Entrevista de Claudio F. Capace
Fotos de Rafael Delceggio
Publicado originalmente en Revista Móvil
Agradecimiento: Renato Tarditti

“De cómo un niño que hacía maquetas de autos deportivos y en vez de correr tras una pelota, se pasaba las horas en un taller de barrio en las afueras de París, se transformó en uno de los más importantes ejecutivos de una gran empresa automotriz”. Esa podría ser la introducción a la biografía de Thierry Koskas, el presidente y director de la filial argentina de Renault, que está pronto a partir para asumir compromisos mayores, ya que es el futuro director comercial del Grupo Renault (reportando directamente a Carlos Ghosn, el número 1 del conglomerado franco-nipón).

Koskas es un CEO atípico: una figura joven, cuidada, elegante y carismática; sin poses, con auténtico charme europeo (incluido el arrastre de la típica “r” francesa en la construcción del español), que se entusiasma, se apasiona, y da la sensación de que podría quedarse charlando mucho más de lo convenido, sin importarle la agenda. Casi como uno de nosotros, que podría estar horas y horas hablando de autos, con emociones y carcajadas incluidas, pero que también tiene muy claro que vivimos en un mundo complejo, en el que los vehículos no lo son todo.

-¿La cosa con los autos viene de chico, no?
-Sí, claro. Desde niño comencé a interesarme mucho en los autos. Desde el que tenía mi padre hasta los que veía por la calle. Cerca de mi casa había una agencia de venta y talleres, así que pasé buena parte de mi infancia mirando catálogos y estando todo el día entre autos, cuando otros chicos por ahí jugaban a otra cosa. Me fascinaban los autos deportivos, recuerdo haber invertido muchísimas horas para completar la maqueta de un Lamborghini Countach, la de un Miura, y también alguna Ferrari 512 BB. Pero bueno, por cuestiones laborales mi padre siempre tenía algún Peugeot… Me acuerdo mucho de un 204, un auto decididamente feo. Igual también tuvimos un 304 con el interior de color naranja, muy llamativo en esos años, también hubo un 504, un auto muy estatutario para su época, y fue como haber alcanzado una especie de sueño a nivel familiar… ¡era increíble para nosotros!

-Ya van varios Peugeot… y todavía ningún Renault.
-¡Ah sí sí, claro! Renault es importante ¿no?. Por algunos problemas de mi padre, comenzó a manejar mi madre y necesitaba un vehículo automático. Creo que Peugeot en esos momentos no tenía y Renault sí, así que pasamos a un R20 con transmisión automática de… tres velocidades, que era bastante pesado por cierto…

-¿Y el primero “propio”?
-Mi primer auto fue un Citroën Visa. Tenía alrededor de 20 años y poca plata. Lo compré usado apenas tuve la licencia y la verdad es que era horrible: tenía un motor pequeño y en las pendientes pronunciadas no superaba los 50 km/h. Después pasé a un Visa GTI con motor de 110 CV: un auto rojo, atractivo y más divertido de manejar. Y empezaron a gustarme definitivamente las versiones más deportivas.

-¿El primer Renault propio se hizo esperar mucho?
-¡No, claro que no! Después de ese Visa llegó un auto que marcó mi vida para siempre: el Renault GT Turbo, que además fue mi primer cero kilómetro. Un auto inolvidable, con sus alfombras naranjas… súper kitsch. En esos años el turbocompresor era una cosa muy violenta: a 3.000 RPM te daba un golpe en el culo que te sacaba para adelante. Fantástico, hermosísimo… cada vez que abría el capot estaba todo al rojo vivo. Lamentablemente mi R5 GT Turbo terminó mal: alguien intentó robarme de noche mientras buscaba mi camino. Pude sacar al ladrón del auto, pero el problema fue que me persiguieron con otro auto y terminé contra una pared. Me hizo llorar mucho ese auto… pero fue el que me marcó como conductor de manera definitiva. Después tuve varios más, un 19 de 16 válvulas, muy interesante, y luego casi toda la gama Clio, en una etapa más tranquila…

-¿Y en esas épocas anidaba en algún rincón de tu imaginación conducir una filial de Renault del otro lado del planeta?
-Mhhhh… Solo tuve dos vidas profesionales: de 1990 a 1997 trabajando para el Estado francés, y cuando decidí alejarme envié un solo currículum –uno sólo–, y fue a Renault. No intenté ir a otro sitio. Y no fue nada fácil: fueron seis meses de discusiones (a pesar de que es bastante habitual en Francia pasar del sector público al privado) y de explicar por qué quería dejar mi vida “ministerial” para sumarme a la empresa. En esos meses de incertidumbre, mientras trabajaba para el Estado, sabía que terminaría entrando en Renault. Era mi deseo íntimo. Y bueno, aquí me ven…

