En términos electorales, Donald Trump ganó la presidencia de Estados Unidos hace varias semanas. En materia automotriz, su mayor triunfo se conoció hoy: Ford anunció que suspendió una inversión de 1.600 millones de dólares para construir una nueva planta en San Luis Potosí, México. Y, al mismo tiempo, anunció un desembolso de 700 millones de dólares para ampliar la planta de Flat Rock (Michigan, Estados Unidos).

Durante la campaña presidencial, el magnate electo había fustigado a la marca del Óvalo por llevar sus inversiones fuera de Estados Unidos. Y había intimado a la compañía a invertir dentro del país con nuevas tecnologías.

Trump también consiguió ese otro triunfo: la inversión en Flat Rock servirá para desarrollar una nueva familia de autos híbridos, entre los que se incluyen versiones Hybrid para la pick-up Serie F y el Mustang. Se espera que esta familia de híbridos también contemple a varias SUVs y vehículos utilitarios, desde la próxima generación de la EcoSport hasta la Transit.

La nueva planta en San Luis Potosí estaba destinada a la producción de la cuarta generación del Focus, prevista para 2018. El triunfo de Trump no fue completo, porque Ford ahora planea producirlo en la fábrica de Hermosillo, también en México, aunque con un desembolso muy inferior al anunciado originalmente.

Que Donald Trump sea un fanático confeso del Chevrolet Camaro (foto) no implica que General Motors haya quedado a salvo de la embestida política en el mundo automotor. Hoy, desde Twitter, RealDonaldTrump denunció que GM vende sin impuestos en Estados Unidos el Cruze producido en México. “Háganlo en USA o paguen más impuestos aduaneros”, amenazó el magnate electo.

General Motors salió a desmentir las acusaciones, luego de que sus acciones cayeran en la Bolsa de Nueva York. La empresa informó que los Cruze Sedán que se venden en Estados Unidos se fabrican en Ohio, mientras que desde México sólo se importa “una pequeña cantidad” de Cruze Hatchback.

El jopo más influyente de la industria automotriz mundial también se la agarró con Toyota: los amenazó con pagar más impuestos sobre el Corolla mexicano que pretenden vender en Estados Unidos.

Las políticas proteccionistas de Donald Trump son seguidas de cerca por toda la industria automotriz regional. Su triunfo electoral en noviembre pasado fue motivo, al mismo tiempo, de zozobras y alegrías en el reciente Salón de San Pablo, en Brasil (leer nota).

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