El miércoles pasado aterrizó en la Terminal de Cargas de Ezeiza un vuelo procedente de Europa con un despacho muy especial: una Bugatti Type 35 original, fabricada en 1929. La aclaración de “original” -a la que hay que añadir también “y con historial deportivo”- siempre es necesaria cuando se trata de uno de los modelos más replicados en la historia de esta marca.

Sin ir más lejos, uno de los replicantes más famosos opera en Paraná. Es la firma Pur Sang, de Leónidas Anadón (leer más).

La Type 35, en sus diferentes evoluciones, se mantuvo en producción entre 1924 y 1930. Fue el modelo que forjó la leyenda de Bugatti como escudería imbatible en la competición de su época. Se le adjudican más de mil victorias en diferentes carreras y más de 47 récords. Cuenta la leyenda que, en su mejor momento, las Type 35 llegaron a ganar “un promedio de 14 carreras por semana”.

Entre sus victorias más resonantes se encuentran cinco triunfos en la Targa Florio y primeros puestos en los Grand Prix de Francia, Italia, España, MónacoBélgica, Australia, Alemania, Marruecos, entre muchos otros.

¿Y cuál era el secreto del éxito de las Type 35? Sus motores potentes y su bajo peso.

La unidad que llegó a la Argentina tiene un motor de ocho cilindros en línea y compresor, con alrededor de 130 caballos de potencia. Su peso es de sólo 750 kilos. La relación peso potencia de 5,7 kg/cv no tenía rivalidad en esa época.

Las Type 35 fueron conducidas por algunos de los pilotos más emblemáticos en la historia de Bugatti. A tal punto, que sus nombres fueron utilizados casi un siglo después para bautizar a modelos modernos de la marca. Es el caso de Louis Chiron y Albert Divo.

Se fabricaron menos de 400 ejemplares de la Type 35 y sólo 50 de la versión que se ve acá arriba: Type 35C. Según su historial deportivo y su estado de conservación, los precios de venta hoy arrancan en los 900 mil dólares, sin un techo conocido para los ejemplares más valiosos.

Diferentes fuentes consultadas por Autoblog le adjudican la propiedad de este ejemplar recién arribado a la familia Pérez Companc, propietaria de un museo privado con pista propia en Escobar y dueños de la colección de autos más importante de la Argentina (ver nota).

C.C.

Enviá tu noticia a novedades@motor1.com