-Su llegada a la Argentina coincidió con el lanzamiento del Clio Mio un auto bastante criticado, al menos por la prensa. No fue un comienzo fácil para estrenar el puesto…
-Es verdad, llegué y ya se habían tomado muchas decisiones, algunas de las cuales quise cambiar y no pude, y otras que tomé después, atento a lo que decía nuestro público y la prensa. En las primeras reuniones con la gente de marketing les dejé en claro algo que para mí es primordial: dar un mensaje claro y sencillo: “quiero tres ideas, claras, concisas, no más”. Las necesarias para definir al producto: los mensajes son importantes y debe entenderlos los directores, el vendedor y la gente. Con Clio Mio demostramos que siempre estamos atentos y con capacidad de reacción: modificamos muchas cosas en la conformación de la gama y lo reposicionamos rápidamente.

-¿Cuál fue tu principal objetivo para con la filial local?
-Parte de la responsabilidad de un CEO de una automotriz es mirar los patentamientos todos los días, las cifras de producción, el logro de los resultados planteados… pero hay otra mirada y es más personal. Cuando llegué a la Argentina no había una visión a futuro; los autos que aquí se fabricaban tenían un fin de vida evidente, no había proyectos industriales concretos: sentí el deber de asegurar el futuro industrial de la empresa. Un futuro más a largo plazo, un futuro que no me incluía por cierto –si de algo estoy seguro es que dentro de un tiempo no estaré en este sillón, ja– pero que debía tener un plan sustentable para la fábrica de Santa Isabel. Hoy es un orgullo tener la seguridad que la fábrica de Córdoba tiene un proyecto vital, que resulta estratégico para la marca. Fue un trabajo de equipo, la casa matriz tomó conciencia y se hizo un excelente trabajo con Nissan. Además de los nuevos modelos anunciados, la llegada de la pickup fue una gran decisión de la casa matriz, mirar a la Argentina y decidir semejante inversión.

-¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
-¡Oh, muchas cosas! La parte creativa me gusta mucho. Como cuando fui responsable de todos los vehículos eléctricos de la marca y tuve que desarrollar desde cero una idea que se presenta en un Power Point, hasta lograr el producto final que llega a la calle, a las manos del cliente. Todavía veo al pequeño Twizy y al Zoe como a mis hijos. Es una experiencia maravillosa que realmente te permite poner en juego la creatividad y la pasión.

-¿Y se puede trabajar en esta industria sin ese plus de pasión?
-Sí se puede, muchos lo hacen –¡y quizá técnicamente podrán hacer un trabajo mejor que el mío!-, pero no es lo mismo. Es diferente trabajar en una empresa que fabrica productos que te apasionan, que te gustan, que admiras. ¡No sé si me apasionaría dirigiendo una empresa que vende shampoo o pasta dental! Podría hacer un buen trabajo pero sin divertirme y disfrutarlo tanto.

-¿Inclusive en funciones como las actuales donde se estás muchas horas lejos de los autos?
-Es cierto que hoy me encargo de cuestiones más importantes, coyunturales, inversiones operaciones, planificación… No estoy en el día a día de un desarrollo de un vehículo, sin embargo siempre le encuentro el gusto. No puedo quedarme quieto, me meto mucho y pregunto, cuestiono, quiero que me argumenten. Mis funciones actuales me permiten entrar en detalle de lo que es un auto y lo que pienso que corresponde o gusta a los clientes. Y es también apasionante.

-¿Cuáles te parece que son las ideas fundamentales que hoy identifican a los autos de Renault?
-Renault hizo siempre autos fáciles de usar, la gente nos ve como una marca inteligente, con innovaciones útiles y accesibles. Estamos desarrollando productos que pronto nos llevarán a tener una gama completa como nunca antes. Es un gran momento para Renault y estoy orgulloso de vivirlo. Es la primera vez que veo una gama tan unida, variada y atractiva. Somos una marca inteligente y popular que dio un salto de calidad.

