A partir de septiembre, el Gobierno nacional aplicó una leve corrección para los impuestos internos a los 0km. Se trata del mal llamado “impuesto al lujo”, que en la práctica afecta a vehículos de gama media, incluyendo a los de producción nacional. El impacto más llamativo se produjo en la Toyota SW4 fabricada en Zárate, que en sólo un día aumentó casi un millón de pesos (ver nota).

Todas las automotrices se quejan en privado sobre la distorsión que generan los impuestos internos en el mercado automotor argentino. Sin embargo, tanto en el gobierno de Cristina Kirchner como con Mauricio Macri, uno de los pocos ejecutivos que se animó a cuestionar este tributo en público es el CEO de Hyundai Motor Argentina, Ernesto Cavicchioli.

El ejecutivo difundió ayer un gráfico explicativo sobre cómo cambió, tras la devaluación del peso, el alcance que este impuesto tiene sobre los diferentes autos vendidos en la Argentina, no sólo los de Hyundai. Cavicchioli recordó que, cuando comenzó la gestión de Macri, los impuestos internos afectaban a los vehículos de más de 83 mil dólares. Ahora, en cambio, golpea a los que cuestan más de 39 mil dólares.

La base imponible de los impuestos internos fue usada por el gobierno de Cristina Kirchner para intentar frenar la fuga de divisas. Mauricio Macri asumió en diciembre de 2015 con la promesa de eliminarlos, pero nunca lo cumplió.

La explicación de Cavicchioli sobre el problema de los impuestos internos se reproduce acá abajo. El gráfico con la evolución histórica de este tributo se puede descargar más abajo.

* “Al comienzo del gobierno de Mauricio Macri, la segunda escala (que es la que hoy está vigente) afectaba vehículos de 83 mil dólares de precio público aproximadamente. Luego eliminaron la primer escala del 11%, pero la segunda del 25% fue afectando más autos, como la primera, pero más dañina, ya que graba el 25% en vez del 11%”.

* “Con la actualización vigente al 1° de Septiembre y el tipo de cambio a 57 pesos caemos a 39.600 dólares, precio estimado al público. Es un impuesto que lo único que genera es daño y saltos en las listas de precios, discontinuando modelos. La supuesta recaudación del 25% adicional de una venta que tiende a cero es cero”.

* “Entonces, si se prioriza la recaudación, es mejor no cobrarlo y permitir que se nacionalice y venda la unidad, por la que le quedará al Estado una recaudación de más del 50% de lo que paga un cliente. Como el mercado no acepta el 25% artificial en un auto -que ya paga el 35% de importación, 2,5% de estadística, 4% de IIBB, 21% de IVA, 1,2 de impuesto al cheque, etcétera- entonces el producto tiende a no tener demanda”.

* “Sólo hay que ver la teoría de la Curva de Laffer, donde se llega a un punto que la mayor presión impositiva no genera mayor recaudación, sino que lo contrario. Es algo que a los políticos que toman las decisiones les cuesta entender. Muchos piensan que los que compran ‘lujo’ pagan lo que sea, pero no es así”.

* “Primero porque 39.600 dólares en Argentina no es un auto de Lujo. Son vehículos de 18 mil dólares en mercados abiertos y con menos impuestos como Estados Unidos o Chile, sin ir tan lejos. Acá son más caros por todos los impuestos mencionados antes, pero no quiere decir que sean autos de lujo. Para nada”.

* “Con la distorsión de los impuestos internos, además, el consumidor termina pagando más patente, más seguro, más impuestos de un 25% adicional, que es solo impuesto. El auto no cambia. Entonces las listas de precios se cortan, se distorsionan, se solapan, dejan de ofrecer ciertos modelos, etcétera”.

* “Pensemos que los autos de entrada en pesos hoy ya salen un 25% más por la reciente devaluación. Si encima tienen que pagar un 25% más por impuesto interno nadie los va a comprar y la recaudación será cero. Esto implica cero movimiento para toda la cadena d valor: automotriz, concesionario, servicio de postventa. Y cero ingreso para el Estado Nacional cuando el pago al exterior para su adquisición ya se hizo (los dólares ya salieron)”.

* “Entonces se refuerza la hipótesis de que el 25% de cero es cero: autos parados en Aduana o autos que no se importan o fabrican más. Mientras que el 50% de 100 es 50 (lo que recaudarían si sacaran el impuesto)”.

* “Lo mejor para todos es que el impuesto interno no exista más y que cada marca pueda ofrecer toda su gama y seguir pagando la montaña de impuestos que el mercado sí valida. Los que mencioné arriba y ya están todos mal acostumbrados a tolerar. De esa manera se trabaja con mayor tranquilidad y previsibilidad. Sin impuesto interno existirán listas completas y gamas completas y cada vehículo tendrá su precio como debe ser”.

* “El mal menos malo es que se actualice la base imponible por tipo de cambio o que tenga su base en dólares. De esa manera, estará claro desde el vamos quién paga y quién no paga y no dependerá del tipo de cambio, que en Argentina es muy fluctuante”.

* “Y por último, estaría la posibilidad como parche de un decreto que corrija la base en pesos a cuenta de futuros ajustes del método definido que es la inflación acumulada de meses anteriores, que se hace de forma trimestral por AFIP”.

* “En la crisis de 2001, el impuesto interno se suspendió dada la situación económica y así se mantuvo suspendido hasta el reflotamiento de Cristina Kirchner en 2008. Una crisis como la actual debería apuntar a la suspensión por tiempo indeterminado de este impuesto, como ya se hizo antes”.

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Evolución de los Impuestos Internos en la Argentina (2001-2019)

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