En lo que ya constituye un bochorno burocrático, el Gobierno tampoco publicó hoy en el Boletín Oficial la renovación de los impuestos internos para autos y motos. El decreto anterior lleva dos días vencidos y esto impide que los concesionarios puedan facturar ventas.

El decreto anterior venció el martes pasado (ver nota) y se esperaba que ayer se publicara un nuevo decreto, pero eso no ocurrió (ver nota).

Tampoco apareció hoy, paralizando el mercado justo cuando se supo que se frenaron las caídas en los patentamientos tras un año y medio de derrumbe (ver estadísticas).

Al producirse el vacío legal por la falta de un nuevo decreto, la situación fiscal retrocedió a diciembre de 2014. En este contexto, y por los aumentos de precios producidos en los últimos seis meses, hoy deberían pagar impuestos internos hasta los autos más populares del mercado.

Pero, como las marcas saben que es una anomalía administrativa que en algún momento se corregirá, desde ayer dieron la orden de frenar todas las facturaciones de vehículos. Es que nadie sabe cómo se aplicarán las escalas impositivas cuando se publique la nueva normativa.

¿Rumores? Rumores hay muchos.

Hay quienes dicen que el decreto ya está listo para ser firmado, pero se encuentra en la Secretaría Legal y Técnica de Carlos Zanini, por estos días abocado de lleno a su campaña a vicepresidente. Otros comentan que es la presidenta Cristina Kirchner quien todavía no encontró un hueco en su agenda para estampar la firma en el decreto.

Unos comentan que la base imponible subiría 15%, para seguir afectando sólo a los autos de media y alta gama. Otros aseguran que el Gobierno prepara un guiño a las automotrices, elevando la base un 30%, para que prácticamente ningún auto de producción nacional quede afectado por el impuestazo (excepto la Toyota SW4 fabricada en Zárate).

También están quienes afirman que se prepara una cláusula especial para exceptuar a los autos fabricados en el país. Pero otros los rebaten asegurando que eso abriría la puerta a un reclamo de Brasil por deslealtad comercial.

Rumores hay muchos, pero certezas, una sola: la semana pasada, en el Salón de Buenos Aires, la ministra de Industria, Débora Giorgi, le aseguró a todas las automotrices que visitó en sus stands: “No se preocupen, el 1° de julio va a estar el decreto y van a poder facturar”.

Es mucho más que una promesa rota. Ya es un papelón administrativo.

C.C.

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