Texto y diseños de Cristian Di Filippo

Aprovechando el tiempo disponible durante los primeros días de la Cuarentena, retomé una vieja pregunta que me venía dando vueltas por la cabeza: "¿Es posible construir en la Argentina un vehículo moderno, seguro, atractivo visualmente y rentable, que rompa con el monopolio actual de la industria automotriz?"

Mirando ejemplos en otras partes del mundo, los proyectos están encarados desde otra realidad: generalmente son economías fuertes, en donde hay un nicho de mercado para poder realizar estos vehículos y hay consumidores que pueden pagar altos precios por productos casi exclusivos.

Nuestra situación económica, nuestra estructura de costos, los recursos tecnológicos disponibles y otras limitaciones, hacen necesarios que se busquen soluciones acordes.

Entonces me puse a pensar cuál sería la mejor estrategia para lograr llevar a cabo esta tarea.

Soy arquitecto, por lo tanto parte de la solución tiene que venir por el lado del Diseño. Si voy a contar con pocos recursos, tengo que sacar el máximo provecho de cada de uno de ellos. En la Historia de la Arquitectura hay varios ejemplos de corrientes y movimientos, en donde uno se puede inspirar, por ejemplo, el Racionalismo y el Brutalismo, dentro del Movimiento Moderno.

Hay una cita atribuida a Mies Van de Rohe (“menos es más”), pionero de la Arquitectura Moderna, en donde podemos sintetizar mi pensamiento para encarar este proyecto.

Sería muy extenso explicar el Movimiento Moderno dentro de la arquitectura, pero básicamente y en forma sintética, sus principios fundamentales se basan en la ausencia de ornamentos superfluos: la estructura portante de un edificio se manifiesta y es parte de la estética, y se usan geometrías limpias generando formas bien reconocibles, todo dentro de un criterio de racionalidad y funcionalidad.

Teniendo en cuenta todo esto, me puse a diseñar, primero la elección del tipo de vehículo, obviamente para un país como la Argentina, con malos caminos y calles, en donde predomina un solo auto por familia, que se usa para todo: la elección natural recayó en una camioneta de tamaño compacto, de alrededor de 4.60 metros y con capacidad para cinco pasajeros cómodamente ubicados. Que sea espacioso y que sea versátil. Es necesario que sea más ancho de lo normal y poco más alto también, para aprovechar el espacio interior.

La motorización eléctrica es lo que se viene y tiene como ventaja que hay muchos proveedores por afuera de la industria automotriz.

Básicamente está pensado para poder fabricarse en cualquier taller, por lo tanto es algo rústico y con muchas limitaciones constructivas: una de ellas es que no puede haber piezas estampadas, solamente plegadas. Otro requisito impuesto como premisa es la estandarización de piezas para bajar costos y tiempos, por lo tanto se busca minimizar su cantidad usando un criterio de simetría de partes. Por ejemplo, paragolpes delantero y trasero son iguales. La forma básica de las puertas también son iguales: solamente cambia la posición de las bisagras y las manijas. Los fender de los pasarruedas, debido a que son iguales adelante y atrás, solamente necesitan dos moldes para las cuatros piezas. Los faros delanteros redondos serían los aftermarket de Jeep u otro parecido en tamaño y forma. Los faros traseros también son genéricos y simétricos.

No hay elementos decorativos. No hay llantas llamativas, simples ruedas de chapa: la forma sigue a la función. Si algo es estructural, se muestra como tal. Si algo es de material compuesto, se expresa de esa manera.

En el exterior se puede ver un frente estilo monovolumen: fue la forma más simple de resolverlo y también funcional, porque el parabrisas también es una luneta para acceder al segundo lugar de guardado del vehículo.

Es un diseño transparente, en donde “Menos es Más”. Podemos decir que esta idea no es original, porque en la historia del automóvil, hay muy buenos ejemplos de esto: 2CV, Land Rover Defender, Toyota FJ 40, Suzuki Jimny de primera generación, y hasta nuestro Rastrojero podrían ser incluidos en esta categoría.

En el interior podemos ver este mismo criterio, elementos repetitivos estandarizados, un entorno simple con materiales nobles y con la tecnología que requiere hoy un vehículo moderno.

También propongo una variante con un frente más tradicional estéticamente y también el diseño de una cúpula pensando en una variante de siete asientos. Además, hay una variante de uso militar, aprovechando la estructura general y minimizando los costos de adaptación.

Importante: esto es un Estudio Conceptual. Es decir, es el primer paso para construir algo. Es lo que en Arquitectura denominamos un anteproyecto. Son ideas primero en forma abstracta, que luego se materializan en forma de Concepto.

Todavía no hay cálculo estructural y no hay cálculos de costos, si bien todo lo que aparece está hecho con un criterio racional, solamente con el fin de dar sustento al concepto.

Este es el primer paso. Se tendría que mejorar, con la contribución de otras disciplinas como Ingeniería Mecánica, Diseño Industrial, Marketing y otras más. Espero sus aportes sinceros. Desde ya muchas gracias a Autoblog, por mostrar mis ideas.

C.F.

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Di Filippo: la propuesta de un vehículo eléctrico para las familias argentinas (y también el Ejército)
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