El argentino Carlos Zarlenga, presidente de GM Mercosur, fue el primer ejecutivo de la industria automotriz que opinó sobre la rebaja arancelaria para los autos y la apertura del mercado de importación que propuso el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, para la reunión de mandatarios del Mercosur, que se realizará el próximo 4 de diciembre.

Bolsonaro propuso que Argentina y Brasil reduzcan del 35% actual al 12% el arancel aduanero para los vehículos importados extrazona. También impulsa una baja arancelaria para varios insumos de la industria automotriz (leer nota).

“Si no se hace la tarea rápido, el proceso de apertura va a fracasar", advirtió Zarlenga, en una entrevista con el diario La Nación (leer completa abajo). Y brindó su fórmula para avanzar con el proceso: reforma laboral, reducción impositiva y mayor eficiencia en todos los procesos de la industria.

Zarlenga también reconfirmó la inversión para la planta de GM en Santa Fe, que producirá un nuevo vehículo a partir del 2021. Todo indica que será una SUV, que acompañará al Cruze en la línea de montaje de Alvear.

El ejecutivo brindó poco después una entrevista similar al diario Clarín. Allí sugirió que un posible control de cambios en la Argentina, como ocurrió en 2013, podría beneficiar la venta de autos (también se puede leer completa abajo).

***

Nota del diario La Nación Qué piensa el empresario argentino que más conoce a Jair Bolsonaro sobre la apertura comercial

Por Francisco Jueguen

Carlos Zarlenga, probablemente uno de los empresarios argentinos que mejor entiende el proceso de integración regional con el mundo, tiene claro su consejo para quien deba gobernar el país. "Si no se hace la tarea rápido, el proceso de apertura va a fracasar", afirma el presidente de General Motors (GM) para Sudamérica. Esa tarea es bajar los impuestos, una reforma laboral y mejorar la eficiencia de los costos logísticos.

Zarlenga reconoce que no es un reclamo novedoso, pero sí que resurge en un contexto diferente: son momentos en los que la apertura se acelera de la mano de los acuerdos bilaterales del sector entre Brasil, México y la Argentina, entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) y cuando Jair Bolsonaro impulsa una rápida caída del arancel externo común. Si no se bajan esos costos, advierte el ejecutivo que vive en San Pablo desde 2013, no se logrará ser competitivo y se perderán inversiones a futuro.

Zarlenga ratificó la promesa de GM de invertir US$300 millones para la producción de un nuevo modelo. Todo a pesar de la posible extensión de un cepo cambiario y de una creciente incertidumbre aun con relación a la gestión del tipo de cambio. En la industria creen que será una SUV que verá la luz en 2021 en medio un trabajo conjunto entre el sector y el Smata para mejorar la competitividad.

-¿Cómo ve la coyuntura de la industria automotriz en la Argentina y en Brasil?
-Este año cayó 1% interanual en América del Sur. La causa de la caída es la Argentina, que arrastró a los otros. Brasil tuvo un crecimiento de más de 9% interanual y los demás países estuvieron estables. Para 2020 vamos a ver crecimiento en toda la región, Brasil va a continuar con este ritmo. Es muy difícil hacer un pronóstico en este momento para la Argentina, pero tendría que haber una situación mucho más comprometida de la que estamos viendo hoy para que la industria siguiera cayendo.

-¿Cuál es la causa de esa caída?
-En ventas, el mercado doméstico se fue de 800.000 unidades a cerca de 450.000, que es el estimado del cierre de este año. Tuvo mucho que ver con la coyuntura macro de este año; el aumento de los precios, que están atados a la devaluación, y el desfasaje con los salarios reales, que no aumentaron en el mismo nivel. Esa fue la clave.

-¿Influyeron también las altas tasas de interés?
-La tasa de interés impacta, pero la penetración de la financiación en la Argentina no es tan elevada como en otros países.

