Texto de Carlos Alfredo Pereyra

La historia de Ariel Celedoni es la aventura de un viaje a Europa para asistir a un casamiento, la de recorrer el continente con amigos, la de aquerenciarse y conseguir refugio (siempre hay alguien que brinda amparo) y la de hacerse de un trabajo, en lo posible relacionado con la profesión de diseñador industrial. Prácticamente estrenó título allá. Habíamos trabajado juntos acá en la industria publicitaria y cinematográfica (en dirección de arte y realización); y por el año 1997, Ariel emprendió la marcha hacia el Viejo Continente. Ese viaje prosigue.

En Barcelona, se relacionó con un estudio de diseño que entre otros clientes tenía a Seat, y gracias a eso conoció el quehacer de styling de carrocería, interiorismo, y las demandas de la industria automotriz. Por aquellos años, la actividad de los diseñadores de autos era floreciente y bien pagada en Europa, por lo que la competencia era feroz. A pocos les iba a interesar entonces un puesto de empleado en la industria aeronáutica de Toulouse (Francia), para desarrollar las imágenes conceptuales de los interiores de un nuevo avión: el gigantesco y ambicioso Proyecto A3XX de Airbus Industries. No fue fácil, había que arreglárselas con cuatro idiomas: del castellano y el catalán en Barcelona, pasó al inglés de la industria aeronáutica, al francés de la población puertas afuera de la fábrica, también el lenguaje aeronáutico de la industria, y por si fuera poco, el lenguaje del software paramétrico Alias, para diseñar los interiores por medio de computadoras (solo el monitor del ordenador que le asignaron, costaba por aquellos años igual que un Renault Laguna).

Solo y con mucho tiempo para estudiar y familiarizarse con todo lo nuevo; devorando manuales y experimentando, viviendo en un hotel al final de la pista del aeropuerto de Tolouse-Blagnac, el cual comparte pista con la terminal local y la fábrica EADS (Airbus más todo el complejo fabril civil/militar de la zona) Ariel se las arregló para hacer pie en un ámbito completamente nuevo, que lanza un producto de vez en cuando. El último antecedente de un avión gigante de pasajeros era el Boeing 747 Jumbo, y eso ocurrió en Seattle, muy lejos en la distancia, en el tiempo, y en la fábrica rival. Los súper aviones, tanto en Norteamérica a finales de los 60, como en Europa antes del cambio de siglo, estaban a un paso del fracaso. El Jumbo de Boeing hizo rentables y abarató los vuelos comerciales, superó la crisis del petróleo del 73 y ganó, a base de eficiencia y movimiento masivo de pasajeros la batalla contra el espectacular Concorde supersónico (fabricado en bajísima serie, en la misma Toulouse).

En Airbus tenían otra propuesta que defendían a capa y espada. Tenían bien desarrollado (no sin accidentes terribles) el sistema de vuelo por cable, los pilotos pueden dirigir el avión con un joystick, a base de coordinar varias computadoras que se hacen cargo del vuelo. Habían desarrollado una familia de aeronaves de fuselaje ancho muy competitiva, y se habían erigido ya como el mayor competidor en el mercado de aviones grandes de pasajeros. Les faltaba el Superjumbo, y su propuesta era este mastodonte de doble piso, con una posible (e improbable) configuración máxima de 850 pasajeros (todos en clase turista). Sólo la ingeniería de un producto así exigía la actuación de más de mil ingenieros, lo que en una empresa aeronáutica, en una ciudad con industria aeroespacial con tradición de décadas, y con socios como Gran Bretaña, Alemania y España no supuso mayores problemas.

Para que los futuros clientes visualizaran la nueva era en viajes comerciales no tenían la misma capacidad profesional en su planta. Sólo había un pequeño departamento de diseño de interiores in house, que la pasaba bastante mal trabajando adentro de un ecosistema de ingenieros que les importaban bien poco las demandas de ergonomía, de amenities, y de experiencias a bordo (conceptos que recién se estaban desarrollando por aquellos años, de fin de milenio).

El diseño de interiores en aviones, por entonces era la sumatoria de decisiones unilaterales de fabricantes de asientos, de cortinas, y de alfombras, todos coordinados por alguien que tomaba el pedido de las aerolíneas, les daba algunos toques corporativos, un par de logos, y a volar.

A Ariel le tocó lidiar con todo eso, y lo hizo más que bien, frecuentemente su área respondía con velocidad y efectividad en costos, lo que no hacían los estudios de diseño contratados o concursando, por lo que casi siempre prevaleció en las compulsas para equipar a tal o cual aerolínea. Allá por 2005, el A380 tuvo sus primeros vuelos de certificación, y poco después fue habilitado para volar. Los pedidos de las grandes aerolíneas comenzaron a entregarse, no sin retraso. Así, este prodigio del aire se fue ganando su lugar, poco a poco.

Celedoni trabajó durante esos años también para actualizar al resto de la familia Airbus, y hoy todos llevan algo de su autoría. Es más: ya trabaja desde hace años como un diseñador independiente, y personaliza aviones tanto de Airbus, como de Boeing, además de otros aviones regionales para aerolíneas de todo el mundo.

Otra de sus especialidades es personalizar jets ejecutivos y helicópteros. Tanta experiencia se ha canalizado hacia un ambiente de pocos jugadores, mucha exigencia de normas, de costos, de cortos plazos de entrega, y con proveedores muy especializados.

Hoy el viajero debe ser pasajero en vehículos que tienen un rango de autonomía muy extendido, compartir cabina con centenares de personas, entretenerse y gestionar trabajo desde un sitio individual a 10 mil metros de altura, y llegar lo más entero posible a un destino que puede estar a más de siete husos horarios en vuelo directo, arrastrando lo menos posible las secuelas del jetlag.

Menuda tarea para un diseñador. Enorme mérito para un argentino formado en la UBA, que supo abrirse camino, siempre con los ojos y los oídos bien abiertos. Sin dejar de aprender.

Freddycam

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Ariel Celedoni: el argentino que diseñó el interior del Airbus A380
Ariel Celedoni participó de la titánica tarea de diseñar el Superjumbo europeo.

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El desafío de Airbus fue superar a Boeing. Hoy es referencia en diseño aeronáutico.

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Diseño argentino en los cielos de todo el mundo.

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Celedoni junto a Freddy Pereyra, autor de la nota.

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VIDEO: Airbus A380