El 6 de agosto de 1986 se largó la sexta edición del Rally de Argentina. Hace 30 años, los autos del Grupo B disputaban por última vez una competencia en nuestro país.

Fueron los vehículos más espectaculares en la historia del rally. Y también los más peligrosos. Los prohibieron a fines de 1986. Pero antes, comenzaron a despedirse en Córdoba.

El Mundial ’86 (de rally, no de fútbol) llegó a la Argentina hace 30 años con los Grupo B ya condenados. El despiste del Ford RS200 de Joaquim Santos en el Rally de Portugal (tres muertos y 30 heridos entre el público) e incendio del Lancia Delta S4 de Henri Toivonen en Córcega (murieron el piloto finlandés y su navegante, Sergio Cresto), obligaron a la Federación Internacional a decretar la prohibición de los Grupo B a partir de 1987.

Fue una decisión drástica, resistida por las marcas y los fanáticos, pero hasta los pilotos lo admitían: el grado de desarrollo de esos autos los había vuelto indomables.

Eran prototipos de competición pensados para el rally. Los fabricantes sólo debían producir 200 unidades de calle y 20 de competición, para quedar homologados.

Audi, Peugeot, Lancia, Ford, Citroën, Renault, Toyota, Austin, Nissan, Porsche, Opel. El Mundial de Rally nunca más volvió a tener a tanta cantidad de equipos oficiales, todos experimentando con las novedades técnicas de la época: doble tracción, materiales compuestos, turbos, aerodinámica… y las medidas de seguridad de los ’80.

En promedio, un auto de punta pesaba una tonelada y tenía 500 caballos de potencia. Pero algunos estiraban esos valores con holgura.

Una de las primeras señales de la peligrosidad del Grupo B quedó en evidencia un año antes, en el Rally de Argentina ’85. El finlandés Ari Vatanen perdió el control de su Peugeot 205 Turbo 16 tras un salto en Córdoba y dio varios tumbos. Vatanen estuvo casi un año recuperándose de las heridas que recibió.

El peligro y la espectacularidad de los Grupo B generaron un interés que llegó a rivalizar con la fama de la Fórmula 1. Nunca más un campeonato de rally volvió a ser tan popular.

Con doce y trece años, mi papá me llevó a la largada de los rallys de Argentina ’85 y ’86, en la puerta del Automóvil Club Argentino, en Buenos Aires. Jamás volví a ver semejante multitud en ese lugar de Palermo.

Subido a hombros de mi hermano Orly, llegué a ver desde arriba los Peugeot 205, Audi Quattro S1 y Lancia Delta S4. Eran aparatos insólitos: como naves espaciales, aterrizadas sobre Libertador. Pero las conocía bien: que durante el resto del año había venido siguiendo su evolución por medio de la revista “Corsa” y el programa “Coche a la Vista”.

Hoy tengo el privilegio de compartir viajes y eventos con los periodistas que seguía en aquellos años: Ricardo Delgado, Raúl Barceló, Carlos Neira y Juan Carlos Valenzuela. Ellos también recuerdan con nostalgia aquella época de récord de tiradas y audiencias, para revistas y programas de autos.

El Rally de Argentina ’86 lo ganó el italiano Massimo Biasion con un Lancia. El cuarto puesto fue para otro Lancia, con mi ídolo cordobés: Jorge Recalde.

Gracias a internet, hoy es posible revivir esa última carrera de los Grupo B en la Argentina. Como si fuera hoy. Es por medio de los titánicos trabajos de archivo que encararon el argentino Gustavo Ernesto López (Test del Ayer) y el español Pablo Villar (WRC 1986).

* @WRC1986: En tiempo real, como si estuviéramos en 1986, seguí el Rally de Argentina por Twitter.

  • Rally de Argentina 1986: Todas las notas, fotos y datos publicados en las revistas Corsa con la cobertura de la carrera.

C.C.

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Hace 30 años: los autos del Grupo B corrían por última vez en Argentina
Mikki Biasion con su Lancia, en el podio del Chateau Carreras, en Córdoba.

Hace 30 años: los autos del Grupo B corrían por última vez en Argentina
Peugeot fue tercero en Argentina '86, pero se quedó con los dos últimos títulos del Grupo B.

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VIDEO: Rally de Argentina 1986