Como habrán visto, las críticas de motos se están volviendo algo habitual en Autoblog. Es algo nuevo para esta casa, pero que estamos tomando con mucha seriedad y entusiasmo. Realmente las motos han despertado una pasión que teníamos dormida en nuestro interior y, afortunadamente, nos agarra todavía jóvenes, con hambre de aprender y con una buena recepción por parte de los lectores.

Y toda esta adrenalina de incorporar las motos, de querer contarles a ustedes las impresiones que nos dejan, quizás nos hicieron desconcentrar un poco. Pero no mucho. Y ahí es donde la comunidad de Autoblog sale al rescate y pone en valor el concepto de crítica constructiva.

Durante esta semana tuve una serie de intercambios epistolares digitales con un lector, muy motero él, sobre las críticas de dos ruedas anteriores. Si bien en algunas cosas no estoy de acuerdo con sus ideas, en la mayoría sí y su contacto me fue de suma utilidad en algo que yo ya estaba trabajando. Me hizo abrir los sentidos aún más.

Y de eso se trata Autoblog. Nosotros estamos de este lado y somos los conductores designados a los que le toca manejar las unidades y transmitirles todas las sensaciones que podamos. Pero este es un medio ultra-dinámico y queremos que sepan que sus aportes son de extrema utilidad y en gran parte hacen que este medio haya llegado hasta donde llegó.

¿Qué tendrá que ver esto con la KTM RC 200 sobre la que vamos a hablar? Pues, todo. Básicamente, porque si no fuera por el valiosísimo aporte de este lector, hubiese encarado la crítica desde ángulos distintos en muchos aspectos. Sus ideas y cuestionamientos hicieron que replanteara un poco el panorama.

Así que a este lector, y a todos los que hacen su aporte constante, nuestro agradecimiento. Sin dudas ustedes son uno de los pilares del crecimiento de Autoblog.

Ahora sí. Vamos a lo que nos congrega en el día de la fecha. Manejamos durante una semana esta KTM RC 200 por todos lados. Hicimos más de 700 kilómetros sin salir del Gran Buenos Aires. Y la crítica completa se reproduce a continuación.

DESDE ABAJO

Impresiona. Mismo cuadro, mismo basculante, misma suspensión trasera, altura del asiento, motor, frenos, llantas, cubiertas que la Duke 200 (leer crítica). Y, sin embargo, es otra moto: totalmente distinta. Nada que ver. Más allá de la obvia diferencia del carenado, la horquilla delantera más corta hace que esté mucho más levantada de atrás, reduciendo el ángulo de ataque de la horquilla, para que gire más rápido, transmitiendo con firmeza cuáles son sus intenciones.

Poca gente la ha visto por la calle, según pude comprobar. Y la misma cantidad parecía saber de su existencia. Fueron contados con la mano los semáforos en los que alguien no me preguntó de qué se trataba. Hubo elogios sobre la imagen de esta KTM RC para todos los gustos. Y la reacción se veía intensificada cuando se enteraban de la cilindrada.

Personalmente creo que el diseño está muy bien logrado. Me gusta esa combinación de moto de pista, con carenado de la mitad hacia adelante, y que se vaya desvistiendo hacia atrás, haciendo que el chasis, tipo trellis, sea parte importante del aspecto general de la moto al mejor estilo Terminator. Justo que hablábamos de austríacos.

El frente de la moto es bien agresivo, con un parabrisas que envuelve los laterales y se extiende hasta las ópticas delanteras. Los espejos -fijos- están bien adelantados y con leds de giro integradas en los brazos -muy disimulados-. No terminó de cerrarme el diseño de las luces, con los proyectores de alta y baja separados. Las prefiero integradas en una misma pieza, como en la RC8R.

Más allá de eso, si hay algo que a la moto le sobra, es pinta. No es sólo una opinión, también me amparo en los muchísimos moteros -y no moteros- que la elogiaron durante una semana, en más de una esquina.

DESDE ARRIBA

La transición no fue tan dura desde la prueba anterior con la Honda CB190R (leer crítica) a esta RC200, en términos de posición de manejo. Si bien la CB190R no es una moto de pista, la posición de manejo era, de algún modo, similar. Pero en esta prueba nos acompaño la Duke 200, y cada vez que cambiábamos de moto, el contraste era impactante.

La ecuación es muy simple: con el tanque de combustible atrasaron el asiento unos diez centímetros hacia atrás, y con la horquilla más corta el manillar queda más bajo y adelantado otros tantos centímetros, aparte de tener un ángulo que lo hace más angosto. De esta manera, naturalmente el piloto queda en una posición agachada y hacia adelante. Así que hay que hacer un poquito de ejercicio con el torso, para no quedar tan apoyado sobre las muñecas cuando se maneja en modo calle. Es bueno para bajar la panza.

