Hoy es el último día del mandato de Mauricio Macri, el primer presidente argentino que llegó al poder con la experiencia anterior de haber trabajado en la industria automotriz. Se desempeñó en Sevel entre 1992 y 1995, la empresa de su padre Franco, de la que fuera primero vicepresidente (1992-1994) y más tarde presidente (1994 y 1995). Mauricio estuvo al frente de la terminal automotriz más importante de la Argentina, que fabricaba autos para las marcas Fiat, Peugeot y Chevrolet.

La imagen de la portada es un recorte de diciembre de 1995 y fue publicado por el diario El Cronista. El texto se refiere a los tiempos de Macri como empresario automotor.

Por este motivo, la expectativa en el mundo de los autos fue grande al llegar Macri al poder. En cada acto de una fábrica automotriz donde se presentó, el Jefe de Estado saliente contó anécdotas de sus años en la industria. Cuando visitó las plantas de Peugeot (El Palomar) y Fiat (Ferreyra) agasajó a empleados históricos de esas dos marcas.

El balance para el sector automotor, sin embargo, no es bueno. El 2019 terminará con apenas 430 mil vehículos vendidos, una caída del 50% con respecto al 2018. Es una cifra similar al año 2004, cuando el país estaba saliendo de una profunda crisis.

Las ventas de autos, como buena parte de la economía argentina, se vieron afectadas por la devaluación y la inflación de los últimos dos años. En 2019, los precios de los autos ya aumentaron 80%. Acumulan una suba de casi el 400%, desde que Macri asumió el poder.

Entre las deudas con el sector, no cumplió con la promesa de eliminar los impuestos internos a los autos. Entre las deudas con los consumidores de autos, prorrogó la implementación de dispositivos de seguridad vitales, como el control de estabilidad (ESP), tras ceder al lobby de once empresas (ver lista).

La principal innovación que introdujo su Gobierno en el sector, en cambio, está relacionado con el impulso a la venta de vehículos híbridos y eléctricos. Promovió una baja del arancel de importación y respaldó la eliminación de impuestos a las patentes en algunas ciudades, para beneficiar a estos productos. También se invirtió en infraestructura, con importantes obras en rutas y autopistas.

No alcanzó, sin embargo, para reactivar la industria y el mercado. Durante el gobierno de Macri se produjo el cierre de varias empresas autopartistas y concesionarios. La japonesa Honda anunció el año pasado que, en mayo de 2020, dejará de producir autos en la Argentina. La firma señaló que la decisión se tomó a nivel internacional, pero lo cierto es que el contexto local tampoco ayudó.

Por contrapartida, la también japonesa Nissan comenzó a producir en Córdoba durante la gestión de Macri. Lo hizo con la pick-up Frontier. Sin embargo, su llegada quedó desvirtuada por una doble mala noticia: la cancelación de la pick-up Clase X que Mercedes-Benz iba a producir en esa misma planta de Santa Isabel y la postergación sin fecha definida de la otra pick-up gemela: Renault Alaskan.

A pesar de que se trató de una desacuerdo interno entre las tres marcas, el comunicado oficial de cancelación de Mercedes-Benz apuntó de manera directa a la gestión de Macri. La marca de la Estrella aseguró que la decisión se tomó "debido a la particular situación de dificultad económica de la Argentina".

C.C.

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Nota del diario Ámbito Financiero Sólo en este año, los autos aumentaron hasta 80%

Por Horacio Alonso

Termina hoy un Gobierno: tiempo de balance. Para el sector automotor, el final de este ciclo tiene pocas cosas en la columna de aciertos. La prórroga por 10 años del acuerdo comercial con Brasil, que le otorga certidumbre a esta industria, puede ser uno de los puntos a destacar. No mucho más. El resto, todas penurias. El derrumbe de las ventas que lleva ya 20 meses sacudió a fabricantes, importadores y vendedores. Este año, el mercado terminará con una baja de casi el 50% respecto de 2018 y, con 430.000 operaciones, quedará en niveles de hace 15 años, cuando la economía estaba recién escapando del colapso de 2002. Para este diciembre se espera que los patentamientos se ubiquen en apenas 15.000 unidades. Un volumen para repartirse entre 12 fábricas y una veintena de distribuidores de marcas extranjeras.

La explicación de esta crisis profunda se encuentra en el salto del tipo de cambio que se inició en abril del año pasado y, aunque goza por estos días de una “tensa calma”, tiene un futuro incierto. En un rubro en el que más del 70% de los 0 km que se venden son importados y los que se fabrican localmente tienen mayoría de sus piezas que llegan del exterior, la ecuación es simple: sube el dólar, aumentan los autos.

Eso es lo que pasó de manera brusca desde el fin del “gradualismo”, en abril de un año atrás, con consecuencias estrepitosas. Sólo en 2019, los precios de los modelos más vendidos o referentes de cada marca se incrementaron entre 60% y 80% pero, desde que Mauricio Macri empezó a gobernar, el incremento llega al 400% en algunos casos. En ese mismo período de cuatro años, la inflación acumulada ronda el 160% mientras que el tipo de cambio creció el 541%, tomando la cotización del dólar oficial de $9,82 que dejó Cristina de Kirchner bajo “cepo”. Es cierto que si se toma el valor del “blue” ese porcentaje sería menor, pero los autos se importaban y vendían al cambio legal de entonces, por lo que la comparación no sería justa.

Y, hablando de justicia, también hay que precisar que los $63 del dólar de estos días son también fruto de un estricto control cambiario o “cepo macrista”. El valor del “paralelo”, por ahora, se ubica en el orden de los $70. En síntesis, los 0 km en la “era Macri” subieron bastante más que la inflación aunque significativamente menos que el dólar. Esto parecería confirmar lo que sugieren en las automotrices respecto de que el precio de los autos, crease o no, está retrasado contra el valor del dólar.

Dos aclaraciones que habría que tener en cuenta es que la comparación se realiza sobre la base de los precios de lista oficial de las marcas. Ante la caída de demanda y el abultado stock que todavía se mantiene, abundan las bonificaciones, por lo que el valor de transacción de los vehículos está, normalmente, por debajo de la lista oficial. En algunos casos puede representar más del 20% del valor de lista. Lo mismo no sucede para los suscriptores de planes de ahorro que, con cada cuota, pagan el valor pleno del modelo a adquirir y explica la caída de nuevos adherentes y las bajas del sistema de los ya asociados. Estas operaciones representan el 25% de las ventas total.

El otro punto a aclarar es que, con el paso de cuatro años, algunos modelos sumaron mayor equipamiento y tecnología por lo que en el aumento de precio puede caber el atenuante de ofrecer un producto mejor.

La expectativa en el sector es que con la llegada del nuevo gobierno se produzca una leve recuperación -algunos prefieren llamarlo modestamente “veranito”- como consecuencia de un aumento de la brecha cambiara y la inyección anunciada de pesos que, ante la falta de opciones de inversión, con una esperada baja de tasas, se vuelquen al consumo. Pero esas son especulaciones, la realidad es lo que pasó y lo que pasó en este sector no fue bueno.

 

Mauricio Macri: balance del primer presidente argentino con experiencia en la industria automotriz

Infografía de Ámbito Financiero.

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