Texto de Carlos Alfredo Pereyra

Hace quince años, cuando el Salón Internacional del Automóvil (NAIAS) estaba en su apogeo, el concurso de diseño Michelin Challenge Design (que se realiza con regularidad) convocó a diseñadores de todo el mundo para proponer soluciones de transporte. La consigna en ese certamen era: “El diseño alemán”. Había que trabajar con los preceptos básicos de la escuela alemana en el diseño de productos: racionalidad, forma subordinada a la función y ascetismo en el estilo, nada de ornamentos, y ninguna línea que sobre.

Mi tendencia hacia el transporte pesado ya era una característica, por lo que no me pareció mala idea trabajar el vehículo concepto, basado en un transporte de pasajeros. Un ómnibus ya estaba entre mis proyectos de trabajo, por lo que me pareció lo más conveniente adaptar la idea de un bus de larga distancia sobre la que llevaba tiempo trabajando. El resto de los participantes trabajarían con propuestas basadas en automóviles.

Descripción del proyecto (transcripción textual de 2005)

Tradicionalmente los buses, especialmente los de larga distancia, son grandes volúmenes de forma prismática, los cuales incluyen, encerrados en esa gran caja de acero, plástico y vidrio, tanto las cabinas de pasajeros, como las bodegas y los componentes mecánicos. En este esquema, poco es lo que se puede hacer para intervenir sobre el vehículo aerodinámicamente con el fin de reducir el consumo de combustible; o bien estéticamente, salvo el tratamiento con el diseño gráfico corporativo; el diseño de la trompa, y el de la parte trasera. No mucho más.

La idea central de Busphere es procurar una reducción en la superficie frontal, expuesta a la oposición del aire, y replantear la morfología general. Para esto se ha realizado un estrechamiento en la vista frontal del ómnibus, como si de una reducción de cintura se tratase, y con ello mejorar el coeficiente de forma de la carrocería; para así luego bajar el Cx (coeficiente aerodinámico) A su vez, en esta entalladura se ha colocado una pantalla plana de video que recorre toda la longitud del bus, la cual entrega información y publicidad animadas cuando la unidad esta estacionada en dársena; para luego en tránsito, convertirse en un sistema de señalización de advertencias móvil.

Al poseer una nueva generatriz, el diseño puede enriquecerse estilísticamente dando un salto de calidad, pues afloran nuevas líneas de carácter. El sistema de producción propone utilizar chapa plegada en la zona central extruida. El esquema corresponde al tipo ‘’piso y medio’ vigente por entonces, aunque ya superado en la cantidad de unidades por las de doble piso; y mantiene una cabina superior para pasajeros, aislada de la del conductor, quien opera la unidad en la base, desde un cockpit centralizado y protegido.

Este año, el tema del certamen internacional Michelin Challenge Design, trata sobre la resolución del diseño vehicular, utilizando las reglas y principios del diseño alemán. Han participado 250 proyectos de 50 países y han sido seleccionados por un prestigioso jurado ciertos proyectos que serán expuestos en enero de 2005 en el Auto Show de Detroit. El autor de Busphere es Carlos Alfredo Pereyra Diseñador Industrial, Profesor de Ergonomía en las universidades de Buenos Aires y La Plata, además de experto en medios de comunicación audiovisual y especialista en el estudio de medios de transporte.

El modelo a escala

Los organizadores ofrecían dos posibilidades para mostrar el proyecto. Ilustrarlo con fotos y dibujos, o realizar una maqueta. No lo dudé y me puse manos a la obra para producir el modelo a escala. No sería de un tamaño generoso, puesto que debía enviarlo a destino por vía aérea. La organización me contactó con un despachante de aduana, y ellos se encargaron de todo. De remitirlo a Detroit, y de regresármelo. La organización de Michelin fue brillante, puesto que los plazos y fechas siempre fueron generosos, por lo que pude planear la construcción del ómnibus con los suficientes recaudos. Por aquellos tiempos estábamos a la espera de Valentina, quien pronto cumplirá sus quince, por lo que este proyecto tiene una muy especial significación. Lo disfruté de punta a punta, y construí la maqueta sin que resultara un agobio. No siempre se dan condiciones tan favorables.

Hoy han cambiado las formas de producir un modelo vehicular, hay técnicas muy desarrolladas para modelar y tallar digitalmente tanto el volumen principal como los detalles, pero para aquel entonces, recién saliendo de la crisis de 2001/2002 el trabajo era mas lento, más laborioso, pero no por ello menos terapéutico.

Recientemente había perdido a mi padre, y esperaba una hija, qué mejor que hacer que el tiempo transcurra esculpiendo una idea, seleccionada para ser exhibida nada menos que en el Salón de Detroit. Incentivos no faltaban.

Empleé MDF, acetato, algo de plástico de alto impacto, así como llantas y ruedas de un modelo de camión en miniatura, lo que determinó la escala: 1:24. Plantillé todo, y con eso pude producir la sección delantera, perfilada y aerodinámica como lo es el cono de proa de un avión, el situar el puesto de conducción en el centro facilitó la morfología. Luego continúe con la multiplicación y extrusión de la sección de pasajeros, y finalmente repetí el proceso en la sección de cola, aunque más simplificado, respecto de lo que había hecho en la zona delantera.

Para la pintura convoqué a un ex alumno que tenía mano, talento y equipo para pintar, y me devolvió un modelo pintado con bicapa, que quedó espectacular. En la última semana antes de despacharlo lo finalicé, le adherí los cristales a ras, y lo terminé con detalles. Listo para ponerlo en una caja a medida, y en ruta hacia Norteamérica.

Después de los días de exposición en el NAIAS, la organización me consultó si deseaba que me lo manden de regreso, o si aceptaba que continúe en exhibición, esta vez en el Salón de la Fama de aquella ciudad. Por supuesto que dije que sí, y el Busphere estuvo un mes por aquellos pagos, nada mal. Finalmente, el ómnibus regresó, y desde entonces me acompaña en mi estudio, junto a otras maquetas que hice, otras que me regalaron, y otras que compré.

Durante algunos años las miniaturas me dieron de vivir cuando trabajaba para el cine publicitario, por lo que guardo mucho afecto y respeto por quienes se dedican a este hobby, que, en mi caso, volví profesión.

C.A.P.

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Busphere: a 15 años de un ómnibus argentino en Detroit
La génesis del Busphere en una perspectiva que analiza el diseño alemán que pedía el jurado del certamen.

Busphere: a 15 años de un ómnibus argentino en Detroit
La visibilidad de su pantalla de cintura permite gráficas luminosas tanto publicitarias como de advertencia y seguridad.

Busphere: a 15 años de un ómnibus argentino en Detroit
Proporciones nuevas y diferente propuesta morfológica para el diseño que intenta hacerse amigo del viento.

Busphere: a 15 años de un ómnibus argentino en Detroit
Perfil aerodinámico en configuración piso y medio.

Busphere: a 15 años de un ómnibus argentino en Detroit
Quince años del proyecto Busphere.

En diciembre de 2004 la maqueta del Buspehere inició su viaje hacia Detroit. Antes una sesión de fotos en exteriores..