El Rally Dakar es la carrera de autos más exigente del planeta. Y, por eso, la victoria está reservada sólo para los equipos que más invierten para alcanzarla. En ese contexto, el 1-2-3 que lograron los Peugeot 3008DKR de Stéphane Peterhansel, Sébastien Loeb y Cyril Despres no fue una sorpresa. Era el resultado esperado de la escuadra más grande de las últimas temporadas.

En el contexto de un Dakar súper profesionalizado, la sorpresa fue un Rastrojero cordobés. El prototipo de José Antonio Blangino y Luciano Gagliardi fue el ídolo irónico, que se ganó la empatía del público: con un presupuesto reducido, y con la insólita idea de colocarle el motor de un Chevrolet Camaro V8 a la estructura del viejo utilitario argentino, lograron lo que muchos equipos profesionales no consiguieron: completar el recorrido, con un digno puesto 36, entre 51 autos clasificados.

Los equipos Toyota, Mini y Renault confirmaron en este Dakar 2017 que, si quieren conseguir la victoria, deberán copiar o superar a la apuesta de Peugeot. Es una carrera costosísima. Y los organizadores de la competencia –incluyendo a los medios de comunicación, que sólo le dieron cobertura a los equipos oficiales- descubrieron que el famoso espíritu del Dakar sólo permanece intacto entre los pilotos amateurs.

“This is Dakar, man”, declaraba Peterhansel desde la cabina con aire acondicionado de su tanque Peugeot. “Esto es el Dakar, amigo. Cuando tengo calor, bajo la ventanilla del Rastro”, retrucaba Blangino.

C.C.

***

En un Dakar previsible para Peugeot, la sorpresa fue el Rastrojero cordobés
Peterhansel ganó su Dakar número 13 gracias a Peugeot.

En un Dakar previsible para Peugeot, la sorpresa fue el Rastrojero cordobés
El Rastrojero V8 de Blangino se ganó los aplausos del público.

En un Dakar previsible para Peugeot, la sorpresa fue el Rastrojero cordobés
Pasó en Córdoba: un Rastrojero original ayudó al Rastrojero V8 con un problema de suspensión.

Enviá tu noticia a novedades@motor1.com