La Escuela Técnica Henry Ford -que opera dentro de la fábrica de autos del Óvalo en Pacheco y que fuera inaugurada en 1965 por el presidente Arturo Illia- celebró ayer sus 50 años. En un evento de puertas abiertas, los alumnos de este colegio secundario privado mostraron sus trabajos de todo el año. Además, las autoridades anticiparon nuevos planes: agregar carreras terciarias y cursos de formación profesional para adultos.

El festejo se realizó ayer en Pacheco. El acto contó con la presencia del presidente de Ford Argentina, Enrique Alemañy. También se leyó una carta de felicitación de Bill Ford, bisnieto de Henry.

Autoblog entrevistó a Susana Ambrosoni, directora de la escuela desde el año 2008, quien brindó más detalles en el siguiente diálogo.

-Cada vez que en Autoblog publicamos una nota sobre la Escuela Henry Ford, hay muchos lectores jóvenes que preguntan cómo se hace para ingresar. Así que esa es la primera pregunta, ¿cómo se hace?
-El proceso de ingreso de nuevos alumnos comienza todos los años en el mes de abril, donde empezamos mostrando qué es la escuela, en qué consiste el plan de estudios y la historia que tiene este lugar. No es una escuela cualquiera. Es la única escuela que funciona dentro de una fábrica Ford en todo el mundo y tiene un nivel de exigencia diferente al de otras instituciones. Por eso todo el proceso comienza con un recorrido. Queremos que los chicos la elijan por sentirse identificados con el proyecto. La educación técnica demanda un esfuerzo mayor y es importante que la chica o el chico y las familias se sientan identificados.

-¿Por qué es un esfuerzo mayor?
-Porque por un lado tenemos una parte de aula muy similar a la que se cursa en otro colegio secundario. Pero a eso se suma toda la parte técnica, con muchas horas de talleres y un horario muy extenso: los chicos ingresan a las 7:30 de la mañana y salen a las 16:30, todos los días. Y el nivel de exigencia es muy alto.

-¿Cuántos chicos se postulan cada año y cuántos finalmente ingresan?
-Tenemos un cupo muy limitado, porque es una escuela pequeña, de apenas 30 chicos por año. Pero se postulan para el examen de ingreso entre 120 y 130 chicos.

-¿Qué costo tiene actualmente la escuela y cómo se cubren los gastos?
-Con la cuota que pagan los padres, que hoy ronda los 3.350 pesos mensuales, se cubre el 50% del salario docente. El resto de los salarios y todos los otros costos los cubre Ford Argentina.

-¿Cuál es la relación que mantienen los chicos con la fábrica de autos, que rodea a la escuela?
-Tenemos todo un programa de actividades y salidas educativas, que se desarrollan a lo largo de los siete años. El eje de esas salidas tiene que ver con los distintos momentos donde se conoce la planta. En los primeros años, las visitas son a modo informativo, con la única intención de informarlos, y en muchos casos deslumbrarlos, con el trabajo que se hace en la planta. Así como los chicos trabajan con los robots pequeños de Lego en el laboratorio, tienen a un paso una enorme planta automotriz con robots verdaderos, que realizan tareas muy complejas. Todos los años se van haciendo diferentes tipos de visitas, pero ya en el séptimo año se realiza una Práctica Profesionalizante, donde los chicos realizan una pasantía con trabajo de observación y acompañamiento de un profesional.

-¿Qué porcentaje de los egresados quedan trabajando en la fábrica?
-Todos los años egresan entre 25 y 30 chicos. Al comienzo no quedan directamente en la fábrica. La empresa tiene la política de incentivar a los chicos a que continúen sus estudios en la Universidad, pero manteniendo el contacto, por si el día de mañana están interesados en ingresar a la planta. Sólo en algunos casos puntuales, donde se haya detectado a un chico con una habilidad o interés especial, pasan de la escuela directamente a la planta. Pero la política actual es incentivarlos a que continúen su formación en la Universidad.

-¿Cuántos egresados de la Ecuela Henry Ford hay trabajando hoy en la planta de Pacheco?
-En estos 50 años egresaron 1.188 alumnos y hoy hay alrededor de 50 o 60 egresados trabajando en la empresa. Hay muchos egresados trabajando en empresas automotrices del exterior, algunos de ellos en otras plantas de Ford.

-¿Tienen planes para ampliar en algún momento la escuela con un programa terciario o universitario?
-Sí, es un proyecto en el que estamos trabajando. Por ahora tenemos un primer borrador, pero estamos analizando la posibilidad de sumar carreras como Diagnosticador Electrónico o un terciario especializado en Industria Automotriz. También estamos pensando en agregar una Formación Profesional: un curso que no sea terciario ni universitario, pero que permita la capacitación de adultos como mano de obra altamente calificada. Pueden ser soldadores, carpinteros u otros oficios, pero con una alta especialización.

-¿Qué hace falta para concretar un proyecto educativo de ese tipo?
-¡Uuy!

-¿Además de dinero?
-No, no: ¡el dinero es lo que menos me preocupa! Primero hay que hacer todo un trabajo y una investigación. Vamos a seguir pensándolo y en uno o dos años tal vez podamos anunciarlo. Es una especialidad muy compleja. Y debe mantener el espíritu original de la escuela. Cuando la Escuela Henry Ford se inauguró hace 50 años no se hizo con la idea de probar a ver cómo más o menos nos salía. Esta escuela se abrió y se planificó con mucha seriedad. Por eso es única en su tipo en todo el mundo. Hay que verle la cara a los directivos de otros países cuando vienen a visitar la escuela. Muchos de ellos escuchan hablar de este establecimiento desde hace décadas y se emocionan mucho al conocerla en persona. No lo pueden creer y, al mismo tiempo, los llena de orgullo. Es una escuela mimada por toda la compañía a nivel mundial.

Entrevista de C.C.

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La Escuela Henry Ford de Pacheco celebró ayer 50 años.

El establecimiento está en el corazón de la fábrica de Ford Argentina, en Pacheco.

Ayer se realizó una jornada de puertas abiertas para mostrar el trabajo de los chicos.

Es una escuela normal. Pero con muchos, muchos motores.

Se postulan 130 aspirantes al año. Ingresan sólo 30.

El premio al esfuerzo: tornear tus propias ideas.

Acá no se viviseccionan sapos: pero sí el motor Puma 2.2 de la Ranger.

Experimentos de robótica con Lego. Too cool to be true.

Y hasta su propia banda de rock: Rock'N Ford.

Susana Ambrosoni, directora de la Escuela Henry Ford.

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