Los salones del automóvil, esas exposiciones donde el público se acerca a conocer las novedades del mercado automotor, están en crisis desde hace tiempo. Los motorshows quedaron envueltos en una tormenta perfecta, provocada por las propias marcas expositoras: la guerra por presentar los stands y concept-cars más espectaculares disparó los costos y ya no resulta rentable participar en estos eventos. Al mismo tiempo, se comprobó que -con mucha menos inversión- es posible realizar acciones digitales y de difusión más eficientes para atraer clientes.

Tesla -que copió el modelo de Apple- fue pionera en renunciar a los autoshows. La automotriz de Elon Musk decidió volcar todos sus esfuerzos en realizar presentaciones exclusivas y multitudinarias, con cada nuevo modelo que lanza a la venta. Así consigue el impacto en sus clientes más fieles -son miles los que se desviven por recibir una invitación a esos eventos exclusivos- y en los potenciales interesados, que siguen la develación por internet.

En enero pasado, por primera vez, no se celebró el Salón de Detroit en Estados Unidos. El famoso NAIAS fue trasladado a junio, donde se espera que el clima estival más benévolo en esa región de Michigan atraiga a una mayor cantidad de visitantes. Además, por primera vez, se permitirá la venta de autos en la exposición.

Detroit fue, en gran parte, víctima del CES de Las Vegas, que se sigue realizando en enero. Con apenas una semana de diferencia, el NAIAS no pudo competir con la feria tecnológica de Nevada. Las automotrices preferían presentar sus innovaciones, propuestas eléctricas y desarrollos autónomos en un ambiente más relacionado con el espíritu high-tech que con los clásicos V8 de Detroit.

Pero este no es el único caso. En los últimos días, también hubo señales de crisis para los salones de Frankfurt y San Pablo, las dos exposiciones de autos más importantes de Europa y Latinoamérica.

* Salón de Frankfurt: A partir de su próxima edición, en septiembre de 2021, el tradicional IAA se convertirá en una muestra itinerante. Después de 70 años de historia en Frankfurt, ya no lograba atraer la atención del público. Entre 2015 y 2019, la cantidad de visitantes cayó de un millón a sólo 500 mil personas. La próxima edición será en Munich. Después seguirán Berlín y Hamburgo.

* Salón de San Pablo: La muestra más importante de la industria automotriz latinoamericana tiene fecha confirmada para noviembre próximo, en Brasil. Sin embargo, en las últimas semanas, varias marcas anunciaron que no expondrán en esta edición. Las que ya se bajaron son: BMW-Mini, General Motors, Jaguar Land Rover, PSA (Peugeot, Citroën y DS), Toyota-Lexus y Volvo. Pero eso no es todo, hay muchas otras que están en duda o aún no fijaron una posición, a la espera de ver qué hacen las demás. Por el momento, sólo confirmaron FCA, Ford, Nissan, Renault y VW. Los organizadores anunciaron que, si no aparecen más expositores, se completarán los pabellones con “autos exóticos”. Es una solución que ensayó el Salón de Detroit en 2019 y quedó así.

* Salón de Buenos Aires: Se realizaba todos los años impares, intercalándose con el Salón de San Pablo (años pares). La edición 2019 se canceló por la crisis del sector. Fue la cuarta suspensión del evento en su corta historia (leer nota). El próximo turno sería en junio de 2021, pero no hay nadie en la industria pensando hoy en la posibilidad de que se concrete. Las marcas prefieren apostar a formatos más económicos y descontracturados, como los stands del verano en la Costa (ver edición 2020). El Salón de Buenos Aires estaba organizado por Adefa, la asociación que agrupa a los fabricantes de autos de Argentina. Los importadores agrupados en Cidoa intentaron competir con un MotorShow rival, pero también lo cancelaron (ver nota).