Sabrina Débora Fiorini es una lectora muy conocida en la comunidad de Autoblog. En enero de 2019, sufrió un accidente con un VW Golf en la Panamericana: la estructura de seguridad del auto le salvó la vida. La carta de agradecimiento que Fiorini le escribió a VW Argentina se viralizó en esta nota.

El sábado pasado, Sabrina Fiorini se volvió a contactar con Autoblog. Pero no estaba en la Panamericana ni en ninguna otra parte de la Argentina. Hoy se encuentra en China, donde una serie de casualidades -y una historia de amor- la llevaron a estar presente en el Salón de Shanghai 2021, la primera exposición de autos en pabellones cerrados, que se realizó en la Era del Covid-19.

En el siguiente diálogo con Autoblog, Fiorini contó cómo llegó a China, de qué manera se vive la pandemia en el país donde surgió el Coronavirus y analiza algunas novedades del Auto Shangai 2021.

-¿Cómo llegaste a China y al Auto Shanghai 2021?
-Después del accidente que tuve y de las notas que se publicaron, me contactó a través de Linkedin una persona llamada Olaf Gutowski. Es un ingeniero alemán, trabaja en Volkswagen desde hace más de 20 años y me escribió interesado en mi caso. La cuestión es que establecimos un diálogo fluido por chat y, después de unos meses, me dijo: “Te quiero ir a conocer a Buenos Aires”. Yo primero le dije que no, porque encima él trabajaba en Volkswagen, pero insistió y un día me dijo que ya tenía el pasaje. La cuestión es que viajó y, cuando nos conocimos en persona, fue amor a primera vista. Estuvimos 15 días juntos y después él volvió a Alemania. Para la Navidad de 2019 volvió a visitarme en Buenos Aires y me propuso matrimonio. La idea era casarnos a mediados del 2020 en Alemania.

-Perdón, no esperábamos encontrarnos con una historia de amor. ¿Y cómo llegaste a China?
-En febrero de 2020, Olaf fue promovido para asumir como Vicepresidente de Ventas y Marketing de Volkswagen en China. Su trabajo fue lanzar la gama de autos eléctricos VW ID en ese mercado. La gran novedad de Shanghai 2021 fue el ID.6. La cuestión es que Olaf me propuso dejar todo en Argentina y acompañarlo a vivir con él en China. No fue fácil, porque vivimos meses muy duros, separados y deprimidos, pero no dejamos de pelearla.

-¿Qué les pasó, específicamente?
-Yo llegué a China el 22 de octubre de 2020 con una visa de estudiante, porque ahora estoy estudiando chino. Llegar a China demandó varios de meses de trámites y cuarentenas. No fue fácil conseguir la entrevista en el Consulado de Buenos Aires, en medio de la cuarentena cerrada de Argentina. La cuestión es que, cuando por fin conseguí la visa y los pasajes, quedé con todo listo. Viajaría de Buenos Aires a Frankfurt y desde ahí haría la conexión a Shanghai. Olaf vive en Beijing, pero esa fue la única conexión que conseguimos, así que acordamos que él me iría a ir a buscar a Shanghai. Ahí todo se complicó más todavía.

-¿Por qué?
-Antes de viajar, tuve que presentar dos tests negativos para tener la autorización a volar. El día previo a mi salida, mi mamá vino a despedirme. Ese día se sentía un poco mal, pero quiso verme igual: no sabíamos cuándo nos volveríamos a encontrar. La cuestión es que ella estaba infectada de Covid-19 y no lo sabía. Sin quererlo, me contagió también a mí. Subí al avión sin saber que estaba infectada y lo supe recién al llegar a Shanghai, cuando me hicieron el test obligatorio para todos los que arriban desde el extranjero.

