Recuerdos,  mejorados por el tiempo, y muchas cajas con objetos preciados. Un viaje de tres décadas y tres mudanzas me llevó, desde la habitación compartida con mi hermano en la casa paterna, hasta esta donde hoy, por fin, cuento con un lugar de uso discrecional, adecuado para proyectar/ trabajar. Es en este estudio donde reviso, sin apuro, cajas y publicaciones; también muchas fotos en papel, diapositivas y negativos. Todo un ejercicio de ventilar recuerdos y revivirlos, con la perspectiva que me dan las cinco décadas (y media). Aquí renuevo, y mantengo vigente, mi permiso permanente autoconcedido para ser niño

Los años 60/70 fijaron mis vocaciones: los transportes, el diseño, el cine, el espacio, la ciencia ficción, la comunicación, y la enseñanza. Durante ese tiempo mis parientes de Paraguay solían visitar mi casa, y con cada llegada, algún regalo sobre ruedas fortalecía todo lo que mencioné antes. Los primeros años habían sido pletóricos de juguetes japoneses de hojalata, a pilas (lamentablemente no quedan testimonios). En esa tanda estaban: el Aston Martin DB5 de Bond, con ametralladoras, escudo trasero, y un mecanismo para eyectar al peligroso acompañante. También recibí un camión volcador, un batimóvil espacial (versión libre para no afectar el copyright de Batman) y un Boeing SST (Super Sonic Transport), la versión norteamericana del Concorde y el Tupolev 144; el norteamericano tenía alas de geometría variable. Todos se movían y encendían luces. Alucinantes e hipnóticos.

 

Las cajas de mi infancia

Nunca voló, pero fue un permanente animador de la competencia por la velocidad supersónica para aviones de pasajeros. El Concorde y el Tupolev 144 estuvieron en servicio, el Boeing SST (Super Sonic Transport) no, pero fue uno de mis sueños de hojalata.

 

El cambio de década vino con un hermano; la carrera espacial, los aviones supersónicos (civiles y militares), las primeras y esporádicas transmisiones de la fórmula uno, los Mil Kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires de Sport Prototipo,  los Lego (fundamentales), las series de Gerry Anderson, y la escuela (pública - de excelencia). Los padres, siempre presentes acompañando y alentando. Otra  etapa estaba comenzando.

Mi uso de razón registra, desde mis cuatro o cinco años, una cadencia regular y sistemática de llegadas muy frecuentes de tíos, primos, o algún otro parentesco más lejano (el abuelo había hecho lo suyo). Todos traían algo; whiskys caros o caña Aristócrata para los adultos, manteles de ñandutí, o telas para las mujeres. También  camisas que nos vestían y a la vez detestaba; apenas reconocerlas al tacto debajo de un envoltorio blandito. Llegaban perfumes, tabaco, y otras clases de nuevos aromas (nada ilegal o dañino) que impactaban en mi temprana percepción infantil en formación. Todo un duty free emergía de esas bolsas o valijas, desparramándose por la mesa y el living, en un vívido griterío donde todavía escucho ese incomparable babel de guaraní y castellano. Una experiencia única.

Muy pequeñas, y por eso fascinantes, eran las cajas Matchbox (de ahí el nombre) Adentro venía un pasaje abierto a la imaginación, que no se vencía nunca. Así pude recibir el último coletazo de los Matchbox Series, una colección de reproducciones fieles, basada en vehículos de los años 60, que por entonces se podían encontrar mayoritariamente en Gran Bretaña, otros de Europa y algo también de Estados Unidos. Ruedas finitas. Me quedan un par.

A los pocos años comenzaron a llegar las ruedas gordas y siluetas exageradas, dentro de una caja con gráfica alucinante y renovada. Los Matchbox Superfast. Interpretaciones vehiculares libres deportivo/futuristas. La imaginación tomaba el mando, y uno a su manera, proyectaba. Algunos de esos sobrevivientes son los transportes que ilustran esta nota.

