En septiembre del año pasado, Autoblog viajó a Alemania para cumplir un doble sueño: manejar un Mercedes-AMG durante una semana (leer crítica) y acelerarlo a fondo en el legendario Nordschleife de Nürburgring (leer crónica).

La verdad, que pensé que nunca más se me daría una oportunidad así. Hasta hace unos pocos días. La gente de Citroën Argentina, DS Argentina y Total Argentina me invitó a volver a Nürburgring. La idea es acompañar (alentar, entrevistar, molestar) a José María Pechito López, que este fin de semana estará corriendo con su Citroën C-Elysée de WTCC.

Para los pilotos argentinos, triunfar en Nürburgring es un logro inolvidable. Ahí ganó Juan Manuel Fangio su carrera más famosa, en 1957, cuando cazó con su Maserati 250F a las Ferrari. Lo hizo tras batir once veces el récord de vuelta, para lograr su quinto y último título mundial.

Ahí ganó Carlos Reutemann uno de sus mejores Grand Prix, con Brabham en 1975. Fue la misma pista de la hazaña de los Torino de Oreste Berta, en 1969. Y ahí triunfó el año pasado Pechito, en el debut del WTCC sobre el circuito.

Tampoco hay que olvidar la nota triste: Nürburgring se llevó la vida de Onofre “Pinocho” Marimón, tras un despiste con su Maserati, en 1954.

Y no sólo eso: también es el Nürburgring del accidente de Lauda, el que se cobró más de 200 víctimas fatales en casi un siglo de historia y el que obsesiona a las automotrices de todo el mundo para lograr el mejor tiempo de vuelta con un auto de producción.

Pero, por sobre todas las cosas, Nürbugring es el autódromo más fabuloso del planeta. El lugar donde hasta fantaseo con la posibilidad de irme a vivir. No pido mucho: sólo un techo, un quincho con parrilla y algún autito escandaloso en la puerta.

Es hermoso estar de vuelta “en casa”.

C.C.

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VIDEO: Autoblog en Nürburgring (Mercedes-AMG – Septiembre 2015)

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VIDEO: WTCC Nüruburgring 2016 – Teaser

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