Ginebra 2014 fue el primer Salón Internacional que me tocó cubrir, y lo hice mientras preparábamos Autoblog App. Todos nuestros recursos estaban puestos en el diseño y desarrollo de la aplicación, por lo que no quedaba mucho margen para un viaje de este tipo.

Tampoco contaba con ningún patrocinio, pero sentí que debía ir como fuera. Sobre la hora pude conseguir un pasaje con puntos, reservé un hotel acorde al presupuesto y alquilé un auto en sintonía con lo anterior, ya que el que quería probar se canceló a ultimo momento.

Pero una vez que tuve confirmado el viaje, todo cobró sentido cuando me enteré que el primer día iba a poder entrevistar al mismísimo Horacio Pagani.

Llegué a Ginebra el día anterior a la apertura del Salón, cuando se anunciaba la elección del Auto Europeo del Año. Me presenté para retirar mi acreditación y aproveché para recorrer un poco y ver cómo era la antesala de un evento de estas características. Me encontré con gente trabajando a contrarreloj, auto elevadores y grúas por todos lados y stands tapados para que los periodistas no arruinaran ninguna de las primicias mundiales que ocurrirían al día siguiente.

Y de pronto encontré el stand de la Pagani Automobili, donde se exponían dos máquinas que hasta ahora solo había visto en fotos y video. Allí estaban un Zonda Revolución con su fibra de carbono a la vista en azul y negro y un Huayra en un amarillo increíble. Me quedé contemplando estas verdaderas joyas mientras pensaba dónde y cómo haría la entrevista.

Al día siguiente, me presenté a la hora señalada y fui recibido como un amigo de toda la vida por Luca Venturi, encargado de relaciones públicas y comunicaciones de la marca. Me hizo sentir muy cómodo conversando mientras Horacio terminaba una reunión. Lo mismo ocurrió con Leonardo y Lorena, hijo y sobrina respectivamente, quienes se acercaron para asistirme varias veces.

Al cabo de unos minutos, mientras tomaba un café en una de las mesas del stand, Horacio Pagani himself vino a saludarme y se sentó a conversar. Sentía que estaba hablando con una persona que conocía hacía tiempo, en confianza. Todos los nervios que venía acumulando desde Argentina se esfumaron en ese instante en que el ídolo, con su sencillez y cortesía, hizo que me olvidara delos posters y de los millones de fotos y videos que había mirado sobre él y sus creaciones.

Mientras conversábamos, en mi papel de hombre orquesta, comencé a preparar trípode, cámara y micrófonos para captar el máximo posible de ese momento. Pensaba hacer la nota en uno de los boxes que se encontraba en el stand, donde habían montado una verdadera oficina, pero Pagani, conocedor del paño, tuvo una idea más emocionante.

Se sentó al volante de la Huayra, que giraba sobre una plataforma y, listo para empezar, preguntó: “¿Te hablo a vos o hablo a la cámara?”. De aquí en adelante solo me concentré en escuchar.

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VIDEO: Entrevista a Horacio Pagani - Parte 1

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VIDEO: Entrevista a Horacio Pagani - Parte 2

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VIDEO: Entrevista a Horacio Pagani - Parte 3

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VIDEO: Entrevista a Horacio Pagani - Parte 4

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La entrevista se extendió más de lo que yo tenía pensado. No podía parar de escucharlo. Ya no me quedaba más memoria en la cámara. Pero no quería interrumpirlo ni un segundo, así que seguí grabando.

-¿Tienen pensado volver a exponer en Argentina como lo hicieran allá por 1999/2000?
-Puede ser. El trámite aduanero es muy costoso y no es tan simple como en otros lugares, pero por supuesto que sería un placer que haya coches que puedan ver mis compatriotas.

