La KTM Duke 390 es una moto que tenemos hace unos meses en nuestro poder y con la que ya hemos recorrido alrededor de 3500 kilómetros, principalmente en el tránsito urbano, pero con la que también hemos encarado la ruta y la pista.

Es un año especial para la familia Duke. Llegan con buen nivel de ventas al final de su ciclo de vida -el de esta generación- y para la segunda mitad de 2017 se espera la llegada de la nueva generación, que incluye la llegada de la Duke 690, además de la inminente llegada de la RC 390.

El año pasado en Autoblog probamos la Duke 200 (ver más), y quizás sea una de las culpables de la llegada de Motoblog además de una excelente primera moto para quienes cuentan con un presupuesto un poco más holgado para subirse a una máquina liviana, muy ágil y super divertida.

La Duke 390 es el siguiente paso obvio para los usuarios de 200 que quieren dar el salto en cilindrada y subirse a una máquina con muchísima más pimienta, que ya no solo les permite moverse como una saeta por la ciudad, sino también ampliar el espectro de posibilidades a la autopista, ruta y despuntar el vicio en la pista arriba de un juguete con que se puede andar bastante fuerte.

En tiempos de despedida para esta generación de la Duke 390 y creemos que van a aparecer buenas oportunidades de negocio para aquellos a los que todavía se les hace cuesta arriba comprarla, cuando se lance la próxima generación.

Y para la Duke que está por llegar, tiene unos zapatos muy grandes que llenar.

M.A.

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Motoblog Cotidiano: KTM Duke 390
Motoblog Cotidiano: KTM Duke 390