"Si precisan cerrar, cierren". La frase, con la impronta frontal que ya es tradicional en el gobierno de Jair Bolsonaro, corresponde Carlos da Costa, secretario de Producción y Empleo de Brasil. El destinatario: General Motors Brasil.

Esa fue la primera respuesta oficial del Gobierno brasileño ante el ultimátum que la CEO global de GM, Mary Barra, le dio a GM Sudamérica: “No vamos a seguir invirtiendo para perder dinero", dijo la ejecutiva, que aseguró que está lista para "considerar otras opciones" en la región (leer más).

El presidente de GM Mercosur, el argentino Carlos Zarlenga, admitió que la situación de la filial “es crítica y exigirá importantes sacrificios de todos”. La operación de la automotriz en nuestra región está 40% por debajo del punto de equilibrio.

En Brasil, muchos consideran que el ultimátum de GM sería un bluff para conseguir mejores condiciones de negociación con sindicatos, proveedores, concesionarios y gobiernos (leer más).

Sin embargo, las autoridades brasileñas parecen no estar interesado en sentarse a negociar: "Si precisan cerrar, cierren", fue la frase que Da Costa le soltó a los enviados de GM con el Gobierno.

Según el diálogo publicado por el diario Folha de Sao Paulo, Costa aseguró que hay tres cosas prohibidas en la presidencia de Bolsonaro: los subsidios, el proteccionismo y cualquier medida que obligue a aumentar el gasto público. "Tenemos que convertir a Brasil en un país competitivo y productivo, retirando las trabas que impiden producir más y mejor".