En el camino uno se va haciendo de referentes, y a poco de andar en PESADOBLOG, ya vimos que teníamos seguidores que estaban más que dispuestos a brindarnos sus conocimientos. Tal es el caso de nuestro lector Minero21, quien nos cuenta parte de su enorme experiencia trabajando con los pesados y gigantescos camiones CATERPILLAR. Suban la escalerilla y acomódense, vamos a mover 400 toneladas con la punta de los dedos.

 

Textos de: Minero 21

Conocí el mundo de la minería a cielo abierto en el año 1996, estaba trabajando como empalmador telefónico y el laburo andaba medio parado. Un domingo vi un anuncio en el diario en el que necesitaban técnicos mecánicos o electricistas para la posición de operadores de equipos pesados, no se requería experiencia previa, entonces con la temeridad de mis jóvenes 24 años mandé el CV y me llamaron.

Soy de Tucumán y en esa época sabía tanto de minería a cielo abierto como de física nuclear, pero justamente era eso lo que buscaban, gente sin experiencia para formarla desde cero. Yo de camiones no conocía más que un Scania 112 o un Mercedes 1114, nunca había manejado uno de ellos y de golpe,en la madrugada fría y con neblina de mi primer día en la futura mina, me encontré con el aparato más grande que había visto en mi vida un CAT 793B.

El Caterpillar 793 en cualquiera de sus series, las hay hasta la serie F, es un camión de acarreo enorme; incluso los hay más grandes como el CAT 797 y los Komatsu eléctricos, pero en aquel momento yo no podía concebir la existencia de algo más descomunal. Como para dimensionarlo un poco: tiene una longitud de algo más de 13 metros, 8 metros de ancho y casi 7 de altura contando la tolva, la cabina del operador está a 5 metros de altura. Con semejante ancho los espejos retrovisores son enormes (ahí aprendí a usarlos, mi Fiat 128 del ´74 tenía solo el interno). Los neumáticos, seis en total, tienen casi 3 metros de diámetro, sus medidas son 40/00 R57. Todo es descomunal, el motor tiene 16 cilindros en V con una cilindrada de 85 lts y 2160 hp dependiendo de la versión y ¡cuatro turbos!, el tanque de combustible es de 4200 lts y los consume en un día. Puede cargar en la tolva unas 220 toneladas, algo así como 122 metros cúbicos, por lo que en marcha es cosa seria, son casi 400 toneladas a 50 km/h que se manejan con una facilidad difícil de imaginar.

 

Vamos a la escuela: Aprendiendo a manejar un Caterpillar

Impresionante primera visión del CAT 793. V16 de 85 litros de cilindrada. Aprendiendo a domarlo

 

Se accede a la cabina gracias a dos tramos de escalera en el frente del camión, transitando al lado del radiador, que tiene el tamaño de un ropero de los de antes. Desde la plataforma superior se accede a la cabina del operador, donde uno se sienta en un cómodo asiento con regulación neumática. A través del parabrisas todo lo demás se ve pequeño, las camionetas y camiones de servicio (Scanias, Fords) parecen de juguete, para poder verlos tienen que estar fuera del área ciega del operador, que es de 24 mts hacia adelante, y empeora hacia la derecha. Con el CAT 793 conocí las cajas automáticas, éste tiene una de 6 marchas más reversa del tipo convertidor de par, más una transmisión enorme para administrar el torque descomunal de este motor, la tracción es trasera (imaginen el tamaño del diferencial). El sistema de dirección es hidráulico y los frenos, con cuatro posibilidades de aplicarlos, es un sistema mixto entre aire y presión hidráulica. Para operar este equipo no sólo hay que manejarlo, hay que conocer todos los sistemas que interactúan durante el funcionamiento, el operador debe poder interpretar las constantes informaciones que el equipo le comunica a través del display de la computadora de abordo. No sólo interpretar, sino que también debe poder anticipar fallas y daños al equipo basándose en esa información, es un proceso de entrenamiento que por lo general dura 4 o 5 meses dependiendo de la persona.

Mi proceso de entrenamiento comenzó esa mañana fría, cuando salí de la sorpresa de ver semejante aparato me di con otra para la cual tampoco estaba preparado: la persona a cargo de mi entrenamiento iba a ser una señora de unos 65 años, oriunda de Arizona y con más de 30 años de experiencia en todo tipo de equipos de movimiento de suelos. Jeanne era muy distinta al clásico operador panzón y rústico de equipos pesados, en esa época era muy raro ver mujeres en ese tipo de tareas, algo que con el tiempo se volvería habitual en la minería argentina.

 

Vamos a la escuela: Aprendiendo a manejar un Caterpillar

Concepto sencillo: Volumen, peso, cilindrada, sobrealimentación, torque. Nunca opera en condiciónes que no sean difíciles.

