El viernes pasado, el Gobierno concretó una amenaza que se venía anticipando desde el 30 de marzo: el Poder Ejecutivo denunció “un desvío significativo” en el intercambio de autos con Brasil e intimó a las terminales a depositar una garantía que se podría convertir en multa, si no se compensa el déficit en el llamado "flex". Los detalles de la resolución se publicaron en el Boletín Oficial (ver nota).

En los diarios de hoy, ya se pueden leer las repercusiones de estas medidas: ninguna automotriz se mostró indiferente ante la resolución. Aunque las posturas son dispares.

Sin nombrarlas –pero brindando pistas claras que permiten identificar a cada una- los diarios Clarín y Ámbito Financiero publican hoy las opiniones sobre este pedido de caución o garantía, que exigió depositar el Gobierno.

Están quienes se mostraron a favor. Quienes pidieron cambios en las reglas. Quienes ya están reservando dinero para pagar la multa. Y, también, quienes están consultando a abogados para rebatir esta resolución.

Se anticipa un intenso debate en el seno de Adefa, la asociación de fabricantes que desde este mes preside Joachim Maier, presidente de Mercedes-Benz Argentina (foto de arriba).

¿Cuáles son las marcas que cumplen con el intercambio con Brasil y cuáles son las que están desfasadas? No hay cifras oficiales. Desde hace dos años, Adefa se encargó de ocultar las estadísticas de producción y exportaciones de la industria (ver nota).

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Nota del diario Clarín Polémica entre las automotrices por un seguro que les reclama el Gobierno

Por Luis Ceriotto

La decisión del Gobierno de aplicar un seguro de caución a aquellas automotrices que estén excedidas en la cuenta de comercio exterior con su contraparte de Brasil puso en pie de guerra a no pocas compañías que, en estas horas, están incluso estudiando la posibilidad de una presentación judicial contra la medida. Pero además, se trata de un tema donde las propias automotrices están enfrentadas entre sí, aunque se cuidan de hacerlo con buenas maneras y -sobre todo, en estricto off.

“Es una decisión desafortunada, que no tiene en cuenta los tiempos del acuerdo firmado con Brasil, que es de cinco años. En ningún caso se habla en ese acuerdo de un “flex” anual”, plantearon en una de las terminales. Casi calcado, en otra terminal aseguraron: “Es un cambio de las reglas de juego y que tiene un costo muy alto. Justo cuando se está trabajando para mejorar la competitividad, se suma un nuevo costo”. En una tercera empresa aseguraron: “Estamos analizando si es legal o no que pidan estas cauciones. Eso está en duda”, dijeron. Y en una cuarta empresa señalaron que, si hay que limitar las importaciones desde Brasil, “eso tendrá impacto en los precios internos”.

Pero a pocos kilómetros, en otra fábrica automotriz que talla fuerte en el mercado, miran la decisión oficial de otra manera. “Las empresas que se lanzaron a importar de manera indiscriminada lo tendrían que haber pensado mejor. Quizás pensaron que ésto iba a ser un Pagadios”, azuzaron. Un quinto fabricante, cada día más alejado de la “Brasil dependencia”, lo analizó de manera crítica, pero más distante: “En sí no es una buena noticia, pero para nosotros es positivo, ya que exportamos a muchos países fueron de Brasil”.

El intercambio de vehículos con Brasil, sin aranceles desde 1991, no es un acuerdo de libre comercio, sino de comercio regulado. Su versión más reciente fue firmada el 30 de junio del año pasado, rige hasta mediados de 2020, y establece un “flex” de 1,5.

¿Qué significa el “flex” de 1,5? Que en ese período cada país puede importar del vecino hasta 1,5 veces lo que le exporta. Y lo que ocurre hasta el momento, pasado el primer año de este acuerdo, es que la Argentina ya se pasó holgadamente del “flex” y ronda 1,9 dólares importados desde Brasil contra cada dólar exportado, según datos de la Aduana que manejan en la Secretaría de Industria.

En algunas automotrices en particular, el “flex” ya sería cercano a 3. Y si bien esas mismas empresas tienen casi cuatro años para corregir ese desequilibrio comercial, en el Gobierno decidieron apliarles un seguro de caución hasta tanto vuelvan a números de equilibrio: en eso consiste la Resolución 535-E/2017, publicada el viernes pasado en el Boletín Oficial.

Desde el Gobierno defienden la decisión como un acto de “seriedad” para prevenir desvíos importantes en materia de comercio exterior. “Hace un año, cuando firmamos el nuevo convenio con Brasil, avisamos a las automotrices que íbamos a aplicar esta medida”, dijo una importante fuente del Ministerio de la Producción.

-Algunos los acusan de agregar un costo cuando a la vez las convocan para discutir la competitividad.

-Un seguro de caución ronda el 0,3% de la potencial multa. Equivale a cuatro autos. Estamos hablando en un contexto en el que van a ser vendidos 850.000 unidades cero kilómetro. Y la participación de los vehículos brasileños, que el año pasado había sido estipulada en 45% de nuestro mercado, ya ronda el 60%.

