El impulso del Gobierno a las tasas de interés, para aliviar la presión sobre el dólar, disparó los depósitos a plazo fijo en la Argentina. Pero tuvo un efecto contraproducente obvio: encareció el crédito.

Las compras de autos 0KM financiados cayeron casi a la mitad en los últimos meses. Y es porque las tasas están muy altas.

El ministro de Producción, Francisco Cabrera, estudia un proyecto de lanzar una línea de créditos financiados por el Banco Nación, específicamente para la compra de autos. No se aclaró si es para la compra de autos nacionales o de todo origen.

Para créditos a tres años, hoy se paga una tasa de interés de 40% anual para créditos a dos años. La idea es reducir el interés a la mitad.

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Nota del diario Ámbito Financiero Impulsa Gobierno crédito más barato para la compra de autos

Por: Horacio Alonso

En el Gobierno hay preocupación por la caída del mercado de autos y busca reactivar las ventas a través de líneas de financiación a tasas bajas. Esto surge de las numerosas reuniones que el ministro de Producción, Francisco Cabrera, y sus colaboradores llevan adelante con empresarios del sector desde hace unas semanas.

"Estamos manteniendo encuentros permanentemente para analizar niveles de actividad y proyecciones de ventas. El interés del Gobierno es saber si con crédito accesible se podría revertir la tendencia negativa. Obvio que a nosotros nos interesa y estamos aportando toda la información que nos solicitan" explicó un directivo que participó de esas reuniones.

Lucio Castro, el secretario de Transformación Productiva, encabeza esos brainstormings con representantes de cada terminal que, por otro lado, tiene al Banco Nación como otro jugador importante.

La idea es poder contar en un par de meses con algún plan concreto para presentárselo a las empresas y salir a buscar consumidores. El tiempo tiene que ver con el mejor clima en lo económico que se vivirá si finalmente la Argentina sale del default.

En principio, lo que se va a utilizar son los fondos que no fueron utilizados por el kirchnerismo del Programa de Inversión Productiva, pensado originalmente para camiones y buses pero que se extendería a los autos. Después se sumará dinero fresco en la medida que las condiciones mejoren. Estas líneas de financiación tienen una tasa prevista del 22% anual para un plazo de 36 meses. En una reunión que mantuvieron funcionarios de esa institución con representantes de ADEFA, la entidad que nuclea a los fabricantes de autos, se les pidió que propusieran qué aporte podrían realizar para bajar ese costo de financiación y se está esperando esa respuesta para avanzar con el plan.

"Tratamos de que las empresas acuerden subsidiar en conjunto algunos puntos de financiación para llegar a una tasa más baja. Partiendo de un 22%, con 5 o 6 puntos porcentuales que pueden reducir las empresas, estaríamos en una tasa de alrededor del 16%, muy buena para lo que se está pagando en el mercado", explicó una fuente oficial. Una vez en funcionamiento, cada automotriz podría decidir subsidiar aún más la tasa, en el marco de la competencia, y que sea más barato el crédito.

Hoy se está pagando en el mercado por líneas de crédito a tres años alrededor del 40% anual. De esta manera, se reduciría a menos de la mitad el nivel del costo crediticio.

Las ventas financiadas sostuvieron el nivel de actividad de los últimos años. Sin embargo, en los últimos meses tuvieron un fuerte retroceso. En diciembre, cerca del 25% de las operaciones se hacía a través del crédito mientras que en febrero cayeron por debajo del 15%.

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Nota del diario Ámbito Financiero A rodar

  • Ante la pregunta sobre si los autos están caros, la respuesta inmediata que se va a escuchar es sí. Un sí con fuerza y alargando la i lo suficiente como para dar a entender que no sólo están caros sino que, en realidad, están carísimos. Pero podría ser peor; podrían estar más caros. ¿Por qué? Es simple y lo explicó muy bien un importante directivo del sector. El porcentaje final varía en cada terminal según el mix que tengan pero, haciendo un cálculo sencillo, si la mitad de los autos que venden son importados y la otra mitad de producción nacional (con un alto porcentaje de piezas importadas), tras una devaluación se debería trasladar a los precios no menos del 70% de la suba del dólar. En lo que va desde la salida del cepo, el peso se devaluó un 60%. Entonces, el ajuste de precios de los 0 km tendría que haber sido de algo más del 40%. En ese período, los autos se incrementaron entre un 15% y un 20% por lo tanto tendrían que subir otro 20% o 25% más para mantener la relación que tenían a fin de 2015. Increíble.

  • Será por eso que en las automotrices se quejan (no es una broma) de que tienen la rentabilidad por el piso. En off reconocen que pierden plata cuando venden algunos modelos, aunque en el global, aseguran, tratan de salir hechos. Pero todo puede empeorar para ellos y beneficiar a los consumidores. En un par de meses se incrementará la guerra de precios vía ofertas y bonificaciones. Ya algo se vislumbra por la puja Volkswagen-Chevrolet, como anticipó este diario la semana pasada, con descuentos muy importantes. Esto se va a generalizar, especialmente a partir de abril. Se espera para ese momento una durísima competencia. Es que para esa fecha comenzarán a llegar las unidades importadas de alta gama que se encargaron en enero a partir de la rebaja en los impuestos internos. Importadores y terminales duplicaron o triplicaron sus pedidos. Habrá mucha oferta con precios competitivos que presionarán para abajo a la gama media y, ésta, a la gama baja. Con un mercado con escasa demanda, habrá que bonificar. Además hay que tener en cuenta que desde Brasil, en medio de una crisis profunda, presiona por colocar autos. Ya se vio en los patentamientos de febrero pasado cómo creció en algunas marcas la participación de autos brasileños.

Horacio Alonso

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