El karódromo del Autódromo de Buenos Aires tenía ayer dos presencias muy extrañas. Parecían prototipos del WEC, pero giraban al circuito junto a la General Paz con una particularidad: no los conducía ningún piloto. Se trata de dos ejemplares de DevBot, los primeros competidores del mundial de vehículos autónomos: Roborace.

La Roborace será la categoría telonera que acompañará mañana sábado a la Fórmula E en Puerto Madero (ver horarios y entradas). Una carrera sin pilotos suena como una pesadilla para cualquier fanático de los autos, pero hay que admitir que los dos prototipos se ven espectaculares.

Los DevBot tienen chasis de LMP3 Ginetta y motores eléctricos, capaces de alcanzar una velocidad máxima de 300 km/h. Esto no lo lograrán en Puerto Madero, porque por ahora es una categoría exhibición para circuitos callejeros. Sin embargo, ya superaron ensayos de alta velocidad en los circuitos ingleses de Silverstone y Donington.

Acercarse a curiosear un Roborace autónomo es algo frustrante: en la cockpit hay una butaca y un volante.

El auto puede ser conducido por una persona. De hecho, ese es un paso fundamental para que el cerebro informático aprenda cómo es el trazado de una curva a ritmo de carrera, cómo se debe comportar en un pelotón a alta velocidad y cómo se debe administrar la carga de la batería, para lograr el mejor rendimiento.

Pero, una vez que el auto se encuentra en la grilla de largada, el piloto se baja, camina a boxes y todo queda en manos del auto. Y de su equipo de mecánicos y técnicos.

Desde boxes, los ingenieros monitorean en tiempo real el funcionamiento de cada uno de los radares y sensores que ayudan al auto a seguir su camino. Lo único que está prohibido es el telecomando. Parecen autos a control remoto, pero no lo son.

La Roborace no es sólo la categoría de automovilismo más extraña de los últimos tiempos. También es un banco de pruebas para el desarrollo de nuevas tecnologías autónomas. Ya lo anticipamos en mayo de 2012: son las primeras señales del Apocalipsis de Autoblog.

C.C.

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Carrera de autónomos: los Roborace llegaron a la Argentina
Sobre chasis de Ginetta LMP3, los Roborace parecen WEC, pero son eléctricos y autónomos.

Carrera de autónomos: los Roborace llegaron a la Argentina
Las torres con remates blancos son parte de los radares y sensores que escanean el entorno.

Carrera de autónomos: los Roborace llegaron a la Argentina
Frustrante: tienen butaca, volante y hasta cinturones de seguridad.

Carrera de autónomos: los Roborace llegaron a la Argentina
El conductor se usa para enseñarle al sistema autónomo cómo se debe manejar en una carrera de autos.

Carrera de autónomos: los Roborace llegaron a la Argentina
Después el piloto se baja y queda todo en manos de los cerebros informáticos. Mirá el video abajo.

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VIDEO: Roborace

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