Texto de Carlos Sueldo
@charlysuelto

Crear un vehículo capaz de combinar la versatilidad y flexibilidad de una moto con los beneficios de una carrocería de celda cerrada similar a la de un auto, es una idea que siempre ha rondado en la industria automotriz y que se ha materializado en prototipos y proyectos de todo tipo.

Pero la mayoría de las soluciones de ingeniería suelen orientarse hacia la incorporación de dos ruedas paralelas en alguno de los ejes, es decir: a hacer triciclos como forma de mantener el equilibrio en momentos de frenado o detención total.

De allí que crear una moto verdadera para dos pasajeros en ‘tándem’, con dos ruedas en línea y que obligue a bajar el pie en los semáforos, combinada con un vehículo con techo y puertas laterales, fue lo que desveló a Octavio Ciaravino, quien imaginó y ya dio los primeros pasos de su Proyecto Domo.

Se trata, ni más ni menos, que de una moto con carrocería cerrada, que incorpora un estribo retráctil cubierto con un fuelle como todo sistema de estabilización. Este estribo es accionado por el conductor cuando el vehículo se detiene, simplemente “bajando” cualquiera de los dos pies.

Los estribos o “patas” de la carrocería regresan mecánicamente a su posición mediante pistones hidráulicos cuando el conductor lo requiere. Esto, asegura su inventor, “permite las mismas maniobras que en cualquier moto, ya que son extensiones del habitáculo que se operan con las piernas”.

La estructura del vehículo consta de un chasis envolvente que trabaja como jaula antivuelco, junto con barras horizontales de protección en los laterales y una puerta de apertura en ángulo vertical, “tipo Lambo” a través de bisagras de doble movimiento, que facilitan el acceso en espacios reducidos de estacionamiento.

Esa carrocería, además de servir de cobertura ante cuestiones climáticas, es un ítem que multiplica exponencialmente la seguridad del vehículo.

“El problema en las motocicletas convencionales es que en casos de choque el conductor sale disparado e impacta contra el otro vehículo o contra el piso, experimentando allí la fuerza física de la desaceleración. Domo evita este problema garantizando la seguridad del pasajero mediante un habitáculo cerrado y reforzado que impide que ni pasajero ni conductor sean expulsados por la fuerza del impacto”, explica su creador.

El proyecto es aún más ambicioso en este plano: propone también utilizar cinturones de seguridad inerciales que se combinen con sistemas de aceleración y frenos inteligentes.

Según Ciaravino, Domo será un ‘commuter´ que podría remplazar al segundo automóvil de una familia para hacer trayectos cotidianos, urbanos e interurbanos; o sería una buena opción como primer vehículo para jóvenes en reemplazo de un scooter grande o un auto de segunda mano.

“También es un vehículo pensado para todos aquellos que disfrutan las motos como vehículo recreativo pero tienen miedo a los accidentes”, agrega.

El tamaño de los asientos, el respaldo y el bajo centro de gravedad apuntan a una conducción confortable, de modo de ser realmente una alternativa al auto. Pero además, el habitáculo tendría posibilidades de tener calefacción y aire acondicionado, equipo de audio y sistema de manos libres para el teléfono móvil.

Al mismo tiempo, y para no alejarse de las virtudes ‘motoqueras’, el techo de la carrocería se puede desmontar parcialmente para permitir disfrutar del aire libre y los días de sol.

Según se describe en los planos, Domo podría implementar dos tipos de motorización: una de 250 cc y otra de 500 cc. La primera versión sería un vehículo más asociado al scooter común, mientras que la segunda sería una versión más cara, asociada a las grandes motocicletas. Para el DOMO de 250cc el precio será un 25% superior a un scooter importado con ese motor y la versión de 500cc tendría un valor similar al de un automóvil económico base.

Si bien automotrices como BMW, Peugeot, Honda o Toyota, entre otras, han incursionado en el subsegmento de “motos con carrocería”, el proyecto Domo se destacaría por un sistema de estabilización que es “más liviano, más económico y más preciso”. La simpleza es un valor positivo en la industria automotriz pues representa menores costos y tiempo de reparación, resalta Ciaravino.

“Desarrollar un automóvil hoy es muy difícil por la economía de escala necesaria y el componente tecnológico, pero en el segmento de las motos es posible insertarse desde la innovación, el diseño y la buena calidad de los materiales, tres cosas que en Argentina se pueden reunir, a eso apuntamos”, concluye.

El Proyecto Domo fue incluido entre los proyectos de la última edición del concurso Innovar, del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, donde se presentó un modelo prototipo y ahora se encuentra en etapa de fund raising para perfeccionar el diseño y avanzar en la producción de modelos de preserie.

C.S.

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Galería: Proyecto Domo: la moto carrozada argentina

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