-¿Y qué pasó entonces?
-Del aeropuerto me llevaron directo a un hospital en Shanghai. Estuve 28 días en una habitación de 30 metros cuadrados, compartida con otras dos mujeres chinas. Sin conexión de VPN, sin WhatsApp, sin conocer la lengua y sin nadie que hablara inglés. La primera vez que pude recibir un mensaje me enteré de que mi madre había fallecido de Covid. Fue una noticia que me desarmó por completo. Ella estaba feliz por ver cumplir mi gran sueño, por verme sonreír luego de mucho tiempo. Siento que la vida me dio la ultima oportunidad de verla y es eso lo que agradezco. La vida me dio la oportunidad de verla por última vez. La pude abrazar y prometerle que regresaría. Lo difícil es saber que algun día regresaré, pero no podré volver a verla. Pero sé que está: mamá nunca dejó de estar.

-¿Y cómo siguió tu recuperación en China?
-Cuando finalmente me dieron el alta en el hospital, las autoridades de Beijing me obligaron a hacer dos cuarentenas más. Una la tuve que hacer sola y en la otra Olaf asumió la responsabilidad de hacerla conmigo, con todo lo que ello implicara. Los hoteles de cuarentena son definidos por el Gobierno y se desconocen cuáles son los habilitados. Te puede tocar cualquiera, por más que puedas pagar el más caro. Nada se elige en China, nada. Incluso el día de la reconexión del aire acondicionado en verano, es una decisión gubernamental. Los primeros 14 días me hospedé en un hotel definido por el gobierno. Los otros 14 pudimos elegir, pero esta vez juntos. Juntos y felices, finalmente. Fue el momento más esperado y la cuarentena más bella que me habían propuesto. Todo este proceso de llegar hasta Olaf duró nueve meses, 27 días de internación, 14 días de cuarentena, con un total de 57 hisopados y un control constante. Por eso ahora podemos estar sin barbijos.

-¿Y el casamiento? ¿Y el Salón del automóvil?
-Mucho no puedo hablar de este tema aún, lo contaré en una próxima nota si es que a los lectores les interesa. Aprendí a ser una mujer que renace de las cenizas todo el tiempo. No queda otra opción y creo que la vida recompensa. Soy una gran convencida de ello. Lo único que puedo adelantar es que, de la misma forma en que obtuvimos mi visa, cuando las embajadas y consulados estaban cerrados, haremos lo necesario para que nada sea un nuevo obstáculo. Ambos deseamos crear nuestra familia. Esta familia nació con nosotros, fuertes y enamorados en época de pandemia.

-Al ver las fotos del Salón de Shanghai nos llamó mucho la atención ver al público adentro de los pabellones de la exposición. La mayoría de las personas no usan tapabocas ni barbijos. ¿La pandemia ya terminó en China?
-El uso del barbijo no es obligatorio en China. Aquí se vacuna a las personas de edad joven, pero aún no han comenzado con los ancianos mayores: todo lo contrario al resto del mundo. Además, estamos monitoreados por el Gobierno a través de una aplicación llamada Health Kit. Ellos saben en dónde estás en cada momento y tienen actualizado el último resultado de tu hisopado. No es posible circular por China sin esa aplicación. Si estás infectado, no podrás tomar ni siquiera el colectivo, pagar un simple refresco, viajar o intentar traspasar cualquier frontera. En Shangai casi nadie usa máscaras, barbijos o tapabocas. No es obligatorio. El virus acá ya está muy controlado. En Beijing, donde vivimos con Olaf, el barbijo se sigue usando, porque es la ciudad donde residen las autoridades del Gobierno y donde están todas las sedes diplomáticas. El control del virus se consiguió básicamente porque China se cerró por completo ante la pandemia. La ecuación que ellos usan es: “Health Kit te da más libertad.” Aunque debas rendir cuentas de tu vida personal las 24 horas del día. De esta forma, el virus está completamente controlado. En el invierno pasado, no han alcanzado más de 10 casos en todo Beijing. Los vuelos internacionales que llegan son muy pocos y la cuarentena es obligatoria para todos los pasajeros, en hoteles y hospitales controlados por el Gobierno. Por eso, el Auto Shanghai se hizo prácticamente con público, periodistas y ejecutivos locales, sin invitados internacionales. Pero esa aparente normalidad no se consiguió fácil. Acá todos estamos monitoreados por el Health Kit o Health QR. A cambio, existe un tráfico de datos personales extremo, sobre todo para el gusto de cualquier otro país no comunista.