-¿Los planes oficiales de venta ayudaron o no?
-Tuvieron un impacto en agosto y en septiembre. Pero principalmente en agosto, y ya en septiembre fue menor. En octubre hay un número mucho más bajo.

-¿Qué medidas reclama el sector automotor para la próxima gestión presidencial?
-Hay una tendencia de apertura, que no vemos negativamente. Hay que integrarse al mundo. Pero hay que hacerlo con todas las patas de la ecuación bien alineadas. Se hace mucho hincapié en la reducción de las tarifas [aranceles de comercio exterior], pero no lo suficiente en la reducción de costos. Las plantas acá son iguales o más tecnológicas que en el resto del mundo. Son eficientes desde el punto de vista de horas trabajadas por vehículo. Entonces, ¿por qué no podemos exportar? Esto tiene que ver con cosas que pasan de la fábrica para afuera. Lo primero es la carga impositiva. El vehículo exporta entre 18% y 20% de impuestos. Pero a eso se le suma la necesidad de una reforma laboral y eficiencia de la logística. Es fundamental el trabajo que tienen que hacer los gobiernos para hacer esa apertura y que podamos competir.

-Son los mismos reclamos que el sector realiza hace años.
-Son cosas difíciles de hacer, pero hay progresos. La reforma laboral de Brasil del año pasado fue importante. Lo que cambió ahora fue que se aceleró el proceso de apertura. Ahora tiene que acelerarse la otra parte [baja de costos].

-¿Cree que esa necesidad se entiende en el país?
-Todo el mundo entiende que el proceso de apertura tiene que venir con ese tipo de reformas. Que bien hechas van a generar más empleo, crecimiento e ingresos. Por otro lado, mal hechas, producen todo lo que no queremos. Es un tema grande e importante, y que lleva tiempo. No puede depender de un solo gobierno. Tiene que ser parte de un acuerdo.

-La idea del acuerdo está de moda, pero no se sabe muy bien aún qué debe contener.
-Si vamos a abrirnos hay que trabajar sobre la estructura de costos que está afuera de las plantas. Sobre el gran acuerdo, pienso en objetivos, claridad y reglas de juego para mediano y largo plazo para tener horizontes de previsibilidad. Hasta que no tengamos detalles es muy difícil opinar. El hecho de que estemos hablando ya es un buen principio de la conversación.

-¿Qué cree que va a pasar con el dólar teniendo en cuenta que es un valor clave para el precio de un auto en el país?
-Es verdad que los precios de los autos fluctúan mucho más con el tipo de cambio que con la inflación. El pass through de la devaluación a precios en la Argentina es alto porque el peso no cumple su rol como moneda y no es una reserva de valor. Es un problema que no es nuevo. La gestión del tipo de cambio va a influir mucho en los precios de la industria. Qué se puede esperar; es muy difícil tener una visión clara. Hoy hay controles del tipo de cambio. Con exportaciones creciendo, importaciones bajando, quitando la presión de los servicios de la deuda y un tipo de cambio administrado será una decisión y herramienta del próximo gobierno. Estamos muy expectantes sobre cuál va a ser la visión al respecto. Después del resultado de las elecciones veremos los próximos pasos sobre esa visión que existe sobre el peso.

-¿Cómo se trabaja sin esa certidumbre en una industria que invierte a largo plazo?
-El año que viene hacemos el gran desembolso para la inversión que está anunciada. Nuestro plan es seguir adelante con la misma.

-Esa plata se desembolsa pese a que haya cepo cambiario
-Sí.

-¿Cómo tomaron el acuerdo bilateral con Brasil?
-No hay que mirar ese acuerdo solo, sino en el marco de todos a los que se está entrando. Tendremos que competir y la gran oportunidad es coordinando políticas con Brasil. No es cierto que no va a haber inversiones por el acuerdo, pero si alguno de los países no hace la tarea sí va a ser menos competitivo y va a perder inversiones.

