Hace dos semanas, cuando viajamos a Corea del Sur para cubrir el Salón de Seúl, la gente de Hyundai Motor Group nos invitó a conocer su secreto mejor guardado: Namyang, el centro de investigación y desarrollo donde se crean los Hyundai y Kia del mañana.

Y la nota se publica dos semanas después, justamente por eso: porque la confidencialidad de este lugar es tan estricta que pasamos todo este tiempo tratando de conseguir y filtrar las fotos que íbamos a poder mostrar.

No nos permitieron ingresar con cámaras. Lo habían avisado de antemano. Y, las que llevábamos por “descuido”, fueron incautadas por los guardias de seguridad.

Todos nuestros teléfonos celulares fueron precintados y cubiertos con stickers sobre la lente de la camarita.

En la recorrida nos acompañaron dos fotógrafos oficiales de Hyundai. Ellos tomaron las imágenes de la visita y pasaron estas dos semanas analizando cada toma, una por una, para asegurarse de que el material que finalmente nos entregarían para publicar no incluyera ninguna infidencia.

¿Y por qué tanto hermetismo? Porque Namyang es el paraíso de los autos camuflados. El Edén de los paparazzi. Y nos aplicaron la peor tortura: nos tuvimos que conformar con mirar, sin poder tomar ni una sola imagen.

El Namyang Research & Development Center es una ciudad-laboratorio de 300 hectáreas. Acá trabajan 11 mil personas, en su mayoría ingenieros. Namyang R&D tiene edificios, autopistas, veredas y calles. La única diferencia con una ciudad normal es que todos los autos están camuflados. Sí, los secretos se ocultan incluso entre los propios empleados.

Te podés parar en la esquina de una avenida –con semáforo y agente de tránsito- y en un minuto ver pasar más de 50 autos con todo tipo de disfraces, para ocultar sus líneas. Me senté un ratito en el cordón e inventé un juego: ver qué había debajo de tanta frazada y pegatina.

Vi la nueva Tucson, un restyling de la Santa Fe, un i30 con llantas deportivas (¿sería el N para competir contrale Golf GTi?), un escandaloso Veloster con motor central (resultó ser el RM15 Concept), algo que parecía la nueva generación de la Sportage y hasta un HB20 con nueva parrilla y luces de leds (¡atento con el restyling, Brasil!).

Pero, lo que más me sorprendió –por ingenuo- fue ver una enorme cantidad de autos de otras marcas. Sabía que las automotrices compraban, probaban y desarmaban a sus rivales, pero nunca imaginé que lo hacían en semejante escala industrial. Vi playones enteros con cientos (¡cientos!) de Honda, Toyota, Nissan, Volkswagen, BMW, Mercedes-Benz y Mazda.

Las máximas curiosidades de este campeonato mundial de car-spotting fueron un Porsche Cayman, un Ford Mustang Ecoboost y un… Fiat Palio Sporting. Sí, el brasileño. Y de color rojo.

Como corresponde a una ciudad donde los protagonistas son los autos, el 70% del Namyang R&D está cubierto por calles y pistas de pruebas.

Las hay de todo tipo: desde avenidas con bulevares, hasta callejones estrechos. Pero también imitaciones de autobahns alemanas, copias de las llamadas Belgium Roads (adoquinados desparejos, aunque no tanto como en San Telmo), un Dust Tunnel (algo así como andar por los caminos de Jacinto Campos, con polvo y viento) y una Low Friction Track (un camino recubierto con una especie de porcelanatos mojados, para mínima adherencia).

Pero lo mejor es el autódromo con curvas peraltadas. La llamada High Speed Track es un anillo de 4,5 kilómetros de extensión, donde se puede soltar el volante a 250 km/h, gracias a la fuerza centrífuga que genera su inclinación de 45 grados. No, no me dejaron corroborarlo.

Después están los edificios de esta ciudad. Acá no vive gente, aunque en uno de ellos hay cien habitantes permanentes: son los dummies del laboratorio de pruebas de choque. Hay de todos los tamaños y pesos. Son maniquíes cargados de sensores, que simulan la reacción del cuerpo de un bebé, un niño, una mujer, un hombre, una anciano o una embarazada en choques hasta 65 km/h. Los maniquíes cuestan un promedio de 100 mil dólares, pero en Namyang hay cinco súper dummies (con sensores más sofisticados), valuados en 400 mil dólares cada uno.