 

En el proceso de entrenamiento, el futuro operador debe conocer a fondo el equipo, por lo que se estudia el funcionamiento de todos los sistemas (dirección, frenos; transmisión, levante) y se aprende a interpretar la información que el equipo provee. Como dije la idea es que el operador se anticipe y evite fallas que pueden derivar en accidentes o daños al equipo, este proceso de aprendizaje requiere tiempo en aula y también en el equipo. Jamás me habían brindado una preparación así en ningún laburo anterior y ahí me di cuenta de la seriedad con que se tomaba el desarrollo del personal, algo sobre lo que volveré más adelante.

Con esa enorme cantidad de información en la cabeza llegó el momento de operar por primera vez, de mover esa montaña de fierro y manejar. Una vez superado el julepe inicial, cuando se saca el freno de estacionamiento, se selecciona la marcha y se acelera. Uno se sorprende con la docilidad del equipo, la dirección es liviana, te da la impresión de que dobla en una baldosa (una baldosa de veinticinco metros de lado); al acelerar se siente en todo su esplendor el torque transmitido a las ruedas traseras, es toda una sensación sentir como el camión vence la inercia y comienza a mover casi 400 toneladas entre camión y carga, ver cómo en primera marcha encara pendientes de un 12 % en rampas de varios kilómetros de extensión sin desfallecer, siempre empujando y a 3500 msnm.

 

Vamos a la escuela: Aprendiendo a manejar un Caterpillar

CAT793 es una familia de cargadores/volcadores donde Minero hizo su carrera

 

Vamos a la escuela: Aprendiendo a manejar un Caterpillar

Proporciones monstruosas. Y no es el más grande.

 

En bajadas la experiencia también tiene lo suyo, la transmisión tiene seis marchas secuenciales y en cada marcha seleccionada el motor llega al límite de RPM y pasará a la marcha siguiente hasta llegar a la seleccionada. Este límite está programado y trabaja en conjunto con uno de los sistemas de frenos, el Retardo automático; el camión frena solo, basándose en la información de la marcha seleccionada por el operador, las RPM y la velocidad del equipo. ¿Y el operador que hace? Lo más importante: selecciona la marcha adecuada según la pendiente, dependiendo de si el camión va cargado o vacío. Si se equivoca puede provocar que el motor se pase de vueltas y haya que frenar manualmente, es todo un tema frenar 400 toneladas cuesta abajo, imagínense con piso mojado por lluvia o nieve.

Otra cuestión no menor es el hecho de que por cuestiones de visibilidad y de seguridad ante posibles colisiones con otros camiones, se circula por la izquierda así se tiene bien a la vista la berma de seguridad que nos separa del vacío. La comodidad del operador es otro ítem importante y estos equipos cumplen con aire acondicionado y equipo de audio. Las jornadas son de 12 horas día y noche, solo interrumpidas por lluvias o nevadas fuertes. Los descansos son importantes, son por lo general 12 horas donde se duerme; se hace ejercicio o lo que uno quiera teniendo en cuenta las instalaciones. Los campamentos mineros hoy en día tienen gimnasios, canchas, y hasta cine en algunos casos. Todo eso me enseñó esa amable abuelita en su castellano medio duro, y entendí que esto no era cuestión de fuerza física ni de temeridad, sino de estudio, dedicación y comprensión del equipo y del entorno. Con el tiempo me tocó a mí ser el instructor y trabajar con mujeres y varones con diversas capacidades y preparación, algunos/as ni siquiera sabían manejar un auto, fue una de las épocas más satisfactorias de mi vida laboral. Veinticuatro años después me sigue estremeciendo el sonido de un 793 arrancando.

La minería es una gran escuela, me enseñó a trabajar y la importancia de la seguridad. En el año ´96 no tenía cinturón de seguridad en el auto y tampoco me preocupaba tenerlo, en esos equipos conocí sistemas que vi en los autos mucho tiempo después. También presencié el desarrollo de las personas, sobre todo de los empleados de las comunidades cercanas, algunos solo con el primario cursado; gente que no había visto una computadora en su vida y que al cabo de unos años tenían una preparación de primer nivel, comparable a cualquier minero chileno o australiano, pero sobre todo con una cultura sólida en seguridad.

Sé que la minería en gran escala tiene mala prensa, producto de falta de información en la mayoría de los casos, pero yo fui testigo del desarrollo de comunidades y personas y de los esfuerzos en minimizar el impacto en el medio ambiente, Argentina tiene un potencial minero enorme que ojalá aprovechemos.

 

Vamos a la escuela: Aprendiendo a manejar un Caterpillar

Aula y patio de recreo. La escuela del trabajo y de la vida. Sube un chango y baja un sabio.

 

CAT 793F, operando - Video


 

Test de maniobra de un CAT - Video


 

Conductora de un CAT, en Chile - Video


 

CAT 793F - Encendido y recorrida de inspección - Video