***

Nota del diario Clarin Control de cambios: en Chevrolet creen que podría impulsar las ventas

Por Luis Ceriotto

El titular de General Motors para Sudamérica, Carlos Zarlenga, dijo que el año que viene la automotriz concretará “la gran parte” de la inversión de 300 millones de dólares que están haciendo en su planta de Rosario para lanzar un nuevo modelo (extraoficialmente, se habla de la nueva generación de la Tracker) para 2021. Y dio a entender que, aun antes de que se concrete la puesta en producción de ese nuevo vehículo, General Motors podría anunciar una nueva inversión para ese centro industrial. Pero a la vez alertó sobre el riesgo de que sea reducido el arancel externo común del Mercosur, tal como lo está impulsando el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. “No creo que vaya a ser positivo para la industria”, dijo.

En una entrevista en la sede de General Motors de Vicente López, el ejecutivo argentino admitió que las ventas de vehículos de este mes en las concesionarias argentinas (patentamientos) caerán por debajo del piso de las 30.000 unidades. Y dijo que, aun sin conocer los resultados electorales del domingo, esperan para 2020 un escenario con mayor control de cambios, que, paradójicamente, podría ayudar a mejorar las ventas. “Este mes tiene una tendencia de entre 28.000 y 29.000 unidades, contra 48.000 del año pasado y 36.000 de septiembre, fue por debajo de lo esperado. No esperábamos 29.000 unidades”.

-¿Los cero kilómetro quedaron fuera del alcance del público?
-Hoy los precios no son claros para el consumidor, ya que para el mismo producto hay un rango de precios muy alto y eso genera confusión. Los precios de lista han seguido en gran medida la devaluación, si bien un poco por debajo, porque hay un enorme componente dolarizado en los costos. En cambio, cuando la inflación está más vinculada al ajuste de tarifas o de costos, pero no con el tipo de cambio, los autos no aumentan al mismo ritmo.

-Eso pasó cuando hubo control de cambios.
-Si el año que viene volvemos a un escenario con restricciones de cambio, puede haber un ciclo donde el dólar oficial no tenga demasiadas presiones devaluatorias. Si eso ocurre y el dólar se mantiene relativamente estable, no creo que los autos necesariamente sigan a la inflación. En períodos como 2013 hubo volúmenes de venta altísimos, con una diferencia entre dólar oficial y paralelo. La visión de cuánto valía el dólar para las empresas era una y para la gente era otra, con lo cual los autos parecían baratos. No había muchas alternativas de inversión y eso tiró el mercado hacia arriba. Ese tipo de distorsiones, a veces, generan ese incremento de volumen.

-¿Siguen adelante con la inversión en la planta de Rosario?
-Nosotros seguimos adelante con nuestro plan de inversión y el año que viene va a ser muy pesado desde el punto de vista de inversiones para nosotros, ya que es cuando la mayoría del desembolso va a ocurrir. El nuevo vehículo será lanzado en 2021. Es una inversión de perfil netamente exportador. Va a cubrir el mercado local, pero fundamentalmente va a ser un modelo que será exportado a Brasil y otros países de América del Sur.

-¿Cómo está el frente gremial, con la producción con los bajos niveles actuales?
-A mí me sorprendió gratamente la iniciativa de Smata. Ricardo Pignanelli y Julián Domínguez hicieron una gran iniciativa para juntar al sector: sindicatos, cámaras, empresas y proveedores, para trabajar en la visión de largo plazo del sector. No es muy normal que un sindicato tome esa iniciativa y junte a las partes. Me pareció muy bueno y el resultado me pareció muy interesante. Enfoca todos los elementos clave de la industria: competitividad, tecnología, inversión, autopartes, destinos de exportación, mayor eficiencia impositiva, es realmente una propuesta muy abarcativa. En la coyuntura en que estamos, eso debería ayudar a mantener parte de la inversión. El sindicato es un socio obligatorio, son clave en nuestra industria. Y una iniciativa como la que tomaron acá, me gustaría verla en otros países.