-¿Cómo funciona el Health Kit que se usó para los controles en el Auto Shanghai?
-Es una aplicación que todos tenemos en nuestros teléfonos móviles. Te monitorea de manera permanente el estado de salud y archiva los resultados de todos los testeos que te hiciste. Acá es obligatorio hacerse un testeo una vez al mes, no importa que no tengas síntomas. Esa aplicación la tenés que mostrar al ingresar a cada lugar cerrado o al tomar un avión: brinda información si estuviste cerca de alguna persona contagiada. En Shanghai, muchos ya se ríen del barbijo, dicen que es una estupidez, pero en cinco meses me hicieron más de 54 hisopados. Te controlan todo el tiempo. Mientras estés sano, la aplicación muestra una señal verde. Pero, cuando estás contagiado, como me pasó a mí, la señal es roja y automáticamente te bloquea cualquier posibilidad de comprar pasajes de avión, tickets de tren o de reservar un hotel. Además, te encierran. Y no sólo por 14 días: yo estuve un mes y medio en total encerrada y en cuarentena, con un testeo cada día. Por eso después, cuando te dan la luz verde, se puede disfrutar la libertad que se ve en esas fotos. Pero estamos muy controlados todo el tiempo. Más allá de eso, acá los fines de semana se vive como si fuera el 2019: boliches, recitales, cines, bares hasta cualquier hora, la gente amontonada, sentados uno arriba del otro y nadie con barbijo. Se vive como si no hubiera una pandemia.

-¿Qué te parecieron las novedades del Salón?
-Lo que más me llamó la atención es la cantidad de marcas de lujo que hay en China, muchas de las cuales no conocemos en Argentina. El poder adquisitivo de la clase alta china es enorme y no es raro caminar por algunos barrios donde sólo se ven autos de Bentley, Rolls-Royce, Lamborghini y Ferrari. Por las calles de Beijing y Shangai, los autos viejos no existen. Son todos autos nuevos. Eso sí: la clase media prácticamente no existe. Están los muy ricos y los muy pobres. La brecha económica es abismal.

-¿Y el ID.6 que presentó Olaf? ¿Qué tal es?
-Es maravilloso. Tiene todo lo que conocía y lo que nunca imaginé en un auto también. Se trata de un auto eléctrico del tipo SUV, con tres filas de asientos y con el tamaño de una BMW X6. Los chinos aman los autos grandes, no se ven autos pequeños por aquí. Es un auto que no calzaría en Europa, porque allí los prefieren medianos a pequeños. Te cuento un dato de color. Es una particularidad del lanzamiento de este auto en China y tiene que ver con la típica rivalidad que existe en muchos otros países, pero que acá se plantea entre la región del Norte versus la región del Sur. El ID.6 se lanzó en dos versiones, una para cada región, como una estrategia de la marca para resultar competitivos en cada bloque. La estrategia de la compañía apunta en evaluar los resultados de venta por cada locación. La actual demanda de autos en China es altísima y no alcanza a cubrir la oferta de producto fabricado. Es por ello que se ha comenzado a conversar con otros países, para elevar la producción de estos eléctricos ID.4/ID.6. Todo dependerá de los costos de importación a este mercado un poco cerrado y atípico, con la mera intención de abastecer la creciente demanda del mercado chino. El objetivo de VW es posicionar a la marca de autos eléctricos más vendida en China. Voy a ver si puedo probar el ID.6 para contarles a los lectores de Autoblog. ¿Les parece?

