Y en esa línea esperamos que los scooters tengan mayor participación en esta plataforma, donde no han tenido la frecuencia que se merecen y van a tomar cada vez más importancia en estos tiempos de transportes individuales. Y en ese segmento, no hay mayor sinónimo de la categoría que Vespa, el señor scooter.

Esta vez se trató de la Vespa SXL 150, el modelo más económico de la marca en nuestro país, que si bien tiene un precio comparativamente agresivo respecto del resto del mundo, sigue siendo un scooter relativamente costoso para nuestro bolsillo. La pregunta obligada es: ¿se justifica? Verán que la respuesta no es tan simple.

Moverse por la ciudad con una Vespa es un acontecimiento. Desde sus orígenes hasta nuestros días. La calidad de construcción y los detalles se mantienen presentes, principalmente sus llantas de aleación sujetados por un monobrazo en ambos ejes, dejándolas visibles a todos aquellos que se vean atraídos por su diseño. El chasis de acero que incluye los faldones posteriores en este material, tal como comenzaron a salir de la fabrica de Pontedera hace más de 50 años completan el look and feel de la marca, que realmente transmite solidez y calidad.

La conducción es típica de un scooter. Dirección rápida, suspensiones algo duras y una maniobrabilidad que nos hace sentir que podríamos meternos hasta en nuestras camas con la moto. Si el ascensor lo permitiera seguramente podría lograrse.

En esta nota el objetivo no es realizar una evaluación exhaustiva de la Vespa SXL 150, sino darles un pantallazo general de cómo se comporta la moto en el uso diario. La verdad es que tener un scooter simplifica mucho la tarea de moverse del punto A al B, y una Vespa le agrega algo de panache a la ecuación.

En nuestro caso logramos colgar las compras del gancho que hay en el torpedo de la moto, llevar la cámara de fotos y el equipo de lluvia abajo del asiento y llegar secos cuando nos agarró la lluvia. Todo esto sintiéndonos como Frank Sinatra recorriendo las calles de Mónaco -si es que alguna vez La Voz lo hizo-.

El rodado chico, propio de un scooter de estas dimensiones que no llega al metro veinte de largo total, hace que las frenadas en piso mojado se hagan prestando mucha atención. En ningún momento perdimos el control o nos sentimos inseguros en la frenada, pero el ABS sería un gran aliado para todos los días. Motoblog no recomienda motos sin ABS o, en su defecto, frenos combinados -CBS- en las motos de menos de 200 cc.

Su precio la deja en un espacio donde no hay mucha oferta. Si lo comparamos por prestaciones, hay scooters similares que pueden llegar a costar la mitad y si buscamos en su rango de precio, encontramos opciones ligeramente de mayor cilindrada y equipamiento, de marcas como Kymco que, a priori, serían propuestas superadoras.

Si pasamos a las marcas más tradicionales, como Honda o Yamaha, nos encontramos con el PCX 150, por ejemplo, que es el producto con el que ustedes más lo compararon. Siendo un producto superior en cualquier aspecto medible, y con un costo 50% mayor, solo tiene en contra que no se trata una Vespa y eso, para los amantes de la marca, será suficiente para inclinar la balanza hacia el diseño y todo lo que un ícono representa.

En la practica resulta tan difícil de justificar como un Rolex o una lapicera Montblanc, pero aquellos que sepan apreciar lo que hay detrás y tengan los medios para hacerlo, sin dudas la disfrutarán.

Vespa cumplió esta semana 75 años de vida y lleva más de 19 millones de unidades producidas. Si bien no se trata de un homenaje, es un buen timing para salir con este Motoblog Cotidiano arriba de su VXL 150.

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Motoblog Cotidiano: Vespa SXL 150
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