-¿Con acuerdos como éste, es necesario sancionar una reforma laboral?
-Es importante acompañar el dinamismo que aparece en el mercado de trabajo, las necesidades que trae el cambio tecnológico. Pero dentro de la legislación vigente en la Argentina, hay mucho espacio para acelerar la competitividad. Nosotros hemos ido en ese camino, lo hemos hecho cuando negociamos la nueva inversión y siempre he visto una mente muy abierta, con voluntad de construir y atraer esas inversiones. No voy a entrar en detalles, pero ayudó mucho a la inversión.

-¿Cómo ven a la región, con este panorama tan convulsionado?
-Entendemos que habrá crecimiento económico el año que viene y el siguiente. Nosotros anunciamos un ciclo de inversiones de 3.000 millones de dólares en América del Sur para renovar modelos y entrar en algunos segmentos donde no venimos participando. Brasil tiene una participación importante en esa inversión. En la Argentina, hasta ahora hemos anunciado una inversión de 300 millones de dólares en este nuevo modelo, pero en el ciclo tenés un tema de largo plazo.

-¿Un modelo adicional al que lanzarán en 2021?
-Nosotros anunciamos un ciclo de inversiones de 3.000 millones de dólares. En ese ciclo lo que hay para Argentina son los US$ 300 millones que ya fueron anunciados. Pero la planta de Rosario no tiene fecha de vencimiento, y probablemente, de acá a un año y medio, diremos cuál es el modelo que viene después del próximo. Vemos atractivo en la región, vemos crecimiento y estamos invirtiendo y queremos seguir siendo los número uno en América del Sur.

-¿Cómo va a terminar el mercado interno de Brasil este año?
-Aproximadamente en 2,8 millones de vehículos y se proyecta un mercado de 3,1 millones para el año que viene.

-¿La industria local no está aprovechando ese repunte, no? Este año se estima una producción inferior a las 350.000 unidades.
-En realidad lo está aprovechando, lo que pasa es la parte que realmente impactó en la producción industrial argentina fue el mercado local.

-¿La renovación del acuerdo de comercio administrado con Brasil fue una buena noticia?
-Hay mucha discusión en este momento de reducción del arancel externo común del Mercosur, impulsada fuertemente por Brasil. Como cualquier empresa global, nosotros estamos a favor del libre comercio, pero hay que hacerlo con cuidado.

-¿Con cuidado?
-Es fundamental que esa reducción arancelaria sea hecha junto con la mejora de costos. Los costos no se van a ajustar de la puerta de la fábrica para adentro, donde en este momento ya estamos en niveles de productividad global. Una apertura de los mercados que no contemple al mismo tiempo la reducción de costos es algo que puede complicar las inversiones. Si hubiera un plan de reducción de impuestos, eficiencia logística y reforma laboral, con un calendario como correlato de la apertura de tarifas, no habría ningún problema. Pero esa otra parte, todavía no la hemos visto. Si no, en mi plan de negocios diremos qué bueno, tenemos una oportunidad para exportar a Brasil o Argentina desde otros países del mundo, con un arancel de solamente 12%. Pero no creo que vaya a ser positivo para la industria.

-Una agenda concreta para el próximo gobierno.
-Lo que veo es que Brasil le está imprimiendo un ritmo importante de velocidad a este tema. Mucho dependerá del corto plazo, del domingo, que se entienda después de las elecciones. Para mí, en este momento este es el tema del sector más importante.

-¿Y el vínculo bilateral, si el domingo vuelve a ganar el Frente de Todos?
-Argentina y Brasil están condenados geográficamente a tener que trabajar juntos. Creo que la relación bilateral es más importante que cualquier gobierno: independientemente de quién gane en Argentina, creo que esa va a ser una prioridad y que ambos países van a encontrar la forma de trabajar juntos. Soy optimista desde ese punto de vista.

Enviá tu noticia a novedades@motor1.com