La fiesta por el cuarto aniversario del Mustang comercializado por Ford en Argentina, que se realizó anoche (ver nota), tuvo un invitado muy especial: Aaron Shelby, presidente de la Fundación Shelby, miembro del directorio de Shelby American y nieto del legendario constructor norteamericano Carroll Shelby.

Aaron trabaja como nexo de los desarrollos que realiza Ford Performance y que llevan el sello de un apellido mitológico. También es el principal guardián de la memoria y los valores de su abuelo, sintetizados en una frase que hizo historia: “Mi nombre es Carroll Shelby y mi negocio es la performance” (ver video abajo).

Aaron Shelby participó del evento de anoche a la distancia, desde su oficina en Texas (Estados Unidos), durante una entrevista online realizada por la conductora del evento, Mikki Lusardi. La periodista rockera-fierrera de Telefé tuvo la generosidad de hacerle un lugarcito también a Autoblog, para poder formularle algunas preguntas al heredero de la Cobra más veloz del mundo.

El diálogo completo se reproduce a continuación.

-En el Salón de Detroit 2019 se presentó el más flamante Shelby GT500. Y usted fue el encargado de presentarlo en público. Ahí nos conocimos por primera vez y desde entonces quedó pendiente esta entrevista. ¿Se acuerda?
-Claro que sí y también me acuerdo que en ese momento nos comprometimos a comenzar a hacer cosas para todos los fanáticos del Mustang en Argentina. La presentación del GT500 en Detroit fue un acontecimiento espectacular y sabemos que Argentina es un fantástico mercado para nuestros productos, con una pasión poco común. Este año la situación del Covid-19 me impidió estar de manera presente en los festejos del Mustang en Argentina, pero esperemos que muy pronto nos podamos volver a ver en persona.

-¿Cómo están llevando adelante un año tan particular como el 2020?
-Todos estamos transitando una situación y una experiencia muy particular. Los primeros meses del año fueron difíciles, pero en los últimos meses la actividad volvió a retomar su ritmo habitual, con cifras positivas en nuestro negocio. Puedo asegurar que el entusiasmo del público no desapareció. Todo lo contrario: sabemos que hay un renovado espíritu por disfrutar y vivir experiencias como las que transmiten los productos de Shelby American.

-¿Cómo definiría a ese entusiasmo del público que permanece intacto, incluso en tiempos difíciles como el que nos toca vivir?
-Es un entusiasmo que permanece intacto desde hace más de 55 años, así que es una pasión que atravesó todo tipo de crisis y situaciones especiales. Mi abuelo tenía una relación muy especial con sus fans. Una vez que había conocido a uno, lo recordaba y se acordaba de su nombre a través del tiempo. Eso es algo que los fans siempre valoraban y los sorprendía. No hacía más que agrandar la leyenda y el entusiasmo por sus creaciones.

-En el aniversario del Mustang en la Argentina se presentó un ejemplar de 1968 del Shelby GT500 King of the Road (ver nota). ¿Qué recuerdos le generan este auto en particular?
-Cuando se presentó en 1968, el King of the Road fue el pináculo de la performance. Recordemos que el Ford Mustang se presentó en 1964 como un auto sin ninguna pretensión en términos de deportividad. Y, de la mano de Carroll Shelby, en poco tiempo se conrtió en sinónimo de altísimas prestaciones. El GT500 King of the Road jugó un rol crucial en terminar de consolidar esa fama indiscutible. El King es definitivamente uno de mis Shelby favoritos. Lo manejé muchas veces, pero nunca tuve uno. Algún día lo tendré.

-¿Cuál es la mejor enseñanza que heredó de su abuelo?
-Lo que más me maravilló siempre fue su absoluta falta de temor ante la posibilidad de equivocarse o de cometer un error. Eso hizo que se equivocara muchas veces, pero de tanto intentarlo también triunfó en numerables ocasiones. Y eso es lo que finalmente prevalece en la historia y en su trayectoria. El abuelo se despertaba todos los días con nuevas ideas y con una enorme voluntad de ponerlas a prueba. Era también un apasionado por la investigación y las nuevas tecnologías, siempre quería probar algo nuevo e inventar una solución diferente. Era muy cool verlo en acción.

-¿Y qué recuerdos tiene de usted junto a su abuelo y los autos?
-Yo tendría 13 o 14 años, eran comienzos de los ’80 y mi abuelo había comenzado a trabajar con Chrysler. Esa noticia fue una verdadera bomba. Todas las revistas AutoWeek, Road&TRack y Motor Trend comenzaron a publicar reseñas hablando de la historia de mi abuelo y de cómo su experiencia en Ford podría ayudar a Chrysler y Dodge. Ahí tomé verdadera dimensión de quién era Carroll Shelby. Cuando se lanzó el Dodge Viper firmado por mi abuelo, lo invitaron a manejarlo como Pace Car en Indianápolis y me llevó en el asiento del acompañante. Nunca voy a olvidar ese día.

