Texto de Carlos Cristófalo

Es la moda del “bullying irónico”. En los últimos meses, la prensa automotriz de Estados Unidos y Europa se llenó de artículos acerca de un supuesto gran hallazgo: en Sudamérica se venden autos malísimos, que nunca nadie compraría en esos países del Primer Mundo.

Sin embargo, en lugar de denunciarlos por inseguros o por la verdadera porquería que son, el bullying irónico consiste en escribir artículos diciendo: “¡Son geniales! ¡Queremos comprarlos! ¡Los necesitamos con desesperación!”.

No estoy exagerando ni un poquito. Es tal cual. Voy a citar algunos ejemplos.

* Chevrolet Montana: “Más pruebas de que necesitamos Cupé-Utes en Estados Unidos”, publicó hoy el sitio Jalopnik (ver nota). “¿Por qué te arriesgarías a dañar tu lujoso y bien conservado sedán compacto cuando podés fácilmente cargar tu trineo de nieve en la caja de esta maravilla moderna?”, agregó ese medio de Estados Unidos, al referirse a la pick-up basada en el Agile. Hablamos del mismo mercado que dejó de fabricar el Chevrolet Cruze porque le parecía un “auto chico” al lado de las modernas SUVs y pick-ups. Un mercado donde GM tendría prohibido vender una Montana que ni siquiera tiene control de estabilidad (ESP).

* Fiat Mobi Trekking: “Necesitamos con desesperación este Fiat sudamericano en Gran Bretaña”, publicó la revista Top Gear (ver nota). “El pequeño Mobi Trekking es el súper simpático falso-por-cuatro que necesitamos”, agregó ese medio de Gran Bretaña, en referencia al pequeño auto brasileño. Hablamos del mismo mercado donde se canceló la comercialización del Fiat 124 Spyder, un auto al que la prensa inglesa denostó sólo por ser un clon del Mazda Miata. Todo eso sin mencionar que el Mobi tampoco podría venderse en UK: no ofrece ESP ni como opción.

* Volkswagen Saveiro: “Volkswagen ya produce la pick-up perfecta, sólo que no lo sabíamos”, otra vez tituló Jalopnik (ver nota). Y añadió: “Nosotros los norteamericanos somos demasiado flojos y quejosos (o tal vez nuestros estándares de seguridad sean demasiado exigentes) como para merecer una Saveiro. Pero incluso si no la merecemos, al menos nos gustaría poder manejar una”, se sinceró ese medio. Una vez más, el mismo mercado que nunca quiso comprar la Amarok argentina, debido a que en Estados Unidos consideran que su motor es chico y que la marca alemana no tiene tradición en vehículos comerciales.

Creo que es el momento de ponerle un freno a este bullying despiadado.

A los ojos de países más avanzados, los autos de nuestra región pueden resultar curiosos, exóticos y hasta simpáticos.

Pero, como consumidores de tercera categoría, no vamos a aceptar compartir con otros nuestro último y más íntimo placer: el derecho exclusivo y gratuito a burlarnos de los autos horribles que nos venden.

Por eso: TopGear y Jalopnik, go home.

C.C.

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