El ex director general del Grupo VW, Ferdinand Piëch, murió ayer a los 82 años. Durante casi una década (entre 1993 y 2002) dirigió la compañía hasta convertirla en el mayor fabricante de automóviles del mundo.

El ingeniero austríaco sufrió un ataque al corazón domingo en un restaurante de la localidad bávara de Rosenheim, donde residía. Murió el lunes en el hospital, según adelantó el diario Bild.

Nacido en Viena en 1937, era nieto del mítico ingeniero alemán Ferdinand Porsche. Inició su carrera en 1963, precisamente en la empresa familiar Porsche. Luego pasó por Audi, donde se convirtió en director general, antes de comandar Volkswagen. Las desavenencias con Martin Winterkorn lo alejaron definitivamente del Grupo VW en 2015, cuando renunció a sus cargos. Su gran pasión, respondió cuando le preguntaron por sus hobbies, era "construir automóviles".

Las creaciones más famosas de Ferdinand Piëch fueron las siguientes.

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MERCEDES-BENZ 0M617

Adiós a Ferdinand Piëch: diez obras del ingeniero que revolucionó a la industria automotriz

Este motor diesel fue creado por Ferdinan Piëch para equipar a los sedanes de lujo gasoleros de Mercedes-Benz. Tenía cinco cilindros y turbo. Fue una configuración mecánica que lo acompañaría a lo largo de su carrera.

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AUDI QUATTRO

Adiós a Ferdinand Piëch: diez obras del ingeniero que revolucionó a la industria automotriz

Fue el mayor símbolo de los 20 años de Ferdinand Piëch al frente de la marca de los Anillos. Un auto revolucionario para su época: una coupé deportiva, con tracción permanente en las cuatro ruedas, carrocería de acero galvanizado y aluminio, impulsada por un motor turbonaftero de cinco cilindros. Fue el primer auto con tracción integral en ganar el Mundial de Rally y cambió para siempre esa categoría del automovilismo internacional.

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LA PLATAFORMA MODULAR

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En los años ’80 y ’90, Piëch tuvo la idea de desarrollar los Audi 80, 90, 100 y 200 sobre una misma plataforma. Esta base estructural en común permitió aumentar las compras de componentes por gran volumen y reducir los costos. Al mismo tiempo, consiguió posicionar a Audi junto a las dos marcas premium más tradicionales de Alemania: BMW y Mercedes-Benz. Cuando asumió al frente del Grupo VW-Audi, la primera decisión de Piëch fue sumar el VW Passat a esa misma plataforma.

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VOLKSWAGEN GOLF MK4

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La cuarta generación del Golf revolucionó para siempre el Segmento C (compacto). El modelo estableció un estándar de calidad de fabricación que hasta ese entonces estaba reservado para autos más caros y lujosos. El foco de Piëch estuvo puesto en lograr interiores de calidad equivalentes a modelos de segmentos superiores. Simple, pero robusta y eficiente, la plataforma del Golf se aprovechó para numerosos modelos del Grupo VW: desde el primer Audi TT hasta el New Beetle, pasando por numerosos Seat y Skoda.

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LAS MARCAS DE PRESTIGIO

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“Muchas redes capturan a muchos peces”, solía decir Piëch. De esta manera, al frente del Grupo VW, se embarcó en la campaña de comprar la mayor cantidad de marcas automotrices posibles. En poco tiempo, el Grupo VW ya era dueño de Bugatti, Bentley, Lamborghini, Ducati, ItalDesign, Scania, Man y –por supuesto- la compañía de su abuelo: Porsche. También estuvo muy cerca de quedarse con Rolls-Royce y Alfa Romeo. Cada vez que le preguntaban si no estaba formando una familia de modelos demasiado numerosa, Piëch recordaba: “Tengo doce hijos, de cuatro mujeres con las que estuve casado. Eso es una gran familia”.

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VOLKSWAGEN XL1

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Los desarrollos extremos y muy costosos fueron su especialidad. El XL1 fue un prototipo de Volkswagen de bajo consumo de combustible. Gastaba sólo un litro cada 100 kilómetros. Tenía sólo dos asientos, estructura de fibra de carbono y era carísimo. Llevaba un motor diesel de un cilindro y 300cc, con apenas nueve caballos de potencia. El vehículo cumplió con el objetivo de consumo de Piëch, pero nunca alcanzó la meta de transformarlo en un éxito comercial. Era carísimo: se fabricaron sólo 250 unidades, a un precio de 150 mil euros cada una.

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BUGATTI VEYRON

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Otra idea extrema de Piëch. Cada unidad se vendía por más de un millón de dólares, pero el costo de desarrollo y fabricación ocasionaba pérdidas por casi cinco millones de dólares por ejemplar. Fue el auto más veloz del mundo, con una velocidad máxima de 407 km/h. Tenía 16 cilindros, cuatro turbos y fue un colosal –aunque costoso- logro de la ingeniería automotriz.

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AUDI A2

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Fue otro desarrollo costoso, que no tuvo un gran éxito comercial. Sin embargo, el Audi A2 fue una revolución cuando se lanzó a la venta en 1999: el primer vehículo modular y urbano de Audi estaba construido en aluminio y fue pionero en la implementación de motores de bajo consumo de combustible. Sin embargo, su precio fue elevado y nunca dejó de ser deficitario. Su producción se canceló en 2005.

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VOLKSWAGEN PHAETON

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Fue otro fracaso commercial, sin embargo, era uno de los favoritos de Piëch. “No hay suficiente cantidad de buenos autos grandes. Y, los pocos que hay, cuestan mucho. Volkswagen demostró que era posible fabricar un gran sedán, con un precio más accesible".

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PORSCHE 917

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Fue el auto que lo convirtió en un ídolo de todos los fanáticos de los autos. Ferdinand Piëch fue el ingeniero a cargo de crear el prototipo que ganó las 24 Horas de Le Mans en 1970 y 1971. También fue el auto que pasó a la historia como protagonista de la película “Le Mans”, junto a Steve McQueen. Tenía un motor de 12 cilindros Bóxer, con un desarrollo aerodinámico y de materiales compuestos inédito para su época. La evolución creada para el campeonato CanAm fue todavía más bestial: el 917/30 tenía 16 cilindros, 5.4 litros y llegaba a una potencia máxima de 1.580 caballos. Es uno de los Porsche más emblemáticos de la historia. Y era el auto de competición que hizo sentir más orgulloso al ingeniero Piëch.

C.C.

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