustedes!", mientras largaba una carcajada. Señores, ha caído un bastión más del sacrificado periodismo automotor.

Descendimos en motos de nieve, tomamos un café en la base y nos dirigimos a la zona para la foto final. Quedé al volante de la Gladiator roja en la foto "familiar", como buen fanático de Jeep que soy. Regresamos al hotel para un buen baño y la cena de cierre.

Sábado - 9:15hs

Es hora de volver al aeropuerto de Bariloche y en la agenda decía "transfer". Cuando pensábamos que no volveríamos a manejar los Jeep, aparecieron ellos, cargamos las valijas a bordo y emprendimos la ruta. Nos acompañó una fuerte nevada durante todo el camino, con algunos sectores con piso complicado. A bordo seguían las charlas y hasta alguien tiró: "Deberíamos habernos quedado un día más". Confieso que no lo dijo ningún periodista ni dueño.

Cerramos una experiencia distinta, como si hubiésemos comprado una Gladiator Rubicon y la marca nos agasajara para agradecer y celebrar. Al fin y al cabo, subirse a un Rubicon siempre es una fiesta.

O.C.

***

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
Suelo patagónico para darle la bienvenida a la caravana.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
Conduce J.L.Denari. Copilotea O.C. Escenografía: fuerte nevada.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
Vajilla para el almuerzo de montaña.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
La sacamos a tomar fresco, para la foto.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
Refugio en lo más alto de la montaña, en el nuevo complejo Lago Hermoso.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
La magia del drone y el paisaje patagónico.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
¿Jugamos a las escondidas?

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
Caravana Jeep Gladiator Rubicon en el bosque de pinos.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
Vista del portón trasero. ¿Adentro? Valijas y bolsos.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
A trepar, en plena nevada.

El azul se escapó esta vez.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
Si tu Jeep no se ensucia te estás perdiendo una parte importante de tu vehículo.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
Nada como un buen baño en los arroyos del sur.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
Complicado, el tráfico.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
"O.C. ¿te hicieron llevar MiuraMag para el hotel? Marge, no voy a mentirte".

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
Nuestro viejo conocido, posando para la foto (leer historia).

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
La cámara delantera se puede activar a baja velocidad. Ideal para el off road, lugar en el que necesitás saber por dónde estás pisando.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
Foto de familia en un alto en el Camino de los Siete Lagos.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
Los nuevos propietarios le sacaron el jugo a las aptitudes off road de las Gladiator.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
Huella con nieve y barro. El ruido pegajoso es inolvidable.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
Un alto en el camino para reagrupar y tirar nuevos tips para lo que se viene.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
A esquivar tocones y pasear por el bosque de pinos.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
O.C. al volante. Notar el consumo promedio de la travesía: 16 litros cada 100.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
Algunos se animaron a ir sin la parte delantera del techo.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
Pasa uno, espera el resto. Las normas de convivencia son todo en las travesías.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
Cruzamos varios ríos, arroyos y vados de diferentes profundidades.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
Caravana con distancia, elemento fundamental en el manejo off road. Bueh, en el de todos los días también.

Experiencia Gladiator en la Patagonia argentina: la mejor manera de que te entreguen tu Jeep
"Egresados Experiencia Gladiator 2021"

Jeep entregó las primeras Gladiator en la nieve y anunció sus próximos lanzamientos en Argentina
Pablo García Leyenda, director de Ventas de Fiat, Jeep y Ram en Argentina, habló de los próximos lanzamientos de las tres marcas en nuestro país (leer entrevista).

Crítica: Jeep Gladiator Rubicon
Orly Cristófalo manejó la Jeep Gladiator Rubicon (leer crítica).

Tres opiniones más sobre la pick-up Jeep Gladiator
Carlos Cristófalo, Jerónimo Chemes y Jacinto Campos manejaron la Jeep Gladiator Rubicon (leer crítica).