La crisis política y económica de Brasil llevó a los máximos directivos de General Motors a adoptar una posición extrema: amenazaron con cancelar una inversión de 2.800 millones de dólares para producir una nueva generación de autos chicos para el Mercosur (leer más).

El ultimátum fue anunciado por Dan Ammann, presidente mundial de General Motors. La inversión para Brasil había sido anunciada por la CEO de la compañía, Mary Barra (foto), a la presidenta brasileña Dilma Rousseff, el 15 de agosto de 2014.

“Espero ver avances políticos y económicos en los próximos seis a doce meses, lo que podría permitir que nos apeguemos a nuestro plan de inversión", dijo Ammann al diario Estado de Sao Paulo. De otra manera, “GM lo reevaluaría”, agregó.

Ammann aprovechó la entrevista para elogiar al presidente argentino, Mauricio Macri. "Argentina mostró cómo la situación puede cambiar rápidamente con el liderazgo correcto de la economía, que están restaurando la confianza de los inversores en un país aquejado por férreos controles comerciales y cambiarios".

Con respecto a Brasil, donde la empresa tiene cinco plantas de producción, Ammann agregó: “La pregunta importante es saber cuándo veremos la estabilidad que nos permita seguir invirtiendo. Estamos preocupados porque el ambiente es inestable y el panorama para los próximos años es incierto".

La producción de vehículos en Brasil cayó un 29,3% en enero. Fue el mes más bajo desde el año 2003. Las ventas se hundieron 38,8%, alcanzando un mínimo en los últimos nueve años.

General Motors comenzará a producir en mayo el Proyecto Fénix (nuevo Chevrolet Cruze II, foto de arriba) en la planta argentina de Santa Fe. Se trata de una inversión de 750 millones de dólares. Pese a lo que especulan hoy algunos medios argentinos, GM no dijo que la inversión para Brasil se pueda trasladar a la Argentina.