Texto y fotos de Carlos Alfredo Pereyra

Ya se van cumpliendo diez años desde que desembarqué en UADE Diseño Industrial, convocado por su director de carrera, mi colega Federico Mangiaterra. Conforme avanzaron los años y los cursos, me especialicé durante ocho años en las materias Ergonomía y Diseño Industrial. Pero algo estaba latente, y en cada oportunidad que podía instrumentaba los trabajos prácticos orientados al transporte o al comportamiento humano dentro de una situación vehicular. Así surgieron los proyectos de cabinas dormitorio para camiones, y los fantásticos Hyperloops.

El tiempo se encargó, en cuanto la oportunidad y la insistencia de Mangiaterra confluyesen, para que se lance la nueva materia de grado: Vehículos y Transporte. Está diseñada a medida de este escriba, para que la dicte en el turno noche, y también para nuestro compañero Juan Gill (veterano del Kart Tesis), para que la dicte en el turno mañana de la facultad.

Fue sólo comenzar, y ponerse de acuerdo en muy pocos puntos. El diseño vehicular no apunta a resolver estilos de carrocerías ni nada sujeto a los vaivenes comerciales, es más bien un ejercicio de reconocimiento y experimentación acerca de situaciones de transporte que podrían estar al alcance (total o parcialmente) de un diseñador, o preferentemente, de un equipo de diseño. Esta es la consigna principal, coordinar una investigación y un proceso de aproximación a las posibles soluciones de diseño, aplicadas a un vehículo existente; a modificarlo, o a crear un concepto nuevo, a partir del uso de tecnología de propulsión y control. También a experimentar con el complejo lenguaje de diseño asociado a lo vehicular.

La consigna del trabajo práctico

Con la excusa de dotar de un parque de transporte para que opere dentro de unos diez años, se tomó a la ciudad de San Martín de los Andes, en una hipotética situación como sede de la Red Bull Air Race. Este evento deportivo y tecnológico por sí mismo dispara imágenes y posibles situaciones de transporte a resolver, por lo que se investigaron cuáles podrían ser las aplicaciones, y dentro de ellas, diseñar vehículos concepto. Un pretexto como para poner la mente a proyectar.

Así surgieron cinco ideas, las cuales estarían a cargo de los dieciocho inscriptos a este primer curso de Vehículos y Transportes. En agosto arrancamos con las hojas en blanco, y el resultado fue entregado la semana pasada. Ahora es tiempo para la evaluación y la planificación de nuevos proyectos académicos; después de esta auspiciosa y estimulante primera experiencia.

Estoy muy conforme por cómo se trabajó, dentro de la complejidad que traen aparejadas las tecnologías de propulsión y navegación eléctricas y autónomas, sumado a un entorno de aplicación de topografía compleja y variada, con amplios extremos de temperatura y una premisa permanente por el respeto al medioambiente. Bastante contenido para ir cargando en la mochila. ¿Podrían los estudiantes llevar adelante este desafío? La respuesta ha sido positiva. Cumplieron con las consignas, y se distribuyeron las tareas según sus habilidades, conocimientos y afinidades. Había mucho para considerar, y ha costado establecer prioridades.

Sin duda la mayor de las dificultades es estimar cuanto peso y volumen podría ocupar la tecnología eléctrica y autónoma en los vehículos planteados, con un horizonte a diez años. Siempre la clave es la relación potencia-peso-autonomía. No es fácil de asir hoy en día esto, y mucho más complicado lo es con una premisa de tiempo difícil de abarcar. Luego está el comportamiento humano: pasivo como pasajero, e interactivo en las fases de viaje, ya que su rol a bordo es disponer del infotainment, además de contar con un amplio panorama de visibilidad. El diseño de exterior se llevó la mayor parte del tiempo, y quedamos cortos cuando hubo que ingresar en las cabinas para cuantificar y valorizar el espacio interior, algo ya complejo en si mismo, y que requeriría de un cuatrimestre exclusivo para su atención. Ni hablar de la mayor dificultad para los estudiantes de diseño vehicular: los accesos y la accesibilidad.

