Texto de Carlos Alfredo Pereyra

Comienza 2020 y arrancamos con una despedida. Ha muerto en Los Ángeles el 30 de diciembre de 2019, Syd Mead, el genial diseñador del futuro. Su obra trascenderá, porque fue vasta y magnífica. Marcó mi camino desde que era estudiante de diseño, como profesional, y como profesor.

El 2019 nos dejó un tendal de artistas que trabajaron en la emblemática película Blade Runner. A mediados de año se nos fue Rutger Hauer, el androide Roy, el jefe de los replicantes fugados a los que le intenta dar caza el agente Deckard (Harrison Ford). En noviembre partió Lawrence Paull, el diseñador de producción de la misma; y a pocos metros de terminar el año, finalizó su misión Sydney "Syd" Jay Mead, el creador de autos, motos, naves, y ambientes de un futuro tan posible en la industria como en las películas. Su mirada y su estilo son inconfundibles, y muchos artistas visuales y diseñadores de todo el mundo le han producido permanentes homenajes en vida, agradeciendo su obra como fuente de inspiración.

Su estilo es impresionante, elegante, limpio; su tecnología es relativamente sencilla, pero sus proporciones y escalas han alcanzado el monumentalismo. Sus coches son inconfundibles, con líneas de carácter fuerte, entre ejes largos, grandes superficies vidriadas, y son anunciadamente aerodinámicos. Su receta era simple: estampado en acero o aluminio, cromados, extrusión, modularidad, repetición. Si eso caracterizó a la producción en serie en el Siglo XX, Syd Mead lo interpretó como ninguno, y lo proyectó hacia el futuro.

Solía moverse a veces en su Chrysler Le Baron Imperial, pero no nos hubiera sorprendido verlo bajar alguna vez desde el cielo en su Spinner, el patrullero 44 que protagoniza Blade Runner (1982). Aunque no era un tipo atlético, sus figuras humanas sí lo eran, y con ellas podías ver como se tripulaba un Light Cycle, en esa maravilla del diseño visual que fue Tron de 1983.

Cuando dio el salto al espacio, ahí jugó también en las ligas mayores. Por solo nombrar dos naves espaciales del cine suyas, que son símbolo de una época: la Alexei Leonov de 2010 (la continuación de 2001, Odisea del Espacio); y la genial USS Sulaco (ese genial navío que se asemeja a un portalápices lleno de amenazantes cutters), que sacó de la galera para el film Aliens, de Jim Cameron.

Es que el paquete de diseño de Syd Mead venía completo. Era fácil para el director, para los guionistas o para el departamento de arte; había poco para imaginar. Un fotógrafo o un vestuarista podían contar la historia a partir de sus bocetos o pinturas finales. Mead terminaba de relatártela con sus colores, con sus luces, con sus penumbras, y con sus asombrosas proporciones. Te dejaba el lugar justo para que la acción transcurriese. Un espacio acotado, para lucir el talento artístico.

Ni hablar para los actores. El terreno para el acting del cine se basa en la mínima gestualidad, el trabajo en el plano focal,y la poca ampulosidad; los sitios de Mead eran máquinas, o partes de máquinas; sean un objeto, un instrumento, una casa, una nave, o una ciudad.

Su camino arrancó en el Art Center Pasadena, luego de servir en las fuerzas armadas norteamericanas destacadas en Japón (este destino marcaría su destino). Ya antes de recibirse fue llevado por un cazatalentos de Ford a la división Advanced Design Studio, donde trabajó en numerosos concept cars. A los coches de producción solo llegó la luz trasera del Falcon Futura de 1964. Su forma inspirada en la era del jet y la carrera espacial sería un anuncio de lo que vendría. Por fortuna para él, y para las demás personas, no se quedó estancado en el diseño automotriz; su futuro sería: el futuro.

Trabajó para muchas empresas como visualizador y escenificador de posibles ambientes que mostraran la tecnología y la conducta humana en los tiempos por venir. Las décadas del sesenta y del setenta fueron prolíficas en eso de imaginar a sueldo, siempre en su estudio y con técnicas que rayaban con la magia; aunque no había magia.

Sus tutoriales no mienten: Parado, delante de una mesada, dos lámparas articuladas, con instrumentos de dibujo y de pintura, con una voz calma y reveladora de sus secretos, produciendo unas perspectivas y puntos de vista asombrosos. Este tipo lo hacía ver sencillo -trabajo, mucho trabajo y perseverancia-. Repetición, modularidad, producción industrial. Sus técnicas de dibujo y pintura eran un espejo de lo que sus diseños proponían. Hasta muy grande, sus lecciones de trabajo eran siempre iguales. Trabajó toda su vida.

