Texto y fotos: Carlos Alfredo “Freddycam” Pereyra

Por gentileza de mi colega y amigo Sebastián Salas (ver nota) estuve en Nuovobus.

Visitar una fábrica argentina de autobuses es un ejercicio de repaso por la propia historia. No tardan en aparecer las imágenes que están en lo profundo de la memoria para recordar cómo nos transportábamos antaño, cuando nuestros colectivos manufacturados en el país eran camiones con ventanillas que requerían destreza y fuerza para ser controlados por los choferes; y donde todos (conductor y pasajeros), padecíamos la arbitrariedad de quienes habían concebido ese engendro con nula contemplación por nuestra condición humana. Es decir, no eran buses.

Mucho ha cambiado. Y mucho deberá seguir cambiando.

Mate de por medio, conversamos de todo esto durante un buen rato con el Sr. Z (su extremadamente bajo perfil sólo me permite que lo identifique así, como en “Crónicas Marcianas”), en su oficina de Gerente de Planta de Nuovobus, la más dinámica y creativa de las carroceras de buses urbanos de nuestro país.

Su producción está muy diversificada, y eso es algo que se nota apenas se ingresa al predio que se emplaza en el Parque Industrial de Tigre, Provincia de Buenos Aires. Allí se acomodan a cielo abierto -y muy apretados-, chasis provenientes de diferentes fabricantes. Predominan los Agrale y los Mercedes-Benz con piso bajo, caja automática, suspensión neumática y motor trasero. Tal como establece por ley la modalidad de transporte público de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Ahí cerca se ven también los Iveco y Volkswagen con motor delantero, que son la moneda corriente junto a las dos marcas antes mencionadas en las demás urbanizaciones de todo el país.

Un poco más acá, otros chasis con motor trasero Scania, con piso plano y espacio para bodegas se alista para ingresar a la planta y ser carrozado como bus de media distancia. Y, por si esto fuera poco, con chasis Volvo se carroza además un bus articulado con motor central.

Todo lo que circule por las grandes urbes, o por cercanías, se puede encontrar en Nuovobus. El ritmo de producción actual se ancla en un turno laboral, y se ensambla un bus completo por hora aproximadamente. Se podría optimizar la cadencia si sólo se especializaran en buses urbanos de motor trasero y delantero convencionales, pero la creatividad y las demandas del mercado insertan otro tipo de configuraciones que se alejan del estándar.

Como ejemplo, durante nuestra visita se estaban produciendo unidades para traslado de reclusos, donde sus condiciones de habitabilidad y materiales no son convencionales.

El Sr. Z es portador del ADN carrocero, ese que se va forjando desde niño, cuando uno comienza a ver a los colectivos con un interés particular.

Como si fuera mi historia o la de otros amigos que sienten esta atracción por los buses, el Sr. Z me fue contando cómo desde gran distancia podía apreciar (ya a sus trece años, allá por fines de los años 60), cuál era el colectivo que se acercaba a la parada para llevarlo al colegio industrial.

Reconocer su motor y su marca, así como cuál carrocera lo había vestido. Esas señas particulares que todos los busólogos son expertos en identificar: la disposición de las luces, el número de coche, el corte de pintura (antaño se sumaba el fileteado) y si venía envuelto en volutas de negro humo de gas oil quemado en forma incompleta.

Nada poética, aunque sí nostálgica esa escena.

El colectivo argentino tenía varios exponentes en cuanto a sus líneas de diseño y su forma de carrozar. Casi siempre a partir de un camión Mercedes-Benz (histórico líder), los diferentes fabricantes artesanales de carrocerías modelaban en base a mano de obra intensiva y casi ningún plano; un montón de caños de sección cuadrada, soldadura, chapa, vidrio, y placas laminadas.

Esto conformaban una unidad pequeña, para pocos pasajeros, con escasa visión hacia afuera, muy poca ventilación y casi ningún confort.

Por esos años ya se destacaba una fábrica de carrocerías: El Detalle, que concebía el colectivo como una pieza industrial, y como tal la construía, con el concepto de productividad y la tecnología como apuntalamiento para optimizar los tiempos de armado y uniformizar la producción.

Fue una escuela, y merece una nota (o un libro) por su historia tan particular. Tanta huella dejó en la industria carrocera que casi todas las fábricas de colectivos de hoy tienen alguna herencia de El Detalle.