-Y la verdad que no. Es el auto que presentó Olaf. Seguro vas a decir que es "divino".
-No, el divino es mi Olaf, pero prometo ser objetiva con mi opinión sobre el auto. Hemos hecho algunas actividades en China en donde escuchamos a los fanáticos de la marca que traen ideas. Hay un café en Shanghai en donde se reúnen una vez por semana, llamado "Café ID.6". Suelo acompañar a Olaf en esas acciones y escucha muy atento las críticas de los clientes. Luego las lleva a la mesa de trabajo y es eso lo que destaco de su labor como profesional. La ultima idea que recuerdo es que quieren incluir un desinfectante para manos en los ID.4 & ID.6.

-¿Desinfectante?
-Y sí, prefiero eso antes que incluir el Health Kit en el Apple CarPlay. ¡Saludos a todos por Argentina!

Entrevista de C.C.

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Vende el VW Golf que le salvó la vida: Sabrina Fiorini le responde a los lectores de Autoblog
Febrero 2019. Sabrina Débora Fiorini y el accidente con el VW Golf que la hizo muy conocida en toda la comunidad de Autoblog (ver notas).

Una argentina en el Salón de Shanghai: “En China pocos usan barbijo, pero en seis meses me hicieron 54 hisopados”
Y, a través de esas notas, se hizo conocida también en Linkedin.

Una argentina en el Salón de Shanghai: “En China pocos usan barbijo, pero en seis meses me hicieron 54 hisopados”
Ahí conoció a Olaf Gutowski, ejecutivo de Volkswagen y actual vicepresidente de Ventas y Marketing de la marca alemana en China.

Una argentina en el Salón de Shanghai: “En China pocos usan barbijo, pero en seis meses me hicieron 54 hisopados”
Gutowski (centro) está a cargo de la estrategia comercial de Volkswagen y todas las marcas derivadas que son exclusivas para China, como la división Jetta (leer más).

Una argentina en el Salón de Shanghai: “En China pocos usan barbijo, pero en seis meses me hicieron 54 hisopados”
En Shanghai 2021, Gutowski presentó el nuevo Golf GTi. También trabaja en el proyecto del nuevo Centro de Diseño y Desarrollo de Volkswagen en China.

Una argentina en el Salón de Shanghai: “En China pocos usan barbijo, pero en seis meses me hicieron 54 hisopados”
La doble novedad de VW en Shanghai: los ID.6 Crozz (fabricado por Faw-VW, izquierda) y el ID.6 X (producido por S-VW, derecha). Tienen algunas diferencias y los dos competirán en el mercado chino, para intentar destronar a Tesla.

Una argentina en el Salón de Shanghai: “En China pocos usan barbijo, pero en seis meses me hicieron 54 hisopados”
Gutowski estuvo a cargo de todas las presentaciones de VW durante el Salón de Shanghai 2021.

Una argentina en el Salón de Shanghai: “En China pocos usan barbijo, pero en seis meses me hicieron 54 hisopados”
Encuentro de Gutowski con un grupo de influencers de redes sociales, que no ocultan su fanatismo por VW. Foto: YuÄ“hàn 37.

Una argentina en el Salón de Shanghai: “En China pocos usan barbijo, pero en seis meses me hicieron 54 hisopados”
En Shanghai ya nadie usa barbijos ni recuerda qué era eso del "distanciamiento social".

Una argentina en el Salón de Shanghai: “En China pocos usan barbijo, pero en seis meses me hicieron 54 hisopados”
De regreso en Beijing, Olaf y Sabrina, con los souvenirs del Salón.

Una argentina en el Salón de Shanghai: “En China pocos usan barbijo, pero en seis meses me hicieron 54 hisopados”
¿Qué es el Health Kit? Es la aplicación que utiliza el gobierno chino para monitorear en todo momento la salud de las personas autorizadas a circular dentro del país.

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VIDEO: Olaf Gutowski presenta los VW ID.6 X

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Mientras tanto, en China: volvieron los Salones del Automóvil (todas las fotos de Shanghai 2021)
Todas las novedades del Auto Shanghai 2021, en esta sección de Autoblog.