-Con el inapreciable antecedente de haber participado en el desarrollo de autos eléctricos, ¿qué visión tiene acerca del futuro del automóvil?
-Hace más de 100 años que la humanidad convive con el automóvil y la evolución ha sido una constante. Me parece que hay un cambio en lo que llamamos movilidad individual: será algo imprescindible pero puede que cambien las formas, quizá con menos posesión de autos pero con un uso más compartido, con el concepto de servicio por sobre el objeto en sí. Vehículos cada día ms limpios y responsables con el medio ambiente utilizando más tecnología… y donde cada vez manejaremos menos. No falta mucho para que nos subamos a un auto y sólo debamos indicar dónde queremos llegar. Es una tendencia clara.

-¿Y qué pasará con los nuevos jóvenes? ¿Habrá una generación que se desvele, se emocione con un auto como le pasó con el R5 GT Turbo de tu juventud?
-¡Gran pregunta! Hay una tendencia en muchos países de Europa donde el auto ya no es algo tan atractivo para los jóvenes. Les preguntas por sus ambiciones y se inclinan por un iPad o un iPhone… hace 20 o 30 años la respuesta primera era un auto. Hoy hay un cambio cultural… pero no está todo perdido. Habrá que estar atentos. El auto no puede tener sólo la concepción utilitaria… no es lo mismo arribar conduciendo en tu automóvil que llegar en un móvil que no maneja nadie, muchos no lo compraríamos. Deberá seguir siendo pues un producto que despierte emociones, que no pase desapercibido, y no sólo para el cliente. Debemos generar esa seducción inclusive en nuestros empleados, porque de esa manera también lograremos que las mentes creativas, los mejores quieran trabajar en la industria del automóvil, sino todos van a querer conseguir un puesto sólo en Apple o Google. Y fundamentalmente tenemos que cuidar el impacto que genera: no podemos darnos el lujo que sea un producto que la sociedad rechace. Ese es nuestro desafío.

-Por fuera del mundo de los autos, ¿qué otro momento o actividad le permite a Thierry Koskas “encontrarse” con Thierry Koskas?
-Mi moto (maneja habitualmente una Yamaha FZ16) es mi espacio de respiración. Es donde me siento más cómodo, algo muy personal. Una pileta también logra conectarme con un montón de cosas, nadar me gusta mucho… ¡¡pero no me harán fotos nadando!! (aclara entre risas), y por cierto en la cocina también. Pero soy inquieto y me siento pleno cuando salgo de mi ámbito y me conecto con otras realidades que modifican la perspectiva que tenía hasta ese momento.

-¿Por ejemplo?
-Por ejemplo cuando con un grupo de voluntarios de Renault construimos una casa en conjunto con la ONG “Un Techo para mi País”. Fue algo muy movilizante: dar una mano y ser partícipe de un proyecto colectivo que le modifica la realidad a otras personas, compartir un mate o un asado con gente absolutamente desprotegida, relativiza todo el resto de “tu” mundo y está bien que así sea. De hecho diría que fue lo que más me marcó en estos tres años en la Argentina. Y lo hice a partir de una iniciativa propia, no me llevó nadie. Ya tenemos cuatro casas construidas: ¡soy un experto en cavar pozos o montar un techo!, es un orgullo muy íntimo que me toca muy personalmente (N. del E.: los voluntarios de Renault construyeron un total de 23 casas). Creas un vínculo desde otro lugar con personas que hubiese sido imposible que se crucen en tu camino. Personas que posiblemente nunca más veas, pero esa experiencia nos modifica a ambas partes. Es también una forma de conectarme, de integrarme en esta sociedad y de hacer algo realmente útil, que deje un registro distinto. Muchos no entienden como un CEO puede meterse a levantar una pared, pero creo que es básico para entender el medio donde nosotros desarrollamos nuestras actividades. Me emociona y me hace feliz. Cuando llego a mi casa y no funciona la calefacción no puedo hacerme mucho problema si sé que hay gente que vive sin baño o tiene sólo 10 metros cuadrados. Tengo suerte de estar el lugar que estoy.

-¿Estas experiencias cambiaron su manera de tomar decisiones o se remiten sólo a una experiencia personal?
-Bueno, yo no soy el típico CEO que se ve en las revistas. Muchos lo notan cuando llego a las reuniones de ADEFA (Asociación de Fabricante de Automóviles) con mi casco, mientras todos llegan con chofer. Por favor que no se malinterprete: no lo critico, son distintos estilos, de hecho me llevo muy bien con todos, creo que tengo la capacidad de conectarme con gente muy distinta. Siendo puntual con la pregunta, son cosas que enriquecieron mi mirada y me hicieron ver una realidad que, de otra manera, estaba velada, imposible de conocer o describir. En Francia no existen este tipo de barrios o asentamientos… mejor dicho si existen pero nunca te vas a acercar porque es otro mundo del cual quieres estar lejos, protegido. A mí me sirvió para conocer un montón de gente que no piensa ni siquiera en autos.