-Pero el problema no es sólo lo que se importa, sino que Brasil no nos compra autos.

-Es verdad, el mercado interno de Brasil no sube. Pero el año pasado se había establecido que los vehículos de origen argentino debían llegar a 11% del mercado interno de Brasil y hoy están en el 7% de un mercado que a su vez está en un piso histórico. De modo que también hay pendiente un esfuerzo comercial por parte de las terminales argentinas para incrementar su participación en el mercado brasileño.

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Nota del diario Ámbito Financiero A rodar

Por Horacio Alonso

• La semana pasada se le dio un espacio especial a esta sección. Toda una página. El tema lo ameritaba y se vieron sus consecuencias días después. La visita del ministro de Producción, Francisco Cabrera, a la provincia de Córdoba fue una bisagra para el Gobierno. Recibió quejas del sector autopartista por el problema de las importaciones de 0km desde Brasil. Si crecen las ventas de autos brasileños, los vehículos nacionales -donde estas empresas pueden colocar sus piezas- pierden mercado y no compensan con las magras exportaciones. En medio de los reclamos -como se contó una semana atrás- el funcionario abandonó el tono cordial que lo caracteriza y se puso firme. "¿Qué quieren que haga?" les espetó a los más díscolos. El ministro reflejó así su situación al verse encerrado entre dos posturas enfrentadas porque tampoco podía frenar la importación de autopartes que sirven para la fabricación local de vehículos. Pero fue categórico. "Habrá garantías", dijo de forma concluyente. Exactamente, una semana después, la resolución en cuestión salía publicada en el Boletín Oficial.

• La medida no sorprendió porque hacía ya bastante tiempo que estaba en mente del equipo de Cabrera. La discusión pasaba por si altera o no las reglas de juego. Para algunos, si se firmó el año pasado un acuerdo que establece que hasta el 2020 hay plazo para llegar a un Flex promedio de 1.5, pedir ahora, "por las dudas", una garantía ante la posibilidad de incumplimiento genera imprevisibilidad. Otros creen que es lógico que el Gobierno lo haga. Peor sería encontrarse en tres años con algún caso de una terminal que llegue muy excedida y que no pueda pagar la multa y deje un "clavo" para el Estado. Este argumento se basa en la invasión de autos brasileños de los últimos meses. Además, colocarles garantías a las automotrices no hace más que igualar las reglas con todos los importadores de piezas para reposición o autopartistas que siempre lo hacen. Es una práctica común en comercio exterior.

• Ante el hecho consumado, desde ayer a la mañana los equipos de abogados de las terminales más comprometidas comenzaron a evaluar la legalidad de la medida. Incluso hubo interconsultas entre los miembros de ADEFA para definir una posición común (no es el fuerte de la entidad). Lo ven como una mala señal para un sector que está entre los que más invirtieron (y lo sigue haciendo). Se reconoce que en el AC14 se prevé este mecanismo pero se analizan los distintos vericuetos jurídicos para hacer un planteo. Desde una automotriz, explicaron a Ámbito Financiero, que el tema puede terminar en la Justicia. En otra, más en línea con la decisión oficial, ya están averiguando sobre seguros de caución (las garantías pueden ser por este mecanismo, aval bancario o en efectivo). Ya se mencionó en esta sección que una terminal comenzó a reservar fondos para el pago de una parte de la multa. "Ya sabemos que algo vamos a tener que pagar", reconocieron. Es que cada vez es más evidente que la estrategia inicial que adoptaron algunas empresas no se podrá cumplir. Éstas apostaron a una recuperación de Brasil que no se produce. El plan era, en los primeros dos años, ganar mercado con los autos brasileños que llegan en abundancia a menor precio por la crisis interna y, en los otros dos, compensar con exportaciones ante la mejora del socio del Mercosur. El segundo tramo de esa jugada no se está cumpliendo.

• De todas maneras, ahora viene un proceso que llevará su tiempo. El Gobierno debe notificar el desequilibrio de cada empresa, éstas evaluar si se es correcto y después decidir si ponen la garantía o judicializan el planteo. Algo bueno es que se reconoce para calcular el Flex las autopartes que se importan para producir los autos en las plantas argentinas. Así se alivia un poco la situación de las empresas más comprometidas. Algo malo es que para el Flex no se tienen en cuenta las exportaciones a otros mercados fuera de Brasil, por el acuerdo es con otro país. Ante la crisis del gigante del Mercosur, las terminales buscaron terceros países para colocar sus autos y, en algunos casos, algo se ha logrado. Pero como están las cosas no sirven para el cálculo final. Ese va a ser un reclamo que se le hará al Gobierno para ir achicando el monto de la garantía. Hay que aclarar que no todas están en falta. Según cálculos que tenía el Gobierno hace unos meses, el Flex promedio era de 2 (el máximo permitido es 1.5). Para llegar al 2020 con los números en orden, en los próximos dos años el sector tendría que tener un coeficiente de 1.26. Tarea muy difícil o imposible.

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