-Cuando trabajan en el desarrollo de un nuevo auto, ¿cuál es el objetivo primordial que siempre se ponen en Shelby American? ¿La potencia, la velocidad?
-Esa es otra enseñanza de mi abuelo. El hablaba siempre de la diversión al manejar (“fun to drive”). Se trata de autos pensados para disfrutar, para escaparse de los problemas cotidianos o para compartir un momento agradable con alguien. El Mustang interpreta ese concepto a la perfección y en Shelby siempre tratamos de potenciar ese sentido de “fun to drive” al máximo. Es como la “secret sauce” (“la salsa secreta”) del abuelo.

-¿Y cuál es el Shelby Mustang favorito de Aaron Shelby?
-Creo que nada supera el nivel de emoción y performance que tiene el nuevo Shelby GT500 (2020, leer crítica). El nivel de tecnología y de prestaciones de ese auto es algo que sólo se puede experimentar en un auto de competición. Tuve la oportunidad de manejarlo en pista y me voló la cabeza. Sabía que iba a ser un auto bueno, pero me pareció asombroso. También tengo que mencionar un viejo GT500 Convertible que tenía mi abuelo. A los 16 años le robé las llaves y salí a manejarlo. La sensación de libertad, alegría y adrenalina por haberlo hecho sin permiso es algo que nunca olvidaré.

-¿Qué mensaje le transmitiría a los fans argentinos del Mustang y de Shelby?
-Gracias, sólo puedo decirles gracias. Saber que el trabajo de mi abuelo y de toda la familia de Shelby American se aprecia en diferentes partes del mundo es una sensación muy agradable. En Argentina sé que hay coleccionistas que tienen en su poder algunos ejemplares muy valiosos y apreciados de la historia de Shelby. Hay un coleccionista que tiene uno de los pocos Cobra fabricados especialmente por mi abuelo para competición. Es un Cobra de carreras construido en 1964. Es un auto por el cual siento un cariño muy especial, porque su último dueño, en Estados Unidos, era vecino mío y me lo dejó manejar un par de veces antes de venderlo a este coleccionista en Argentina. También sé que hay un Shelby Daytona Coupé en la Argentina, uno de los seis que aún existen.

-Sí, el Cobra de competición nunca se exhibió en público, por eso vamos a mantener la reserva del nombre del propietario argentino. Pero el Daytona Coupé es propiedad de la familia Pérez Companc, que lo expuso en público en el Goodwood Revival 2015 (ver nota). ¿Usted estuvo en ese evento?
-Sí, tuve la oportunidad de ir junto a varios integrantes de la familia Shelby. Fue una ocasión muy especial porque los seis ejemplares existentes giraron juntos en el circuito. Fue un evento muy emocionante y un motivo de orgullo y celebración para toda la familia . Ahí también estuvo Peter Brock, diseñador original de la silueta tan icónica del Daytona Coupé. Verlo caminar a Peter entre los autos y recibir el reconocimiento del público y de los coleccionistas de los autos fue algo realmente especial.

-En Argentina también hay algunos fanáticos de su abuelo que llegaron al punto de fabricar de manera artesanal vehículos en homenaje a los Cobra. Producen réplicas que recrean las líneas y el espíritu de los autos de Shelby. ¿Cuál es su opinión personal sobre esta clase de homenajes?
-Creo que eso habla de la importancia del legado de Carroll Shelby. Para mí es un honor saber que, en muchas partes del mundo, se fabrican estos “tribute cars”. Habla del entusiasmo de los fans y de cómo deciden trabajar con mucha dedicación para tener una recreación ante la dificultad de acceder a un auto original. Para mí, es muy divertido conocer estos homenajes y a los artesanos detrás de estas obras: son los muy fervientes fanáticos de la obra de mi abuelo.

-¿Qué auto tiene actualmente Aaron Shelby en su garage?
-En la colección de la familia tenemos varios autos, pero en mi garage personal tengo en este momento un Shelby Mustang GT350 de 2015. Fue el primer Shelby creado sobre la base del primer Mustang global, con suspensión independiente y con la posibilidad de ser comercializado en una enorme cantidad de mercados. Es un auto muy divertido de manejar. Lo llevo a la pista cada vez que puedo.

