“Las listas de precios hoy son testimoniales. De la mitad de autos que publicamos no tenemos stock y de los que hay unidades para entrega, los concesionarios están cobrando lo que quieren”. El ejecutivo de una importante marca de autos de la Argentina se confesó ante Autoblog con esas palabras, a cambio de mantener su nombre en reserva. De todos modos, es una realidad que hoy viven casi todas las automotrices argentinas: volvieron los sobreprecios a los concesionarios.

Es un fenómeno que no es nuevo, que ya ocurrió en 2014 en nuestro mercado y cuyo resurgimientoAutoblog anticipó que ocurriría hace ya tres meses en esta nota. No era algo difícil de pronosticar: las nuevas trabas aduaneras que el Gobierno aplicó para ingresar autos a la Argentina dejó a muchas marcas sólo con stock disponible de algunos productos de fabricación nacional.

FCA admitió la semana pasada que retiró de la venta directa los modelos brasileños Mobi, Uno y Argo -que seguirán ofreciéndose sólo por plan de ahorro- para concentrarse en el Cronos fabricado en Córdoba (ver nota).

Con las trabas a la importación aumentaron las unidades varadas en el Puerto de Zárate y comenzó el previsible desabastecimiento en los locales de ventas. En pocos meses, muchos modelos pasaron de tener grandes stocks acumulados a quedarse con pocas unidades disponibles: hoy las están vendiendo al mejor postor, sin respetar las listas de precios oficiales.

“La lógica del mercado automotor es la misma de cualquier economía. Si tengo 10 autos para vender y dos compradores, voy a ofrecer bonificaciones y descuentos para mover ese stock. Si en cambio tengo 10 compradores para sólo un auto, voy a esperar a la mejor oferta, porque no sé cuánto me costará reponer el stock”, agregó la misma fuente.

¿De qué manera se pueden defender los consumidores ante los sobreprecios?

1. Consultar precios en varios concesionarios antes de decidir una compra. Lo mejor es pedir presupuesto por escrito y mostrarlo en otro concesionario, para ver si tienen stock o pueden mejorar la oferta del rival.

2. Los sobreprecios de los concesionarios hay que denunciarlos a las marcas. Automotrices y dealers son empresas separadas y las marcas no siempre conocen los (des) manejos que realizan sus distribuidores. Todas las marcas tienen en sus webs oficiales el contacto de un Centro de Atención al Cliente, donde es posible denunciar los abusos.

3. Si la marca no responde o brinda una respuesta que no resulta satisfactoria es señal de que hay que cambiar de marca.

4. Con las pruebas de un sobreprecio es posible iniciar denuncias contra los concesionarios y las automotrices. Se debe presentar la documentación en la dependencia de Defensa del Consumidor más cercana al domicilio del damnificado. Los trámites pueden ser lentos, pero muchas veces se obtienen fallos favorables al cliente: publicar un precio y después querer cobrar más caro es un típico caso de “publicidad engañosa”.

5. No hay que comprar autos de marcas que hayan retirado los precios de sus webs oficiales. Es una señal inequívoca de que están dejando “vía libre” a los concesionarios para que cobren a su antojo.

6. No hay que avalar los sobreprecios. Los abusos surgen y se difunden sólo cuando hay consumidores dispuestos a pagar por encima del valor de lista. La mejor defensa del consumidor siempre será decir: "No te compro".

Carlos Cristófalo