-Sabemos que son autos muy exclusivos, únicos quizás, a los que solo pueden acceder unos pocos. ¿De qué manera Pagani alimenta el mito y los acerca a los fanáticos que tiene por el mundo pero que no pueden comprarlos?
-La gente puede visitarnos en nuestra fábrica. Este año vamos a fabricar 40 autos, pero hay millones de apasionados que se acercan y que de alguna manera nos hacen llegar el afecto y la pasión que sienten por un Pagani. No siempre quien compra uno tiene toda esa emoción que siente quien ama algo y no lo puede comprar. Me acuerdo cuando era chiquito y estaba apasionado por el Jaguar E-Type. Había un señor de Casilda que tenía uno, y cuando él salía, yo corría con la bicicleta atrás para alcanzarlo, y cuando estacionaba me quedaba horas a mirarlo. Cuando pude me compré el de juguete y por suerte de grande pude comprarme el auto verdadero, pero la emoción que sentía cuando corría con la bicicleta no tiene comparación. Veo que hoy los chicos tienen una gran pasión por la Pagani, millones de personas y tours vienen a la fábrica con gente de todo el mundo, también desde Argentina. Tanto clubes Ferrari y Porsche como gente normal. Y este es un modo, en nuestro pequeño espacio, de poder regalar una emoción.

-Hablando de Casilda, ¿en qué estado se encuentra el proyecto de la Escuela de Diseño Industrial?
-La escuela está yendo bien. Es un esfuerzo muy grande sin ningún tipo de apoyo. Lo estamos financiando con un amigo; hemos comprado un terreno 2,5 has para hacer la escuela en un tiempo, ahora estamos dando las clases en la Facultad de Veterinaria. Fui a ver los trabajos del primer y segundo semestre del año pasado y vi que los chicos están aprendiendo y el nivel es muy bueno. Requiere su tiempo, porque lo que estamos tratando de transmitir y de formar es algo nuevo. Es un concepto donde arte y ciencia están juntos, y los profesores están haciendo un gran esfuerzo. El que es un ingeniero o un técnico está tratando de encontrarle la parte artística, y lo mismo ocurre para el artista que intenta encontrar la veta técnica o de ingeniería. Vi modelos que no he visto después de tres años en otras escuelas de diseño en el mundo. Asisten chicos que trabajan la mayor parte del día y a las seis de la tarde van a la escuela hasta las diez de la noche. En otras escuelas, como en Estados Unidos, se pagan veinte o treinta mil dólares por bimestre y el alumno pasa todo el día ahí, sin pensar en tener que trabajar. Nuestra escuela no es costosa pero no es gratis, sería imposible que lo sea; pagamos los profesores y todo nos cuesta mucho. Vamos a ver si con el tiempo podemos otorgar becas de estudio para quien no puede de ningún modo pagar y tiene talento y capacidad. Y también veremos si podemos transformar la escuela en algo un poquito más internacional, para que cambie un poco la mentalidad del diseño.

-¿Qué sería de la vida de Horacio Pagani si Lamborghini hubiese aceptado su propuesta de comprar ese famoso autoclave?
-Yo siempre creí en lo que estaba haciendo. De chiquito, cuando tenía 10 o 12 años, fabricaba mis modelos, se los mostraba a mis amigos y les decía “este es para el Salón de Torino, este para el Salón de Frankfurt”. Siempre tuve el objetivo de llegar a Módena y diseñar y construir mis autos. Creo que cuando uno trabaja duro, lucha y persiste, antes o después el resultado llega. Pero nunca pensé que la marca iba a lograr un nivel tan alto en todo el mundo. Fuimos elegidos el mejor brand de lujo italiano en China. Nuestro mercado más importante hoy es Japón, donde hay unos conocimientos de diseño, arte y técnica enormes. Nuestro cliente japonés es muy exigente, más que uno europeo, y es bueno que vayamos conquistándolo. Todo eso no me lo había imaginado, porque trabajé siempre tratando de mirar para adelante, más concentrado en lo que hacía cada día y haciéndolo por la pasión y por el amor al trabajo, al automóvil y al diseño, sin pensar tanto en las otras cosas. Pero es lindo ver que algo que hago con mi equipo puede emocionar y ser un punto de referencia para los jóvenes.

Entrevista de Matías Albín

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