Texto y fotos de Carlos Alfredo Pereyra

Era habitual encontrarlo a Gustavo en Autoclásica. Para mí, se presentaba como la ocasión formal, cada año, donde lo saludaba e intercambiaba breves palabras. Él siempre dejaba lo que estaba haciendo, se acercaba, me saludaba, y yo prudentemente me excusaba para permitirle continuar en lo suyo. Seguía así pues mi recorrido, con la satisfacción de mantener un buen recuerdo de su parte después de tanto tiempo.

Nuestros caminos se habían cruzado por primera vez, exactamente hace treinta años, una noche cualquiera en el recién instaurado CBC (Ciclo Básico Común) de la Universidad de Buenos Aires. Yo era un simple estudiante de Diseño Industrial, que no tenía la menor idea de qué era esa carrera tan atractiva. Sólo sabía que era la vía más directa para conectarme con todo lo que me gustaba.

En la Cátedra Giordano, de la materia Dibujo, un día dieron una clase especial, y aparecieron dos tipos muy jóvenes, mostrando algo de lo que se podía hacer con el dibujo y el diseño en Argentina. Fue revelador y marcó un hito en mi formación, que todavía recuerdo. Esos dos sujetos eran Gustavo Fosco y Guillermo Portaluppi. En sociedad, ellos ya habían hecho el Proyecto Arena, como kit para montar sobre un chasis de Citroën 3CV. Era el primer proyecto de diseño automotor que yo veía como alcanzable, obra de estos dos irreverentes que dibujaban como los dioses. También mostraron los proyectos de Gustavo, quien por esos días se estaba recibiendo de Diseñador Industrial en la Universidad de La Plata.

Al poco tiempo, ya en la carrera, conocí y tuve como profesor a Alan Neumarkt, en la cátedra de Ergonomía, donde poco después comencé a hacer mis primeras armas como ayudante docente.

Un año más y otro hito. Tuve como compañero de estudios a Guillermo Portaluppi. Hubo un antes y un después de su llegada al turno noche. Su metodología de trabajo, su velocidad y su práctica era el incentivo necesario para que comprendiésemos cómo era esto de comunicar una idea en esta profesión.

Un día abrió una caja y sacó la maqueta de un parquímetro (el tema que estábamos desarrollando). Parecía que lo había traído importado de Alemania Federal, y que si le metías una moneda, podría medir el tiempo de estacionamiento. Corría 1987. El primer impulso fue querer esconder mi proyecto. Y mucho más cuando mostró los paneles ilustrados hechos a marcador, dibujados a mano. Es más: ¡los terminó delante de nosotros!

Faltaba algo más: tener a Fosco como profesor en Diseño 3. Eso ocurrió al año siguiente. Un curso crucial y definitorio, y lo tuvimos a él como guía. Quiero decir que no fue nada fácil, y a punto estuve de perder el año. Mi virtud era comprender y avanzar rápido en los proyectos, pero tenía enormes dificultades para concretar.

Me costaba mostrar mi propuesta, especialmente en la realización de la maqueta. Prehistoria. Nada de router, nada de impresión 3D, nada de diseño asistido por computadora. En términos prácticos, aquellos años eran la Edad Media.

Pero era igual para todos, y aprendimos. Gustavo Fosco operó su rol docente en forma muy responsable con el Profesor Titular de la cátedra (el recientemente desaparecido Reinaldo Leiro) y lo convenció sobre que yo tenía suficiente mérito como para aprobar el año, más allá de mis pobres resultados.

Estaban premiando el proceso, y eso me marcó para siempre en cómo me comportaría como docente de ahí en más. Dentro de una disciplina que suele caracterizarse (y criticarse con razón) como individualista, arbitraria y elitista. Podría seguir hablando de aquellos años, pero desviaría el interés de este texto. Sólo resta decir que Fosco, apenas dos años después en 1990, partió para seguir su carrera como diseñador en Renault.

En la edición 2014 de Autoclásica, Gustavo ya no estaba, y un año después decidí no asistir a la misma. En las vísperas de esta edición 2016 me llegó un mail de Gustavo Feder con una imagen sugerente: la foto de un libro con un Alpine Renault en la tapa, y el título del libro. Ya estaba el ingrediente que faltaba para retornar gustoso a la cita anual. Y acá sí va la crítica de esta obra.

Consíganse un ejemplar de “Diseñar Autos - Vida y pasión de Gustavo Fosco” (Wolkowicz Editores) si quieren comprender qué motiva a ciertos individuos a tomar el camino más difícil, y conseguirlo todo profesionalmente. Estuvo desde el principio en el lugar donde sucedió la conjunción más fascinante entre el diseño y la industria automotriz contemporánea.

En este libro se muestran, más que nada en dibujos; los orígenes, la convicción y el carácter para emprender, primero como autodidacta, luego adquiriendo la formación académica necesaria, siempre trabajando y validando lo aprendido en los claustros, y en la vida misma. También está parte del portfolio que preparó y llevó a Europa, cuando se entrevistó con la gente de Renault y con la de Pininfarina. Lo que sigue es la historia más conocida, pero no por eso carente de interés, visto todo desde la perspectiva de sus dos amigos y de otros notables que sumaron sus testimonios.

Este libro es un gran homenaje (es solo el primero) que se merece Gustavo Fosco. Su tratamiento se refiere a una persona que estaba muy lejos de aquel ejecutivo automotriz que muchos conocieron en épocas recientes. Este testimonio nos pone delante de una forma de pensar y de imaginar, que sucede durante un acto íntimo que se disfruta: dibujar. Algo que ya muy pocos estudiantes de diseño hacen en el mundo. Un verbo que hoy sólo se vuelve acción a través de sofisticadas herramientas digitales… por eso ahora se dice “Modelar”.

Me quedo con las últimas palabras dirigidas a mis estudiantes, y a las próximas generaciones que están llegando: lean y observen detenidamente este relato visual que nos traen Alan y Guillermo, los amigos de Gustavo. Deseo que sientan lo que sentí yo a mis veintipocos, cuando vi de cerca cómo una carrera notable comenzaba. ¡Gracias por tanto!

Freddycam

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“Diseñar autos”: vida y pasión de Gustavo Fosco
La biografía de Gustavo Fosco que en Autoclásica lanzó Wolkowicz Editores.

“Diseñar autos”: vida y pasión de Gustavo Fosco
Neumarkt y Portaluppi, autores del libro.

“Diseñar autos”: vida y pasión de Gustavo Fosco
Citroën SM.

“Diseñar autos”: vida y pasión de Gustavo Fosco
Renault Clio Tricuerpo.

“Diseñar autos”: vida y pasión de Gustavo Fosco
Renault Mégane Break.

“Diseñar autos”: vida y pasión de Gustavo Fosco
Proyecto Arena.