“¡Estoy cansado de estos ricachones que siempre hacen lo que quieren!”. Así, a los gritos, el ex gobernador Felipe Solá irrumpió ayer con custodios armados en medio de un evento de Citroën Argentina, en la pista Owners Club (ver nota).

Horas después de su espectáculo desubicado y violento, en un evento donde había varios chicos discapacitados de la Fundación Baccigalupo, el ahora candidato a gobernador bonaerense impulsado por Sergio Massa recorrió anoche varios canales de televisión denunciando la actividad del autódromo privado de General Rodríguez, del cual es vecino.

¿Pero qué es Owners Club? Se trata de un autódromo privado inaugurado en abril de 2013. Está ubicado en un predio de 35 hectáreas en medio de la llamada Ruta del Polo. Se encuentra sobre la calle Gonzalo Tanoira y es vecino de los clubes Ellerstina, Chapa 1 y Centauros.

El terreno es propiedad del empresario inmobiliario Carlos De Narváez, que lo compró hace tiempo con la idea de construir allí un barrio privado. Pero las torres de alta tensión que atraviesan el predio desalentaron la idea. Así nació la idea de hacer una pista de pruebas de autos. Para el emprendimiento, De Narváez (hermano de Francisco, ex aliado político de Solá) se asoció con los empresarios Federico Álvarez Castillo (dueño de la firma de ropa Etiqueta Negra y reconocido coleccionista de autos) y Leónidas Anadón (propietario de Pur Sang, la firma entrerriana fabricante de réplicas de Bugatti y aviones clásicos).

El circuito tiene 2,4 kilómetros de extensión y fue diseñado por el arquitecto Sergio Salazar, el mismo que ideó la pista privada de la familia Pérez Companc en Escobar (ver nota) y el autódromo de Termas de Río Hondo.

El gran atractivo de Owners Club, más allá de la pista, es el ambiente que rodea al circuito. El emblema del lugar es el Club House, una caballeriza reciclada con salones de reuniones, boxes para exhibición de autos, quincho para asados y vestuarios con terminaciones tan clásicas como lujosas.

Al parecer, el único punto flaco del emprendimiento sería la seguridad. Aún nadie supo explicar cómo hicieron ayer para ingresar a una propiedad privada los custodios de Solá armados con Ithakas.

La CEO de Owners Club es la ex relacionista pública y actual terapeuta Vanesa Gervasini, quien le informó a Autoblog que, tras un año de reunir socios, los cupos para la Membership ya están completos. Pese a ello, y siempre con el permiso previo de los socios, la pista se puede alquilar para eventos privados. El simple uso del circuito cuesta 12 mil pesos más IVA por día. Se cotizan aparte los servicios de catering y el armado de carpas al aire libre.

La pista ganó un atractivo especial desde que el Autódromo de Buenos Aires fue clausurado en reiteradas oportunidades (ver nota). El Gálvez, pista donde marcas como Audi y BMW invirtieron sumas millonarias para contar con instalaciones propias para sus eventos, ya no se puede utilizar para eventos corporativos como el que Citroën organizó ayer. Originalmente, la marca francesa tenía previsto realizar la exhibición del C-Elysée en el autódromo porteño, pero ya la semana pasada se había anunciado el traslado a Owners Club.

Más allá de eso, el gran atractivo de este club no son los eventos, sino las reuniones de socios. Los encuentros se realizan todos los fines de semana, donde se vive una simpática competencia por ver quién lleva a la pista el auto más raro, exótico y valioso. De esos encuentros incluso surgieron transacciones entre coleccionistas. Según pudo saber Autoblog, una Ferrari de competición que perteneciera a un reconocido piloto argentino, cambió de manos por una suma cercana al millón de dólares. La operación se habría cocinado tras un asado entre dos socios de Owners Club.

Pero que sea un club de “ricachones”, como lo definió despectivamente Solá, no significa que su membresía esté abierta a cualquier billetera abultada. La postulación de un reconocido empresario farmacéutico por ejemplo, fue largamente debatida en el seno de Owners Club. Su costumbre de llegar al club en helicóptero y de girar a gran velocidad con sus estruendosas Ferrari Scuderia, generaban preocupación por la incomodidad que podría causar en el vecindario.

El exabrupto de ayer de Felipe Solá confirmó que los temores eran ciertos.

C.C.
Fotos: Autoblog, Owners Club, @fedeacastillo y @manueles75

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Owners Club: cómo es el autódromo para millonarios que irrita a Felipe Solá
La pista de Owners Club, vista desde el aire. El campo de Felipe Solá está a la derecha de la imagen.

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El circuito fue diseñado por Sergio Salazar, el mismo que creó la pista de Pérez Companc.

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El Club House es el emblema de Owners Club.

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Es una caballeriza reciclada, ahora convertida en salón de reuniones.

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Federico Alvarez Castillo, en el Alfa Romeo. A su lado, Carlos De Narváez.

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El salón de reuniones tiene un amplio ventanal hacia la pista.

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Vestuarios clásicos y lujosos.

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El cupo para socios de Owners Club ya está completo.

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Alquilar la pista cuesta 12 mil pesos diarios. Más IVA. Y sin acceso a otros sectores del Club.

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Las Ferrari son un clásico de todos los fines de semana en Owners Club.

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Algunas tienen un gran valor histórico, como esta 166/195 Vignale ex Charlie Menditeguy.

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Y otras son tan estruendosas que generan preocupación por la paz de los vecinos, como esta F430 Scuderia Spider.

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Las Bugatti de Pur Sang, en el patio interno de Owners Club.

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El Bentley de Alvarez Castillo.

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"Club privado de coleccionistas de autos clásicos". Así se autodefine Owners Club.

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VIDEO: Federico Alvarez Castillo y Carlos De Narváez en Owners Club

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VIDEO: El #FastDrive de Autoblog en Owners Club (ver notas)

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