Es difícil manejar la ansiedad de Máximo cuando un video está listo. Para los que están suscriptos a nuestro canal de YouTube o siguen nuestros videos por ese canal, seguramente hayan visto el video de este Road Trip con algunas horas de anticipación a la publicación de esta nota. Pertenecer tiene sus beneficios. Igualmente, aquí vamos para todo el mundo.

No les vamos a mentir, teníamos muchas ganas de viajar y volver a andar en moto como Dios manda -cualquiera sea el tuyo-. Los contextos no siempre son los ideales, así que hace unas semanas dijimos ¡basta!, sacamos unos permisos que nos habilitaran a llegar hasta la costa, hicimos unos llamados, y en poco tiempo teníamos el plan en marcha: Dos motos, cubiertas a tono, un camino secreto y provisiones para sobrevivir dos días sin contacto humano. Así nacía el Road Trip #011.

Después de todo teníamos la excusa perfecta, prepararnos para el Motoadventure Rally Raid Catamarca que hasta el momento tiene fecha para la tercera semana de noviembre de este año. Hacía mucho tiempo que no nos poníamos a prueba sobre las motos y, para evitar papelones, decidimos citar a nuestras BMW F850GS que BMW Argentina gentilmente nos asignó para que podamos formar parte de dicha competencia.

A nuestras máquinas les calzamos sendos juegos de Kenda Big Block K784, nos tiramos toda la pilcha encima y le consultamos a nuestro amigo Andrés Memi, organizador del evento que se llevará a cabo en el NOA, cómo podríamos hacer para llegar hasta la costa atlántica evitando en la mayor medida posible las rutas de asfalto. Ya que estábamos en sus instalaciones, aprovechamos la visita para hacer el cambio de cubiertas y pegarle una revisada general a las motos y ya estábamos listos para salir.

Arrancamos un sábado a la mañana de sol y frío, un día perfecto para volver a viajar en moto. Encaramos para Ruta 2 y a los pocos kilómetros empezó la aventura. Nos fuimos metiendo más y más adentro de caminos rurales, pasando algunas tranqueras y guarda ganados que en cierta medida nos generaban dudas sobre si estábamos en el camino correcto o no. Mientras recorríamos los primeros kilómetros en la tierra y ante la presencia de algunos obstáculos, nos llamó la atención lo oxidados que nos sentíamos sobre las motos. Encontrar la postura, la soltura y acostumbrarse a las reacciones de la moto ante distintos escenarios nos llevó un tiempito. Sin dudas nos hacía falta volver a exigirnos un poco para recuperar la memoria muscular y familiarizarnos nuevamente en este tipo de uso.

Por suerte el paquete tecnológico de las BMW F850GS nos sigue sorprendiendo, desde lo más orientado al confort como el calienta puños y el control crucero, hasta herramientas más propias del manejo como quickshifter, los distintos modos de conducción bien definidos, o sistemas de ABS de última generación. La combinación de toda esta tecnología y las cubiertas apropiadas hicieron que esta vuelta a las dos ruedas fuera tan divertida como segura.

Así, a paso firme fuimos cubriendo kilómetros y abriéndonos paso hacia nuestro destino final: los médanos de la costa atlántica. Las rutas se hacían cada vez más complicadas y la arena empezaba ganar protagonismo en nuestras charlas de intercomunicadores, otra pieza esencial de equipamiento para viajar en grupo. Eventualmente llegamos al momento de tomar la decisión de bajarle la presión a las cubiertas. Hay una clara diferencia entre andar fuerte y andar fuerte en la arena, y lograr lo segundo requiere de ciertas modificaciones en el manejo y en la puesta a punto de la moto.

Con paciencia y mucho cuidado llegamos a nuestro destino final, un campo con acceso a una zona de médanos donde levantaríamos campamento para pasar la noche. Y fue una muy buena puesta a prueba para nuestra indumentaria Motorman, que empezamos a usarla con el calorcito de febrero y después no tuvimos muchas chances de usarla en condiciones menos favorables. Con temperaturas muy cercanas a los cero grados centígrados, con solo un equipo térmico bajo nuestra campera y pantalón, estuvimos más que abrigados, tanto durante el viaje como en la noche mientras preparábamos las carpas y la comida. Pulgares arriba para la campera Expeditor y los pantalones Triton, se ganaron su lugar.

Para mover un poco el esqueleto el viaje estuvo muy bien. Nos permitió aflojarnos arriba de la moto en terrenos sueltos como los que vamos a tener en Catamarca, saber como se comportan las cubiertas que vamos a usar y, sobre todo, sacarnos un poco las ganas de embarcarnos en la aventura con este tipo de máquinas que son super capaces. Después de tanto tiempo quietos, es importante andar con cierto respeto, más allá de las ayudas electrónicas que estas motos tienen, cuando el terreno se pone complicado y uno se excede de sus propios límites, muchas veces no hay quien te salve.

Así que es importante mantener la concentración, relajar el cuerpo y soltarse sin pasarse de rosca. Con el equipo adecuado y con práctica y paciencia todo se puede lograr, y eso era en parte la finalidad de este viaje. Soltarnos y hacer kilómetros en off-road.

Bienvenidos a nuestro Road Trip #011. Nos gusta compartirlo con ustedes y esperamos que lo disfruten.

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Galería: Road Trip #011: Full adventure nos preparamos para el MARR Catamarca 2020 en dos BMW F850GS