Nuovobus no es la excepción, ya que su línea fundadora proviene directamente del linaje de aquella. Nuestro interlocutor Z nos fue contando sobre su trabajo y su ascenso dentro de las distintas fábricas de carrocerías donde trabajó.

Arrancó en El Detalle hacia fines de los 70 y allí estuvo hasta la producción del OA 101 (motor trasero Deutz, enfriado por aire y sonido de ambulancia) el primer ómnibus que lanzaron ya como terminal automotriz, y precursor de los que hoy se ven por CABA.

Cuando promediaban los 80 pasó a Carrocerías Bus, planta que arrancaron de cero con la familia Bambozzi. La evolución los llevó luego a ampliarse desde Martínez hacia la localidad de Loma Hermosa, ya cuando los noventa golpeaban duro a la industria carrocera local y había que hacer frente a los buses que llegaban de Brasil, el mayor productor de buses de la región.

Un tiempo después Carrocerías Bus se convirtió en Metalpar, cuando los chilenos adquirieron el know how y la planta de producción. Se desarrollarían nuevos modelos, seguirían las transformaciones, y se convertirían en los líderes del mercado. Nuestro anfitrión estuvo ahí y fue actor principal, desarrollando los sistemas de producción y la identidad de cada uno de los buses que se produjeron hasta el año 2007. Luego vendría la adquisición del 50% por parte de Marcopolo, y sería el momento de cambiar nuevamente.

Ese año Sr. Z pasó a Nuovobus, otra empresa carrocera abierta por los Bambozzi que irrumpió en la producción argentina de buses y que se fundó en esta sede actual de Tigre que hemos visitado. No es la que más vende, no es la de mayor volumen de producción, pero es la más flexible y sensible a los cambios de exigencia del mercado. Saben del negocio del colectivo.

El Sr. Z conoce a los empresarios, conoce a los operarios, conoce a los choferes, conoce a los pasajeros, conoce a la reglamentación y se lamenta de que esta no siga evolucionando de la mano de una Comisión (que supo integrar) que se reunía regularmente para tratar los temas referidos al transporte público automotor de pasajeros.

Ese estancamiento hace que el tipo de chasis actual sea obsoleto y poco práctico para las exigencias modernas. ¡Y cómo lo estamos padeciendo!

Aún así se siguen incorporando mejoras, y toda la serie urbana y de media distancia Menghí, que se produce actualmente, emplea materiales más livianos con mejor respuesta ante la acción de rayos UV y la humedad. Se desarrollan componentes que facilitan y agilizan la instalación y la productividad, como por ejemplo difusores de luz interior en policarbonato, que no emplean elementos de fijación y son irrompibles.

Muchas de estas unidades se ensamblan de fábrica con aire acondicionado y con vidrios pegados a ras de carrocería, muy planos y con alta calidad percibida. Se utilizan también mamparos internos de vidrio blindado; y mucho de lo innovativo no está a la vista.

Tiene que ver, para citar un caso, con los materiales y criterio con los que se cablea y se codifican los ramales eléctricos bajo normas, para identificar rápidamente posibles fallas.

El próximo paso será conseguir una unidad para testear y analizar a fondo en Autoblog. Hay muchos ítems más para señalar y varios lectores lo han pedido.

La industria carrocera siempre impone desafíos para mejorar el producto en sus costos de producción y tiempos de entrega. Es un oficio sobre el cual podemos conversar horas y horas con nuestro gentil anfitrión y que seguramente amerite nuevas visitas. Su historia se sigue escribiendo.

Freddycam

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Nuovobus: el ADN carrocero del Sr. Z
Un Nuovobus con motor delantero.

Nuovobus: el ADN carrocero del Sr. Z
Bus con motor Iveco delantero. Casi un camión.

Nuovobus: el ADN carrocero del Sr. Z
Estructura de tubos de sección cuadrada.

Nuovobus: el ADN carrocero del Sr. Z
Scania en proceso de carrozado.

Nuovobus: el ADN carrocero del Sr. Z
Distribución interior de un Piso Bajo.

Nuovobus: el ADN carrocero del Sr. Z
Lectora de Sube: ya no obstruye la visión del conductor.

Nuovobus: el ADN carrocero del Sr. Z
Circulación y distribución de un motor delantero.

Nuovobus: el ADN carrocero del Sr. Z
Vidrios pegados al ras de la carrocería.

Nuovobus: el ADN carrocero del Sr. Z
Unidad especial para el traslado de reclusos.

Nuovobus: el ADN carrocero del Sr. Z
Nuovobus ensambla una unidad completa por hora.

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