Los diseños llegaron a un buen planteo de anteproyecto, y estarían en una situación ideal como para desarrollarlos dentro los plazos de un concurso de diseño vehicular. El tiempo se encargó de recortar y de definir muchos aspectos, y sin duda el mejor aprendizaje que nos hemos llevado de esta primera experiencia ha sido apuntar a una mejor administración de los recursos finitos. El tiempo por supuesto.

El presupuesto no fue una variable a considerar como prioridad. El carácter conceptual de estas propuestas no necesitaba de límites en el aspecto tecnológico o de recursos materiales. Buscábamos que el proyecto avance todo lo que se pueda, sin fronteras de capital.

Por supuesto las observaciones y opiniones las tendremos en cuenta, son bienvenidas y tomaremos nota de ellas. Justamente esta exposición es para eso. Los lectores de Autoblog me acompañan en mi trayectoria docente, y han sido una fuente muy apreciable donde abrevar críticas y voces de aliento. Esto está aquí como testimonio de nuestra labor. En algunos años podremos apreciar qué destino y que carrera han iniciado los estudiantes que recién concluyen con estos ejercicios.

¡Salud, por los futuros profesionales del diseño!

C.A.P.

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Los estudiantes de la Uade diseñaron los vehículos del año 2030
Primera experiencia de diseño en la materia Vehículos y Transporte, a cargo del profesor Carlos Alfredo Pereyra.

Los estudiantes de la Uade diseñaron los vehículos del año 2030
El equipo completo con el drone aéreo, la cabina y el boggie rodante. Propulsión eléctrica y autonomía.

Gran dificultad fue el tema de las aberturas y su interferencia con los sistemas de propulsión.

Los estudiantes de la Uade diseñaron los vehículos del año 2030
Como vehículo terrestre se lo dotó de propulsión y dirección en las cuatro ruedas.

Los estudiantes de la Uade diseñaron los vehículos del año 2030
Anfibio y versátil para recorrer las inmediaciones montañosas de San Martín de los Andes.

Los estudiantes de la Uade diseñaron los vehículos del año 2030
Accesos adelante y atrás para esta cabina con disposición espalda con espalda para sus pasajeros.

Los estudiantes de la Uade diseñaron los vehículos del año 2030
El Diavolo puede rodar y también entrar en lagunas y cursos de agua. Su amplia visibilidad permite a los pasajeros integrarse a la naturaleza.

Los estudiantes de la Uade diseñaron los vehículos del año 2030
El lago Laccar y otros lagos del sur podrían tener estos vehículos surcando sus cielos y aguas.

Los estudiantes de la Uade diseñaron los vehículos del año 2030
Accesibilidad trasera para los pasajeros de este drone.

Los estudiantes de la Uade diseñaron los vehículos del año 2030
Aprovechamiento del espacio y materiales livianos, la consigna para diseñar el equipamiento de a bordo.

Los estudiantes de la Uade diseñaron los vehículos del año 2030
Los proyectos de la materia Vehículos y Transportes de UADE han dado la talla para esta nueva materia de grado en la carrera de Diseño Industrial.

Los estudiantes de la Uade diseñaron los vehículos del año 2030
Otro proyecto que utiliza el vuelo, y suma la flotación para su cabina de pasajeros.

Los estudiantes de la Uade diseñaron los vehículos del año 2030
Una escena que podría darse en un futuro cercano.

Los estudiantes de la Uade diseñaron los vehículos del año 2030
La tecnología giroscópica y la propulsión para una rueda sin centro serían los principios tecnológicos para este vehículo de emergencias autónomo y de emisión cero.

Los estudiantes de la Uade diseñaron los vehículos del año 2030
Hasta tu puerta llega un vehículo tripulado por un robot. Su programa de emergencia sabrá como conducir el proceso de atención al paciente.

Los estudiantes de la Uade diseñaron los vehículos del año 2030
El vehículo médico llegó a destino y desembarcó un robot emergentólogo. Primera atención.

 

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