En mayo de 2018 Andrés Memi nos invitó a la presentación del America Adventure 2018, un tour que realizaron desde la costa oeste de Estados Unidos hasta Buenos Aires con motos big trail. En ese entonces nosotros estábamos cumpliendo un año al frente de Motoblog y no teníamos en el radar participar en eventos de ese tipo, no porque no nos interesara, pero todavía estábamos pagando cierto derecho de piso y no teníamos la posibilidad de organizarnos, mucho menos siendo dos. De todas formas ya habíamos embolsado nuestro tercer Road Trip (ver), con dos Triumph por las sierras de Tandil, como para ir entrando en ritmo.

El 2020 ya nos agarró un poco más asentados, más caminados y un poco mejor organizados, y el destino volvió a cruzarnos con Memi y MotoAdventure Tours. Charlando de esto y aquello nos comentaron que para fin de año -el pasado mes de noviembre- estaban organizando un Rally Raid en Catamarca y nos abrieron las puertas para que participemos. Llegó la pandemia y la eterna cuarentena y el evento de noviembre se había convertido en nuestro faro. Nos pasamos todo el año organizándonos para poder llegar de la mejor forma, pero a pocas semanas de que se materializara, no estaban dadas las garantías y se optó posponerlo para la última semana de febrero de 2021 -si, la semana que viene-.

En el medio nos movimos para conseguir las motos, las cubiertas, el transporte, la indumentaria, el equipamiento y, en la medida de lo posible, el entrenamiento. Sí, aquella escapada a la Costa Atlántica para el Día del Niño (ver), era parte del entrenamiento para no estar tan oxidados a la hora de andar por terrenos sueltos -tierra, ripio, guadal, arena- y ponernos a punto. No pudo ser en ese momento, así que decidimos patear las BMW F850GS para más adelante y guardárnoslas para Catamarca.

Todo apuntaba a que no sería posible de ninguna forma participar de un evento similar por cuatro o cinco meses más. Al igual que todos ustedes, nosotros también somos amantes de la moto, y este tipo de acontecimientos, si bien implica muchísimo trabajo, también son un poco el premio que te da Motoblog y son cosas que no ocurren todos los días. Como lo fue el GS Trophy 2020 (ver). Así que el bajón anímico fue grande. Incluso cuando nos plantearon un plan B, con una salida reducida por Córdoba para mediados de diciembre. Tampoco era tan fácil organizarnos y llegar a formar parte en algo que ya no era multimarca y nos acotaba bastante las posibilidades.

Pero de esto también se trata este trabajo. Si nosotros no podemos conseguir dos unidades de tal o cual modelo, seguramente le sea igual o más difícil al resto de la gente que no está en esta posición de privilegio, incluso con la plata en la mano. No estaba para nada fácil la entrega de unidades por aquellos días -y ahora tampoco-. De todas formas nos pusimos en plan de participar como sea posible, con dos semanas por delante y un feriado de cuatro días en el medio -gran enemigo de la logística-. Empezamos a levantar el teléfono, a hacer algunas visitas, con muy buena recepción por suerte, pero la inmediatez del pedido hacía que los planes no pudieran confirmarse en un 100%. Hubo que ponerse manos a la obra para alinear los planetas a mano. Incluso con algunos desvíos.

Haciéndola corta, el día 0 -cer0- terminamos saliendo de KTM Palermo, quién nos prestó una unidad propia de la KTM 390 Adventure y nos preparó la otra cedida por Grupo Simpa, en el momento en que una de las máquinas, que era cero kilómetro, terminó de armarse. Con un trailer Portonar para dos motos, que nos terminaron de armar y hacer la conexión de luces el día anterior y tirándolo con el auto propio, porque nuestra camioneta no estaba disponible, salimos con las motos listas. No olvidar que en cuestión de horas la gente de Intercap nos puso a disposición un juego de tacos Kenda para engomar la segunda moto.

Apenas subimos a la autopista saliendo de Buenos Aires pudimos disfrutar una de las primeras buenas sensaciones del viaje, la del alivio que llega después de haber andado a las corridas por muchos días y tener todo listo. Era hora de disfrutar.

El día 1 arrancó con un pequeño contratiempo logístico, M.A. despachó todos sus pantalones en la camioneta y de repente eran las 7 de la mañana, había que desayunar y subirse a las motos y el hombre estaba vestido para la aventura, con todas las protecciones habidas y por haber, pero en calzas y traje de baño. Para preservar su imagen, o lo que queda de ella, optamos por no documentar el momento. De todas formas fue solucionado casi de inmediato por el señor Leonardo Nigro, a esta altura un gran amigo de la casa, que además de hacernos los calcos -Speed Gráfica- para las motos se hizo presente en menos de 15 minutos de notificado con unos pantalones de cuadri.

Así nos encontramos, con todo solucionado rumbo a un destino desconocido, puesto que si bien había hoja de ruta e indicaciones, preferimos dejarnos guiar sin pensar hacia dónde íbamos y disfrutar del viaje, concentrados en compartirlo con todos ustedes.

Una imagen vale más que mil palabras, por lo tanto el resto de la historia la va a contar el video, pero es importante mencionar que a las 8 de la mañana ya estábamos arriba de las motos con destino a Ascochinga, para terminar el día alrededor de las 6 de la tarde en las Salinas Grandes, aunque una serie de contratiempos físicos, mecánicos y geográficos hicieron que nos bajáramos de ellas a las 11 de la noche. Físicamente exhaustos y, por momentos, moralmente quebrados, avanzando de noche por caminos con fesh fesh y prácticamente sin viento, con un manto interminable de polvo que complicaba mucho la visión.

Una vez que estás del otro lado de la línea de llegada todo toma otro color, y el sufrimiento se transforma en una buena anécdota para contar. Como ésta, que arrancó en Palermo Hollywood y terminó con un hummus de berenjena que nunca vamos a olvidar.

Primera parte.

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Galería: Así fue el MotoAdventure Raid Cordoba 2020 desde adentro (Parte I)

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