-La última y ya clásica pregunta de Móvil: ¿si fueses un auto cuál sería?
-Sin dudas, el Renault R5 GT Turbo. Tengo sangre caliente, soy temperamental y las brutales reacciones de ese motor turbo coinciden a veces con los arranques de mi personalidad.

***

Koskas: “Sentí el deber de asegurar el futuro industrial de Renault Argentina”

***

ADEMÁS Decisiones, decisiones

Muchas veces nos preguntamos cuáles son esas decisiones que toman los altos ejecutivos de las marcas, que definen los productos que manejamos. Aquí tres ejemplos con la firma de Thierry Koskas:

1. Fluence GT2: “Puede servir de ejemplo el caso Fluence GT2, un modelo donde tuve una incidencia directa en un momento querían parar el desarrollo por el tema tributario que complicaba su llegada. Lo tomé como una cuestión personal y decidí continuar para ver, después, cómo evolucionaba el contexto. Y me alegra que haya llegado, de hecho es el auto que manejo.”

2. Clio Work: “El Clio Work es otro caso: fue una decisión tomada desde esta filial, estaba convencido de realizar este desarrollo y creí que había un mercado ahí. Hoy por suerte se vende muy bien.”

3. El hombre que le dijo “no” a Patrick Le Quément: “En el complejo proceso de concebir el Zoe hubo un momento que tuve un clash con el mismísimo Le Quément y su equipo. Primero el problema fue el motor eléctrico que tomaba mucho espacio y obligaba a generar un voladizo excesivo (en verdad tenía razón, era como el capot de un Ford GT40, desproporcionado para ese auto, horrible…); los ingenieros por su parte necesitaban esas cotas por el motor y por los crash test y varios etcéteras; veníamos excedidos del presupuesto y tampoco podíamos ponerles luces leds como él quería. En un momento Patrick se plantó: “De ninguna manera acepto hacer este auto en estas condiciones. No sigo. Olvídate”. Un desastre, una mesa de 40 personas donde todos están peleando por sus intereses, el proyecto detenido. Todos tenían su peso, en un momento partí las decisiones casi salomónicamente: a todos les di un poco y a todos les saqué un poco y llegamos a feliz término. Ese auto marcó también la transición en el diseño. Logramos finalmente el auto atractivo y personal que queríamos. La industria automotriz es también suma de detalles que pueden hacer naufragar un proyecto. Como corolario es justo contar que finalmente forjé una buena relación con Le Quément –una persona que despertaba amores y odios por igual– y cuando se fue le escribí un mail felicitándolo y para decirle lo que valoraba su trabajo en la marca. Puedes criticarlo, pero él llevó el design de Renault a lugares importantes. Su visión era muy clara.”

***

Koskas: “Sentí el deber de asegurar el futuro industrial de Renault Argentina”

***

FICHA TÉCNICA

Nombre: Thierry Koskas
Modelo: 1963
Ocupación: Ex presidente y ex director general de Renault Argentina (nuevo Director Comercial del Grupo Renault a nivel global)
Formación: Ingeniero ‘Corps des Mines’ (Escuela Universitaria ‘Polytechnique X’)
Background laboral: Se desempeñó entre 1990 y 1997 en la administración pública francesa en las áreas de Seguridad Nuclear (Jefe de la Dirección Regional de la Industria de la región Nord Pas de Calais), Industria (Secretario Ejecutivo del Director General de Industria, Ministerio de Industria) y Agricultura (Consejero del Gabinete del Ministro de Agricultura).
Trayectoria en Renault: Desde 1997 reporta en Renault, primero como Jefe de proyecto Nueva Distribución, luego como Director de filial Renault Londres y más tarde máximo responsable de Renault Hungría. En el año 2002 asume como Director de previsión y programación comerciales y en 2006 como Director comercial para la región Asia-África. El período 2009/2012 lo encuentra como Director del Programa Vehículo Eléctrico y desde entonces como Presidente y Director General Renault Argentina.
Top five de vehículos: Renault 5 GT Turbo, Ferrari FF, Renault Zoe, Buell XB 12 S (moto), Confederate (moto).
Película de autos: Drive (2011) / Gran Torino (2008)
Canción rutera: November rain (Guns N’ Roses, 1992)

***

Koskas: “Sentí el deber de asegurar el futuro industrial de Renault Argentina”

Enviá tu noticia a novedades@motor1.com