 

Las cajas de mi infancia

Grúa Toe Joe de la colección Superfast de Matchbox. Transporte futurista en la colección psicodélica de Lesney Producciones.

 

Las cajas de mi infancia

Este transporte de autos de carrera venía en una caja enorme, con cuatro fórmulas y el camión de corte futurista. Increíble experiencia abrir ese regalo.

 

Las cajas de mi infancia

Missile Launcher era este modelo militar, el cual en una serie especial llamada Adventure 2000 se transformaba en explorador espacial de superficie.

 

Guardar a tiempo los autitos fue salvarlos de la catástrofe segura; mi hermano también supo rescatar los suyos. Muchos quedaron por el camino, destrozados, o en los bolsillos de algunos.  Esto es lo que constituye la base de este pequeño patrimonio. Es claro; fue el rescate de réplicas de juguete en versión libre, a escala, de vehículos. Mucho después vendrían los modelos coleccionables.

Este recuerdo se centra solo en los transportes utilitarios livianos y pesados, incluyendo también algunos buses. No podría abarcar además los autos en un mismo envío, ya que las temáticas se diversificarían y esto no terminaría nunca (ya vendrán). Por eso, además de los primeros juguetes coleccionables, se incluyen los modelos coleccionables, y el modelismo. Juegos y trabajo. Toda una vida.

Mi profesión me relacionó siempre con el modelismo. Como diseñador me recibí proyectando un sistema de transporte (lo hice junto a Gustavo Feder, y daría para una nota en sí mismo). Tras graduarme, el primer trabajo fue diseñar y hacer maquetas/ modelos de objetos futuristas: Highlander II, rodada en Argentina en 1990. Luego pasé directamente al cine publicitario, donde me encontré varias veces realizando modelos vehiculares. De esa época rescato dos ejemplos: el Ford F4000 que hicimos en miniatura desde cero, para un corto institucional que contaba la fusión de las empresas de transporte de caudales, en los finales de los noventa. Los viejos blindados grises de Juncadella se convertían, gracias a la técnica digital de morphing, en los nuevos Ford amarillos de Prosegur. Unos años antes hice una ciudad en miniatura, para una publicidad de una lotería, dirigiendo a un ejército de maquetistas. Me quedaron fotos y tres vehículos utilitarios; el bus Setra, el camión liviano Mercedes-Benz 710 que llevaba placas de vidrio, y una pick up Volkswagen Caddy de primera generación (a partir del Golf I). Todos alemanes, todos marca Herpa, todos en escala H0 (1:87) ferroviaria. Los compré en la legendaria Hobbymundo de avenida Córdoba. Carísimos.

 

Las cajas de mi infancia

Mercedes-Benz 710, camión liviano; Volkswagen Caddy, pick up (basado en el Golf MkI); Setra, Autobus de media distancia) Todos en escala H0 (1:87) para maquetas ferroviarias. Sobrevivientes de un corto publicitario filmado en una ciudad en miniatura.

 

Las cajas de mi infancia

Ford F 4000 convertida en blindado portacaudales, identificada para la entonces nueva empresa Prosegur.

Luego llegaría Planeta Camión y la era de los viajes para ver y manejar camiones nuevos, además de visitar sus fábricas en Brasil, y en Córdoba. De alguno de esos momentos quedaron algunas gentilezas de las automotrices; como ese VW 19-320 tractor con semirremolque que me traje en la valija, luego de manejarlo en el autódromo de Jacarepagua  (manejé once camiones, con distintas configuraciones, por la pista donde el Lole no vio los carteles en el 81); para luego ir hacia la cercana planta de Resende, donde fabricaban el por entonces nuevo Costellation, lanzado en 2006. Presentación mundial.

