La CEO global de General Motors, Mary Barra, fue contundente al referirse a la crisis que atraviesa la automotriz en Sudamérica: “No vamos a seguir invirtiendo para perder dinero”. Y el presidente de GM Mercosur, el ejecutivo argentino Carlos Zarlenga, la acompañó: “El 2019 será un año decisivo”, para la compañía norteamericana en nuestra región (ver nota).

El ultimátum que la cúpula de GM le envió a la región, donde opera un 40% por debajo del punto de equilibrio financiero, cayó como una bomba en la Argentina y Brasil.

La revista brasileña Quatro Rodas consultó a diversos especialistas de la industria y todos coincidieron en ponerle paños fríos a la crisis regional de GM. Se trataría, más bien, de un bluff: una carta agresiva para forzar reducciones de costos, con el objetivo de aumentar la rentabilidad de la compañía.

“General Motors se retiró de Europa, es cierto. Pero eso es mucho más difícil que ocurra en Brasil, porque nuestro mercado tiene un potencial de crecimiento altísimo, mucho mayor que en Europa o Estados Unidos. Los fabricantes no quieren perder oportunidades”, aseguró Antonio Jorge Martins, coordinador académico de Industria Automotriz de la Fundação Getúlio Vargas.

Joel Leite, presidente de la consultora AutoInforme, agregó: “GM acaba de anunciar una línea completa de nuevos productos para Sudamérica. Desarrollaron el Proyecto GEM (leer más), una plataforma nueva de productos para mercados como el de nuestra región. ¿Van a retirarse justamente en este momento? Eso más bien parece terrorismo, para forzar a los concesionarios a reducir los precios”.

“Esto es algo que creo que está muy lejos de la realidad”, opinó Decio Farah, titular de la Asociación Brasileña de Concesionarios Chevrolet.

Los líderes de los sindicatos también fueron tomados por sorpresa. “Aún no tenemos los elementos como para manifestarnos de manera concreta. Entre los trabajadores, el sentimiento general es de una excusa para quitarnos derechos”, comentó Aparecido Inácio da Silva, presidente del Sindicato de Metalúrgicos.

Chevrolet fue la marca más vendida de autos de Brasil en 2018. Los Onix y Prisma, sumando sus ventas, lideraron también los rankings de modelos en Argentina y Brasil. Sin embargo, GM pierde mucho dinero en nuestra región, según alertó Mary Barra.

“Durante casi 60 años, cuatro fabricantes de autos actuaron casi en solitario en Brasil. Con la llegada de nuevos competidores, a partir del año 2000, y con la fuerte caída de ventas en 2014, hoy la presión para lograr la competitividad deseada es mucho más elevada. Es preciso buscar nuevas visiones estratégicas”, explica el analista Martins. Otro error, según esta fuente, es haber apostado todo a una sola familia de modelos: los Onix y Prisma son los más vendidos de la región, pero también son los que reportan la menor rentabilidad para General Motors.

“En los tiempos actuales es preciso tener productos fuertes en todos los segmentos. Eso es lo que garantiza la solidez de la compañía y un retorno más rápido de las inversiones. Eso es fundamental en una época donde los ciclos de los productos son cada vez más cortos y demandan inversiones con mayor periodicidad”, añadió Martins.

Ahí jugará un rol fundamental el Proyecto GEM. Hace sólo diez días, GM confirmó de manera oficial esta nueva familia de modelos globales para nuestra región. Habrá sedanes, hatchbacks, SUVs, pick-ups y monovolúmenes, comenzando por las nuevas generaciones de los Onix y Prisma (ver fotos espía).

Se espera que uno de estos modelos se fabrique en la Argentina. Se trata de la inversión conocida como Proyecto A.V.A.: 500 millones de dólares para fabricar un vehículo de “Alto Valor Agregado”. Por eso, el ultimátum de Mary Barra suena extemporáneo.

Se trate de un bluff o no, Quatro Rodas confirmó que GM ya comenzó en Brasil una ronda de reuniones con concesionarios (para renegociar márgenes y comisiones), trabajadores (para buscar una mayor flexibilización laboral), proveedores (para lograr precios más competitivos) y gobiernos (para pedir incentivos y reducciones de impuestos).

Los concesionarios fueron los primeros en recibir una medida concreta. Los dealers de Brasil sufrieron un recorte en las comisiones que cobraban. Antes era del 5%, ahora será del 4%.

“Precisamos escucharlos para entender qué es lo que quiere esta gente”, dijo el sindicalista Aparecido Inácio da Silva. “Lo que puedo decir es que los trabajadores ya están ajustados, trabajando mucho y con salarios bajos. De parte de los trabajadores ya no hay mucho para ceder: no podemos perder derechos”, señaló.

Enviá tu noticia a novedades@motor1.com