Luego de las reuniones mantenidas el miércoles pasado con las nueve terminales automotrices radicadas en la Argentina (ver nota), el Gobierno estudia poner en marcha un plan de incentivos para reactivar las ventas de autos, que en mayo registran una caída del 40% en los patentamientos (ver estadísticas).

El diario El Cronista, por medio del periodista Julián Guarigno, publicó un primer adelanto de lo que será un plan de tres pasos para intentar revertir la situación del sector.

Básicamente, se trata de ayudar a las automotrices a que lancen planes de financiación con intereses más bajos que los bancos. De convencer a algunas marcas para que lancen rebajas de 20% para lograr un “efecto contagio” en la competencia. Y de incentivar a la liquidación de stocks de unidades que no encuentran destino por la caída de las exportaciones.

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Nota del diario El Cronista Exclusivo: el plan que el Gobierno pondrá en marcha para vender más autos

Por Julián Guarino

La estrategia del Gobierno para que las automotrices bajen los precios de los vehículos que venden no está en los precios finales de lista, que no bajarán, sino en mecanismos que permitirán llegar a la adquisición del rodado con ventajas que se traducirán en un menor desembolso.

En rigor, la negociación para que unas nueve terminales accedan a recortar sus valores de lista que, en algunos casos, han subido hasta 50% sus valores con respecto a los que se manejaban en el mes de enero, se encuentra trabada. Por un lado el Gobierno no quiere dar marcha atrás en los impuestos internos que aplica para aquellos modelos que al salir de fábrica tengan un valor de $ 170.000 hacia arriba, hasta tanto no haya un "gesto" por parte de las terminales; por otro, los empresarios del sector señalan que los costos que deben manejar son elevados, que algunos modelos podrían registrar algún tipo de recorte, pero que la devaluación primero y la inflación después, terminan redondeando los valores que se ven.

Por eso en el ministerio de Industria y en Hacienda ya tienen un plan. Y aunque parezca lejano, es probable que, en opinión de referentes del sector, se logre finalmente un recorte en los precios finales aunque, no “de lista”. Ese plan avanzará en tres direcciones.

Financiación. Si bien un recorte en los precios de lista aparece hoy como distante, todas las automotrices tienen sus propias financieras. En años previos, esas entidades ofrecían créditos demasiado caros para competir con los bancos. Pero desde 2011, varias marcas decidieron apostar por el negocio financiero como complemento al de vender un vehículo. El argumento era razonable: si una de cada dos unidades que se comercializan en el mercado local se hace a través de un crédito, había margen para crecer. Ahora, la punta de lanza del nuevo acuerdo tendría foco en estas compañías financieras, es decir, pasarían a financiar la compra de vehículos, varios modelos preestablecidos, a tasas sensiblemente más bajas que las que ofrecen los bancos.

Persuasión. El segundo de los pilares en los que se sostiene en plan hace referencia a lo que hoy se denomina estrategia “de choque”. El Gobierno tiene avanzadas las negociaciones con, al menos, dos terminales automotrices de bandera extranjera pero con fuerte producción nacional que irrumpirán con precios 20% por debajo de los valores que hoy se ven. Esta estrategia obedece más a un objetivo de ganar mercado antes que saldar stock y será aprovechada por las empresas para quedarse con una porción extra de las ventas, lo que ayudará a compensar las potenciales caídas esperadas en un año con alta inflación y consumo en caída. En el Gobierno se ilusionan con que, al generarse una competencia por el mercado, la estrategia del resto de las automotrices sea salir a competirles a estas dos que harán punta, una de las cuales se dedica a la fabricación de vehículos que también se utilizan en el campo.

Liquidación. La tercera vía es una combinación entre incentivos de financiación por parte de la banca pública y la ANSeS y la necesidad imperiosa de gran número de empresas del rubro de liquidar el altísimo stock que guardan. En el Palacio de Hacienda sostienen que, aunque no lo quieran reconocer, los empresarios del sector están preocupados por ese dato que representa un costo financiero elevado. Las exportaciones a Brasil están lejos de destrabarse, el consumo en la región está virtualmente congelado, y las empresas locales estarán obligadas a comenzar a vender sus saldos. Algo de esto ya pudo verse este fin de semana con descuentos del 25% en algunos vehículos y hasta promociones para autos importados que se ofrecían “sin impuestos internos” porque las firmas los importaron en 2013 y mientras salden el valor en dólares, no pierden.

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