En el tránsito urbano, los espejos no terminaban de convencerme. Siempre tenía que estar metiendo los codos hacia adentro y agachándome un poco para lograr la visión que quería, mientras paseaba por esta bonita ciudad. Ahora, en las incursiones que tuve en la autopista y con el pecho contra el tanque, la cosa cambia: es como tener dos monitores en cada rabillo de los ojos. Corrés la mirada a cada lado y la visión es impecable.

Y por último, los pedalines. A pesar de tener los mismos puntos de anclaje al cuadro que la Duke, están en una posición más elevada y hacen que las piernas queden bastante más flexionadas. Así termina de cerrar esa posición de manejo que trata de imitar más a una moto de pista. Lleva unos kilómetros acostumbrase si nunca se anduvo en este tipo de motos. Pero se pone divertido.

MOTOR Y TRANSMISIÓN

Al igual que su compañera Duke de equivalente cilindrada, se trata de un monocilíndrico de 199,5 cc., con refrigeración líquida y lubricación por carter húmedo, doble árbol de levas a la cabeza, cuatro válvulas e inyección electrónica, que entrega 26 caballos de potencia a 10.000 rpm y un torque máximo de 19,2 Nm a 8.000 rpm.

La caja de cambios es de seis marchas, con embrague mecánico multidisco en baño de aceite y relaciones cortas, que en conjunto con la entrega lineal de potencia hacen que sea un conjunto muy divertido para la ciudad y la pista. La única contra es que nos encontramos constantemente buscando la marcha mas adecuada, pero por suerte el accionamiento es impecable y hasta divertido.

COMPORTAMIENTO

Me subí a la RC 200 con la idea en la cabeza de que no era una moto para todos los días y a lo largo de la semana esa idea fue mutando. ¿Por qué no va a ser para todos los días? ¿Acaso el entusiasta de la moto no se puede divertir a diario? Y así fue que la devolví, con ganas de seguir manejándola.

Es una moto mucho más técnica que la Duke. Una auténtica moto escuela, con una posición de manejo impecable, liviana y con una agilidad sorprendente. Ideal para aprender a doblar con autoridad, que al final de eso se trata.

Apenas un amague de contramanillar y la RC 200 está dispuesta a tumbarse para doblar, en parte gracias al reducido ángulo de ataque de la horquilla delantera, transmitiendo confianza durante toda la curva, manteniéndose donde uno quiere y permitiendo corregir el trayecto cuando fue necesario. Sentí que los movimientos arriba de esta moto salían con mucha naturalidad.

A la hora de frenar firme, la RC se entierra menos que la Duke gracias al menor recorrido de la suspensión delantera, pero también lo hace en gran forma. Esto hace que se pueda encarar una curva frenando fuerte y que la transición con la aceleración sea mucho más fluida. El sistema de frenos es exactamente igual en dimensiones y tipo que su hermana.

También hay que destacar el desempeño de los neumáticos MRF Revz, que en los papeles me generaron cierta desconfianza por no estar dentro del grupo de determinadas marcas, pero en la práctica demostraron estar a la altura de las circunstancias. Salvo en piso mojado, donde la performance bajó bastante.

Las suspensiones son algo blandas y pensadas para un uso principalmente citadino, que en el día a día se agradece, pero que a fin de cuentas sacrifica performance y respuesta a la hora de dar unas vueltas en algún circuito.

En la prueba de la Duke mencioné que si bien se podía salir a la ruta y autopista, la experiencia no terminaba de ser agradable. Con la RC fue todo lo contrario e hizo que quisiera tomar el camino más largo de casa al trabajo, con tal de vivir la experiencia de viajar bien agachadito detras del parabrisas, tomando las únicas tres curvas que me separan de la oficina a buena velocidad.

La RC 200 es un gran paso inicial para comenzar a meterse en el mundo de las motos de pista. A pesar de su baja cilindrada, le hace mucho honor al lema Ready to Race.

CONCLUSIÓN

Y es por eso es que te voy a hablar a vos pebete -diría Irma Jusid-, que estás en las oficinas de KTM de Panamericana y Thames, rompiéndote la cabeza con tus planes de márketing para generar necesidades e incrementar la demanda.

Ya le tiré la idea a Toyota durante la crónica del #86Day de este año. Y acá te paso una versión ampliada.

* Opción A: Escuela de manejo. Se puede hacer en distintas partes del país, donde haya un autódromo o incluso un kartódromo. Yo me anoto y te llevo un par de amigos. Un buen instructor, cuatro o cinco motos y un encargado de mantenimiento. Se paga sola.

* Opción B: Armar una categoría de competición, como ya tiene la marca a nivel global. Veinte motos, todas iguales y nadie les puede meter mano, más que elegir un neumático determinado. Cantidad limitada de pilotos que pagan un arancel por subirse a una moto durante una buena cantidad de fechas, cuatro o cinco autódromos. Y a correr.