En este laboratorio se hacen 800 pruebas de choque al año, un promedio de dos o tres por cada día hábil. Y nos mostraron el crash test de una nueva Tucson. Fue un impacto trasero a 65 km/h. Los daños causados no me impresionaron tanto como el ruido del choque: un bombazo.

Después me llevaron al túnel de viento. Construirlo demandó 45 millones de dólares y 15 años de trabajo. Es una afinadísima máquina para fabricar huracanes dirigidos. Puede soplar hasta 200 km/h y lo pusieron en marcha cuando yo estaba adentro. A 54 km/h se complica mantener la vertical. Aún sobrio.

Gracias a este túnel, el coeficiente aerodinámico de los Hyundai y Kia se redujo 20% en los últimos diez años. Y el consumo de combustible en ruta bajó un promedio de 10%.

En los otros edificios se hacen pruebas a temperaturas extremas (de +40 hasta -40 grados), se desarrollan transmisiones (recordemos que la primera automática de ocho marchas fue de Hyundai y muchos se rieron, para después copiarlos), motores (de combustión interna, eléctricos, híbridos o de hidrógeno), sistemas de visión nocturna y vehículos autónomos.

Fue una lástima no haber podido fotografiar todo eso.

Y acá corresponde una aclaración sobre la imagen del auto camuflado de la portada. No la tomé yo, lo aclaro por las dudas.

Sucede que, dos semanas después de volver de Corea, mientras caminaba por la vereda, encontré tirado un sobre de figuritas de Gangnam Style. Fue justo enfrente del súper coreano de mi barrio.

Juro que esa foto no la tomé yo. La encontré tirada ahí. Créame, señor Juez.

C.C.

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Las primicias de Hyundai que Autoblog vio en Corea (y no pudo fotografiar)
Namyang R&D Center, la ciudad-laboratorio de Hyundai Motor Group.

Las primicias de Hyundai que Autoblog vio en Corea (y no pudo fotografiar)
Por sus calles y avenidas circulan los Hyundai y Kia del futuro.

Las primicias de Hyundai que Autoblog vio en Corea (y no pudo fotografiar)
Pero estas fotos que nos pasaron fueron sacadas un domingo de madrugada. Pillos.

Las primicias de Hyundai que Autoblog vio en Corea (y no pudo fotografiar)
En Namyang se realizan 800 crash tests al año.

Las primicias de Hyundai que Autoblog vio en Corea (y no pudo fotografiar)
Y habitan cien dummies de hasta 400 mil dólares cada uno.

Las primicias de Hyundai que Autoblog vio en Corea (y no pudo fotografiar)
El túnel de viento costó 45 millones de dólares.

Las primicias de Hyundai que Autoblog vio en Corea (y no pudo fotografiar)
Y sopla hasta 200 km/h.

Las primicias de Hyundai que Autoblog vio en Corea (y no pudo fotografiar)
Las pistas de pruebas imitan las superficies de diferentes ciudades del mundo.

Las primicias de Hyundai que Autoblog vio en Corea (y no pudo fotografiar)
Hay superficies de baja adherencia.

Las primicias de Hyundai que Autoblog vio en Corea (y no pudo fotografiar)
Caminos polvorientos.

Las primicias de Hyundai que Autoblog vio en Corea (y no pudo fotografiar)
Y playones para manejar una Genesis como se debe.

Las primicias de Hyundai que Autoblog vio en Corea (y no pudo fotografiar)
De costado.

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ADEMÁS Hyundai Steel: autos con acero propio

Después de la visita al Namyang R&D Center, nos llevaron a Hyundai Steel. Es la fábrica siderúrgica del gigante coreano. Tal vez muchos no lo sepan, pero Hyundai Motor Group es la única automotriz del mundo que fabrica los vehículos con acero propio. El material también se usa para las otras empresas del consorcio: construcción, rieles ferroviarios, electrodomésticos, etcétera.

El acero que se produce en Corea se envía a las fábricas de Hyundai y Kia en todo el mundo. La idea es que todos los autos tengan la misma calidad de esta materia prima. Y eso no es todo: una vez que se termina la vida útil de los autos, la empresa recupera el acero y lo reenvía a Corea, para su reciclado.

Las primicias de Hyundai que Autoblog vio en Corea (y no pudo fotografiar)
En Hyundai Steel se fabrica el acero para las plantas de Hyundai y Kia de todo el mundo.

Las primicias de Hyundai que Autoblog vio en Corea (y no pudo fotografiar)
También todo tipo de aceros industriales.

Las primicias de Hyundai que Autoblog vio en Corea (y no pudo fotografiar)
Claro, acá sí nos dejaron sacar fotos.

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