Desde Cruz Alta (Brasil) - General Motors celebró el viernes pasado los 100 años de pick-ups Chevrolet (ver cobertura completa de Autoblog). La fiestita -sin globos, pero con muchas chatas- se organizó en el Campo de Pruebas de Cruz Alta. Es un predio inmenso del interior del Estado de Sao Paulo, muy cerca de la ciudad de Indaiatuba.

En una antigua estancia, General Motors construyó la pista de pruebas más grande del Hemisferio Sur. Es un verdadero Disneyland para quienes disfrutan manejando: tiene un circuito circular de alta velocidad, con curvas peraltadas calculadas al milímetro (podés viajar en un Corvette a 280 km/h y soltar el volante sin problemas, porque el peralte y la fuerza centrífuga se encargan de mantenerte en tu carril).

También tiene rutas de montaña, que imitan las imperfecciones de nuestros pavimentos (tan imperfectos, ellos). Hay tramos adoquinados, lomos de burro, largas rectas y zonas con diferentes tipos de asfalto.

Por supuesto, no faltan unas cuántas hectáreas para pruebas off-road, con diferentes tipos de compuestos de barros regionales: desde el oscuro y pastoso de la pampa argentina, hasta el rojo y pringoso del mato brasileño.

Lo genial de Cruz Alta es que, ni bien llegás, te hacen firmar unos papeles y te entregan la llave de un auto nuevito, para salir a manejar por ahí. En todas las veces que visité este lugar, nunca leí en detalle el papelerío que firmé.

Supongo que es algún formalismo, donde declaro cómo quiero que dispongan de mis restos, en caso de choque. No interesa. Lo que importa es acelerar por ese paisaje de montaña, con bosques, muchas curvas y pocos límites de velocidad.

Cada vez que visito Cruz Alta pienso en lo mismo: "Voy a comprarme una carpa Cacique y voy a instalar la redacción de Autoblog debajo de un pino de Cruz Alta". Dan ganas de quedarse a vivir.

La otra diversión de recorrer este lugar es el "Juego de los Camuflados".

Recordemos: es el campo de pruebas de la automotriz que más autos vende en América Latina. Acá se ensayan nuevos modelos. De todo tipo. Todo el tiempo.

Por supuesto, cuando hay periodistas de visita, se emite una especie de Toque de Queda. Los productos más "sensibles" se ocultan bajo siete llaves, pero siempre queda alguna primicia, más o menos a la vista. Se trata sólo de prestar atención, hacer foco y gatillar con velocidad.

Esto es algo de lo que Autoblog encontró en su última visita a Cruz Alta.

C.C.

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Visita al campo de pruebas de GM: el juego de los camuflados
"¿Qué es eso que está ahí? ¡Hacé zoom!"

Un Chevrolet Onix y un Cobalt, con disfraz de Dálmata. Tienen camuflajes especiales en el techo. Según los analistas de imágenes de Autoblog sería un techo corredizo. O tal vez celdas fotoeléctricas para alimentar un circuito para sintonizar Netflix desde el asiento trasero. Ponele.

Visita al campo de pruebas de GM: el juego de los camuflados
"¿Y eso de ahí? ¡Hacé zoom otra vez!"

Visita al campo de pruebas de GM: el juego de los camuflados
Parece ser que ocultan el restyling de la Chevrolet Spin. Según los analistas de imágenes de Autoblog, vendría de serie con una lona para aportar algo de privacidad en Villa Cariño. Ponele.

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