En los ochenta llegó el cine y la consagración. Se convirtió en dios. Su obra sería conocida por millones de fans en todo el mundo. Nosotros éramos adolescentes, nos volvimos jóvenes, y ahora somos tipos maduros que trasladamos y comunicamos conocimiento. En nuestra valija viaja Syd Mead desde siempre, siempre a un clic de googlearlo para mostrárselo a millennials impacientes, siempre para ver de nuevo una escena con sus vehículos. Syd Mead ya pasó, pasó muy rápido, y va unos cuantos pasos adelante. Ahora nos espera desde ese futuro que supo crear.

C.A.P.

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Syd Mead: adiós al diseñador de esta óptica del Falcon Futura (y de los autos de ciencia ficción más famosos)
Syd Mead al lado de su Chrysler Le Baron Imperial 1972.

Syd Mead: adiós al diseñador de esta óptica del Falcon Futura (y de los autos de ciencia ficción más famosos)
La luz trasera del Falcon Futura 1964 fue la única creación de Syd Mead que llegó a la industria.

Syd Mead: adiós al diseñador de esta óptica del Falcon Futura (y de los autos de ciencia ficción más famosos)
El soberbio arte de Syd Mead ilustrando el Spinner policial de Blade Runner.

Syd Mead: adiós al diseñador de esta óptica del Falcon Futura (y de los autos de ciencia ficción más famosos)
El increíble Spinner, junto a otros autos de Blade Runner, en el Petersen Museum (ver nota aparte).

Syd Mead: adiós al diseñador de esta óptica del Falcon Futura (y de los autos de ciencia ficción más famosos)
Abordo del Spinner había que manejar, sea en las calles como en el cielo. Nada de autónomo, nada de eléctrico.

Syd Mead: adiós al diseñador de esta óptica del Falcon Futura (y de los autos de ciencia ficción más famosos)
Sentinel, la limousina de Syd Mead.

Syd Mead: adiós al diseñador de esta óptica del Falcon Futura (y de los autos de ciencia ficción más famosos)
El Sentinel sería una de sus propuestas de movilidad más osadas y más reinterpretadas.

Syd Mead: adiós al diseñador de esta óptica del Falcon Futura (y de los autos de ciencia ficción más famosos)
Cuando los humanos vuelven para enfrentar a los aliens lo hacen en esta increíble USS Sulaco.

Syd Mead: adiós al diseñador de esta óptica del Falcon Futura (y de los autos de ciencia ficción más famosos)
En el cine sus criaturas rodarían por Marte en estas propuestas suyas, para un Mars Rover.

Syd Mead: adiós al diseñador de esta óptica del Falcon Futura (y de los autos de ciencia ficción más famosos)
La era digital en el cine comenzó con Tron y Syd Mead estaba ahí con sus geniales Light Cycles.

Syd Mead: adiós al diseñador de esta óptica del Falcon Futura (y de los autos de ciencia ficción más famosos)
Gundam, los robots japoneses no quedaron afuera de la óptica de Syd Mead.

Syd Mead: adiós al diseñador de esta óptica del Falcon Futura (y de los autos de ciencia ficción más famosos)
Los camiones no estaban afuera del radar de Syd Mead, aquí para visonar el futuro de la industria del acero, cuando trabajó para US Steel.

Syd Mead: adiós al diseñador de esta óptica del Falcon Futura (y de los autos de ciencia ficción más famosos)
Visones del futuro para Toyota.

Syd Mead: adiós al diseñador de esta óptica del Falcon Futura (y de los autos de ciencia ficción más famosos)
Visones del futuro para Honda.

Syd Mead: adiós al diseñador de esta óptica del Falcon Futura (y de los autos de ciencia ficción más famosos)
Yate de tierra, para vivir abordo, como en un crucero.

Syd Mead: adiós al diseñador de esta óptica del Falcon Futura (y de los autos de ciencia ficción más famosos)
El univereso Hot Wheels según la interpretación de Syd Mead.

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VIDEO: Syd Mead – Futurismo Visual

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VIDEO: Syd Mead – Arte en el Cine

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VIDEO: Syd Mead – Homenaje