Buenos Aires se quedó sin Salón del Automóvil. Ni siquiera un último intento del Gobierno, para evitar el mensaje de “crisis”, consiguió salvarlo (leer más). Mañana, en Brasil, abrirá las puertas de la primera jornada de prensa de la última exposición internacional del automóvil que sobrevive en Sudamérica: el Salón de San Pablo.

Será un evento cargado de novedades para nuestra región. La mayoría de ellas llegarán más pronto que tarde a la Argentina. Volkswagen mostrará la nueva T-Cross, el concept de la pick-up Tarok y el Polo GTS. Fiat presentará el primer anticipo de la Toro SUV. Ford llevará la Territory. Y Chevrolet mostrará la potencia de 300 caballos del Cruze SS.

En San Pablo también habrá automotrices que no estuvieron en el último Salón de Buenos Aires: Porsche, BMW, Hyundai, Kia, Mitsubishi, Subaru y Suzuki, por citar sólo algunas.

Y estarán ausentes algunas marcas que sí expusieron el año pasado en Palermo: Ferrari, Maserati, Citroën, DS y Peugeot.

¿Qué ocurrirá en el futuro con el Salón de San Pablo? La implosión del salón porteño es un espejo donde la exposición brasileña no puede evitar mirarse. Pero los contextos son diferentes.

Mientras el mercado automotor argentino recién transita los primeros meses de una crisis, que se extenderá al menos hasta 2020, el sector brasileño viene mostrando señales de haber salido de una recesión de casi tres años.

Además, está el concepto del show.

El Salón de Buenos Aires siempre brindó señales de ser sólo la fiesta privada de los socios de Adefa, en la que poco importaban las incomodidades que padecían los visitantes en los anticuados pabellones de La Rural.

El Salón de San Pablo, en cambio, no dudó en reconvertirse hace dos años y en estrenar un nuevo centro de exposición, más amplio y moderno. Además, en Brasil se reforzó el concepto de “Semana del Automóvil”, al organizar el Salón justo en la misma fecha de del Gran Premio de Fórmula 1.

Más allá de eso, el contexto político de esta edición 2018 será interesante.

Brasil aún sigue revolucionada por el triunfo en las elecciones presidenciales de un outsider de los partidos políticos tradicionales. Jair Bolsonaro es un crítico confeso del Mercosur y ya anunció que promoverá abrir el mercado automotor brasileño, con nuevos acuerdos comerciales junto a las grandes potencias.

Es una política que inquieta a la industria, porque la obligará a ser más competitiva que nunca. Pero que, al mismo tiempo, entusiasma a los consumidores brasileños: tendrán acceso a la tecnología y seguridad que los vicios del Mercosur restringieron hasta ahora.

La cobertura completa del Salón de San Pablo 2018 se publicará desde mañana.

Carlos Cristófalo
Viaje realizado por invitación de Anfavea Brasil (Associação Nacional dos Fabricantes de Veículos Automotores)

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