También me ha quedado ese precioso Renault Midlum año 2000, un pequeño camión que se vio en Argentina, el cual traía en una de sus configuraciones la puerta derecha vidriada; típica de un camión de reparto urbano - Ciclistas y motos visibles. Poco tiempo antes, boludeando en Internet, entré a un concurso internacional de Volvo Trucks. Contesté unas preguntas y salí favorecido. Al poco tiempo llegó una caja con un FH Globetrotter con el color insignia de la marca. Espectacular.

Tuve un período incursionando en el modelismo plástico allá por 2002/2004, adquiriendo ese increíble tractor Renault Magnum azul, producido por Italeri. Numerosas piezas y fidelidad absoluta para reproducir camiones europeos y norteamericanos, para armar uno mismo. Volvería a adquirir otro más, para canibalizarlo (no sobraba la guita, pero uno es un exquisito), y con algunas de sus partes hacer mi ómnibus Busphere y enviarlo a Detroit. Otra historia contada en Autoblog.

 

Las cajas de mi infancia

Volkswagen Constellation 19-320, nave insignia de su lanzamiento en 2006. Lo rodamos en el autódromo de Jacarepagua y nos trajimos este tractor y semi en la maleta. Viaje redondo a Río de Janeiro.

 

Las cajas de mi infancia

Renault Midlum. Distribución urbana para el producto de Renault Trucks

 

Las cajas de mi infancia

Una tarde aburrida de internet me puso frente a preguntas a contestar en inglés en el sitio de Volvo Trucks. Al poco tiempo este FH Globetrotter golpeaba mi puerta; me lo habían enviado como premio.

 

Más acá en el tiempo, buscando autos encontré un MAN Lion City rojo. Es un juguete, pero esta tan bueno que lo atesoro como un modelo de colección. Tiene buen lejos, como mi prima.

La presentación de la Mercedes-Benz Vito en 2015 me convocó para realizar miniaturas del nuevo (y efímero) furgón argentino. Junto a un nuevo dream team produjimos unas cuantas Vito a control remoto, que luego manejó Vito. Una de ellas, y toda la matricería, están a un paso de donde escribo estas líneas. Un mes más tarde repetiríamos suceso con un Mercedes Benz Actros en miniatura. Otra vez a comprar un Italeri para rapiñar.

Llegaron luego los viajes de Autoblog  para  ver y manejar camiones. No volví con las manos vacías. El salón del transporte Fenatran 2017, me permitió hacerme con ese hermoso Scania Heavy Tipper G 380 amarillo. Era el rey del stand en esta nota, y tiene un espacio propio en mis repisas.

El cambio de gama motivó otro viaje espectacular a Brasil, y esta vez el modelo representado fue la nueva generación NTG de Scania de 2019. Un tractor V8 730CV con la nueva cabina H. Visita a la fábrica de Sao Bernardo do Campo, test drive en una base aérea (22 equipos de todas clases) y foto con el diseñador.

Amigo lector, veo que te interesó esta historia contada solo con los utilitarios y camiones que tengo aquí en el estudio. La próxima te cuento una historia con los autos, o vaya a saber con qué cosa que anda rondando por acá cerca. Hay mucho para ver todavía.

Carlos Alfredo Pereyra

Fotos: Freddycam

 

Las cajas de mi infancia

Un Gandini auténtico. Renault Magnum V8, algo maltrecho, que esta en dique seco después de dos mudanzas. Estan todas las piezas para volverlo a sus días de gloria.

 

Las cajas de mi infancia
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Busphere, un autobus de larga distancia diseñado por el autor

 

Las cajas de mi infancia

MAN Lion City autobus urbano

 

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Vito a control remoto. Otro vehículo de la flota de utilitarios.

 

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Scania Heavy Tipper de la serie PRG. Visto en el Salón Internacional del Transporte en San Pablo 2017

 

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V8 730 King of the road

 

Las cajas de mi infancia

El recién llegado a la heterogénea colección. Un GMC TDH 3610 obsequio de un grande del arte automotriz.

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