* Opción C: Una mezcla entre los dos. Escuela de manejo con fechas los fines de semana, donde los alumnos puedan ir a correr o tener una especie de día de pista interno.

Seguro que no es tan simple de organizar y hay que afinar el lápiz, para que los números cierren. Pero las últimas incursiones al Autódromo para presenciar los distintos track days me hicieron ver que la gente, más que nunca, tiene hambre de diversión. Y está esperando que se organicen cosas.

Alguien -bastante importante- en Grupo Simpa me dijo el otro día, cuando fui a retirar la RC 200: "¡Cómo te divertís vos con la plata ajena!". Puede ser que tenga razón, de eso se trata el periodismo de autos y motos, pero más se van a divertir ellos con la propia cuando cada vez más gente se suba sobre el lomo de una RC.

Matías Albín Fotos: Máximo Forcieri

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Crítica: KTM RC 200
El look Terminator, con el carenado incompleto, recibió piropos toda la semana.

Crítica: KTM RC 200
Y para la sesión de fotos contamos con su hermana Duke 200 naked. Encuentre las 7 diferencias.

Crítica: KTM RC 200
No hace falta, nosotros te las mostramos en esta superposición. Nótese la coincidencia de motor, chasis y brazo basculante.

Crítica: KTM RC 200
Un detalle que (nos) generó un poco de ruido en el diseño son las luces delanteras. Aunque nos gustan los leds diurnos.

Crítica: KTM RC 200
Pero del desempeño no podemos quejarnos. Tanto la baja como la alta dejan ver muy bien el camino.

Crítica: KTM RC 200
Lo mismo para los Leds de stop y las luces de giro. Todo el mundo se entera que estás frenando.

Crítica: KTM RC 200
Quizás la luz de posición sea un tanto amarreta. Las molduras blancas son las asas para quien viaja atrás. Eso, en Jesús María, es el equivalente a gurupa surera.

Crítica: KTM RC 200
Lugares donde el diseño y la funcionalidad se encuentran para hacer cosas inteligentes.

Crítica: KTM RC 200
RC, de Racing Competition. Que lindo sería una movida para que los aficionados puedan despuntar el vicio, ¿no?

Crítica: KTM RC 200
Hay que poner a laburar el torso para que el peso no recaiga tanto sobre las manos cuando se maneja por la ciudad. Tus muñecas te lo van a agradecer.

Crítica: KTM RC 200
Piernas bien flexionadas. A la hora de tomar las curvas es muy fácil mover el cuerpo de un lado al otro de la moto.

Crítica: KTM RC 200
Y, sin transgredir la reglamentación, te podés divertir a diario paseando por la ciudad.

Crítica: KTM RC 200
Ejercicio y entretenimiento en dos ruedas. Dos veces por día, de lunes a viernes. Digo, por si querías desenchufarte.

Crítica: KTM RC 200
Y por si esto fuera poco, ganas tiempo que podés usar para una buena pausa.

Crítica: KTM RC 200
Como hicimos nosotros. Clima inmejorable, motos y unas buenas hamburguesas.

Crítica: KTM RC 200

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FICHA TÉCNICA

Modelo probado: KTM RC 200
Origen: Argentina
Precio: 105.000 pesos
Garantía: Dos años, sin límite de kilometraje.
Comercializa: Grupo Simpa (www.ktm.com.ar)

MOTOR
Tipo: monocilíndrico, 4 tiempos, DOHC, 4 válvulas, inyección electrónica, refrigeración líquida.
Cilindrada: 199,5 cc
Potencia: 26 cv a 10.000 rpm
Torque: 19,2 Nm a 8.000 rpm

TRANSMISIÓN
Tipo: por cadena (X Ring 5/8 x 1/4")
Caja: seis velocidades.

CHASIS
Suspensión delantera: Horquilla Invertida de WP de 43 mm (125 mm de recorrido)
Suspensión trasera: Monoamortiguador WP (150 mm de recorrido)
Ángulo de dirección: 66,5º
Frenos delanteros: disco 300 mm con pinza de cuatro pistones y anclaje radial
Frenos traseros: disco de 230mm con pinza flotante de un pistón
Neumáticos: 110/70/17 adelante y 150/60/17 atrás

PRESTACIONES
Velocidad máxima: 140 km/h
Aceleración 0-60: 3,3 segundos
Consumo medio: 3 l/100km

DIMENSIONES
Distancia entre ejes: 1.340 mm
Despeje: 178,5 mm
Altura de asiento: 820 mm
Peso en seco: 137,5 kg
Tanque de combustible: 10 litros

EQUIPAMIENTO
Arranque eléctrico
EMS Bosch
Frenos a disco delanteros y traseros con pinzas Bybre
Kit de Herramientas
Indicador de zona roja de rpm
Reloj horario
Pie lateral

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