-Shelby American, además de su colaboración con Ford, también tiene una parte importante de su negocio dedicada a la venta de preparaciones especiales sobre la base de modelos de Ford Performance. ¿Existe alguna posibilidad de que el catálogo de Shelby American se venda alguna vez en Argentina?
-Sí, ¿por qué no? Argentina es un mercado donde aún no hemos ingresado con nuestros productos y sin duda sería interesante explorarlo para analizar la posibilidad de establecer una sucursal en el país. Tenemos sucursales de Shelby American en América, Europa, Asia y Africa. Así que, ¿por qué no en Argentina?

-Hablamos mucho de su abuelo y de los fans de su abuelo. Pero usted, Aaron Shelby, ¿cómo nació su pasión por los autos, más allá de la familia a la que pertenece?
-Cuando era chico recuerdo que mi padre iba mucho a las carreras. Yo era pequeño y lo acompañaba, pero todavía no entendía mucho del tema. Pero nunca voy a olvidar cuando tenía siete u ocho años. En una de esas carreras nos encontramos con un Lotus Esprit y un BMW M1. Eran fines de los años ’70 y el recuerdo de esos autos -muy diferentes a los que se veían todos los días en mi barrio- despertó mi interés y curiosidad, algo que aún siento hoy cada vez que veo un auto deportivo por las calles.

-El año pasado se estrenó la película “Ford v Ferrari”, que en la Argentina tuvo mucho éxito en los cines. ¿Qué le pareció a usted y qué cree que hubiera pensado su abuelo sobre esa película?
-Realmente me gustó. Fue una muy buena y entretenida manera de contar esa historia a una gran audiencia. No fue una película hecha sólo para los fanáticos de Carroll Shelby. Fue una película que acercó la historia de mi abuelo a una audiencia que tal vez nunca había sabido mucho sobre su historia, así que fue muy bueno para la memoria de mi abuelo. Por mi parte, estoy feliz de que haya ocurrido eso. Con respecto a qué hubiera pensado Carroll, creo que él hubiera señalado alguna que otra cosa, pero también hubiese entendido el objetivo final de la película: entretener y contar una buena historia.

-La película muestra muy bien cómo Carroll Shelby cobró un rol fundamental en el desarrollo de los autos de competición de Ford justo después de que se produjera la pelea entre Henry Ford II y Enzo Ferrari. ¿Qué hubiera sido de la vida de Carroll Shelby si Ferrari hubiera accedido a ser comprada por Ford?
-Es una pregunta interesante y la respuesta es difícil de saberla. Creo que Ford hubiera seguido adelante con su ambición de triunfar en las carreras, mientras que Carroll Shelby hubiese encontrado de un modo u otro el camino para llevar adelante sus ideas para los autos de competición. Mi abuelo siempre fue un luchador y hubiese conseguido lo que se proponía de una manera u otra.

-¿Y cuáles serán los próximos pasos en la relación entre Shelby American y Ford?
-Ford tiene ahora un nuevo CEO, Jim Farley. Fue un gran amigo de mi abuelo Siempre tuvieron una excelente relación. Jim es un verdadero fanático de los Shelby. Creo que se vienen tiempos emocionantes para la relación entre Ford y Shelby American.

-¿Veremos un Shelby eléctrico en el futuro? ¿Tal vez un Shelby basado en el nuevo Mustang Mach-E?
-Carroll Shelby siempre fue un apasionado de las nuevas tecnologías. Le gustaba experimentar y aprender con todo lo nuevo que caía en sus manos. Carroll llegó a realizar estudios sobre autos eléctricos y a hidrógeno. Sabía que las diferentes fuentes de energía ofrecían una fuente muy importante para seguir explorando la necesidad de encontrar soluciones para crear autos de alta performance. No tengo nada concreto para decir hoy, pero es algo que estamos explorando para el futuro.

Entrevista de Mikki Lusardi y Carlos Cristófalo
Agradecimientos: Rosario Ariganello y Gaspar Rodríguez (Ford Argentina) y Agustín Layño

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Entrevista con Aaron Shelby: “La <em>secret sauce</em> de mi abuelo Carroll era hacer autos <em>fun to drive</em>”
Aaron Shelby, en diálogo con la prensa argentina.

Entrevista con Aaron Shelby: “La <em>secret sauce</em> de mi abuelo Carroll era hacer autos <em>fun to drive</em>”
Aaron y uno de los Cobra producidos por la empresa familiar, Shelby American.

Entrevista con Aaron Shelby: “La <em>secret sauce</em> de mi abuelo Carroll era hacer autos <em>fun to drive</em>”
Esta es la gama de deportivos clásicos que aún hoy produce de manera artesanal Shelby American.

Entrevista con Aaron Shelby: “La <em>secret sauce</em> de mi abuelo Carroll era hacer autos <em>fun to drive</em>”
Y la gama de preparaciones sobre la base de los deportivos modernos de Ford Performance.

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VIDEO: Esto es Shelby American

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VIDEO: La fiesta del Ford Mustang en Argentina