A los 90 años, falleció esta mañana el piloto argentino José Froilán González. Fue el primero en darle una victoria a Ferrari en la Fórmula 1. Y el único argentino en ganar las 24 Horas de Le Mans.

Junto a Juan Manuel Fangio, Clemar Bucci y otros, Froilán integró la misión de pilotos argentinos que comenzaron a correr en Europa en los años '50.

Debutó en Fórmula 1 durante el Gran Premio de Mónaco de 1950, con una Maserati. Corrió en 26 Grand Prix durante nueve temporadas. Logró dos triunfos y y otros once podios. En 1954 fue subcampeón de Fórmula 1, detrás de su amigo de toda la vida y padrino de bodas, Fangio.

Conocido como "El Cabezón", "El Toro de las Pampas" o simplemente "El Gran Pepe", Froilán González llegó a conocer en vida el cariño y reconocimiento de los fanáticos de los autos en todo el mundo. En Maranello, cuna de Ferrari, su presencia era considerada con los máximos honores, en eterno agradecimiento por el primer triunfo en la Fórmula 1, en Silverstone '51.

Su estado de salud era delicado, producto de un marcapasos que lo obligaba a cuidarse en extremo. En los últimos meses fue internado varias veces, pero se tomaba el trabajo de grabar saludos para sus seguidores cuando debía ausentarse de algún homenaje, como ocurrió en el último de ellos, el 3 de junio.

Para quienes nos conmovimos con sus hazañas y tuvimos el honor de conocerlo, la partida de Froilán es una noticia tristísima, pero también representa un alivio: por una vez en la Argentina, uno de nuestros ídolos partió hacia otras pistas sabiendo bien cuánto lo queríamos.

C.C.

Adiós a José Froilán González
En el quincho de su garage de Barrio Norte, rodeado de recuerdos.

Adiós a José Froilán González
Con el pasaporte Rosso de Ferrari.

Adiós a José Froilán González
El eterno agradecimiento de Ferrari por el triunfo en Silverstone '51.

Adiós a José Froilán González
Con Fangio. Rivales en la pista, amigos inseparables en la vida.

***

PALABRA DE FROILÁN Sus entrevistas con Autoblog

En el transcurso de los últimos años, Autoblog tuvo la oportunidad de entrevistar en más de una oportunidad al Gran Pepe. Estos son algunos párrafos destacados de sus anécdotas atemporales.

-¿Cómo ve hoy aquél triunfo en Silverstone en 1951?
-Fue una victoria muy importante, tanto para Ferrari como para mí. El 14 de julio de 1951 fue una fecha que nunca olvidamos, ni Enzo Ferrari ni yo. Yo tuve una relación muy amena con el Commendatore. Fui el único piloto que no se peleó con él. ¡Y mirá que pasaron pilotos por la escudería! Yo ya te conté la anécdota la otra vez: yo siempre me llevé bien con él porque nunca me gustó discutir. Siempre trabajé para que a él le fuera bien. Algunos pilotos me tenían bronca por eso. Ellos siempre se quejaban por algo en las reuniones con él. Le criticaban los autos. Después de escucharlos a todos, Don Enzo preguntaba: ‘Froilán, ¿usted qué tiene para decir?’ Y yo le decía: ‘Commendatore, para mí está todo bien, ningún problema’. ¡Los otros pilotos me querían matar! Me acuerdo que Alberto Ascari y Luigi Villoressi se ponían como locos.

-¿Cómo lo conoció a Enzo Ferrari?
-Fue a comienzos de 1951, durante la Temporada Argentina. Yo en ese momento corría con una Maserati, pero tuve la oportunidad de conocerlo al Commendatore y le dije que si alguna vez necesitaba mis servicios me lo hiciera saber. Ese comienzo de temporada fue muy malo para Ferrari, con muchos autos destrozados y pilotos accidentados. A los pocos meses me hace llegar un mensaje para ver si yo quería correr sus autos. Dejé la Maserati, dejé todo y me fui a Maranello. Así empezó todo.

-¿Sigue viendo las carreras de Fórmula 1?
-Sí, por supuesto. Estos últimos años fueron bastante difíciles porque a los RedBull no hay con qué darles, pero por suerte nosotros tenemos dos excelentes pilotos, Alonso y Massa son dos fenómenos corriendo. Vamos a ver qué pasa.

-¿Cambiaron mucho las carreras con respecto a su época?
-Imaginate, en los años ’50 y ’60 se mató casi la mitad de los pilotos de Fórmula 1. Hoy la seguridad avanzó mucho y es muy difícil que se mate un piloto. Cambiaron los autos y también los circuitos. Imaginate que en tan sólo en Inglaterra los únicos tres circuitos eran pistas de aviación abandonadas. Había tres autódromos, Silverstone, Donington y Goodwood, y los tres eran pistas de la Segunda Guerra Mundial. Hoy los circuitos cambiaron muchísimo, hoy Silverstone es una de las mejores pistas que hay. El día que yo gané aquella carrea en Silverstone era todo muy precario, imaginate que hasta se le cayó el palco a la Reina en el momento de la premiación.

-¿Qué recuerdo tiene del triunfo en Le Mans, en 1954?
-Tuvimos muchos problemas con la lluvia esa noche. Fue una carrera terrible. Se mataron dos pilotos, pero a mí Dios me ayudó porque un par de veces anduve al borde del camino. Cuando Trintignant me entregó el auto a dos horas del final llevábamos dos vueltas de ventaja. Cuando me subí a la Ferrari, el motor no arrancó. Los mecánicos tardaron un buen rato en descubrir que se habían mojado los dos magnetos de atrás, porque Trintignant se había olvidado de cerrar la toma de aire cuando empezó a llover. Salí con apenas 40 segundos de ventaja sobre el Jaguar y casi sin frenos. Hice mil firuletes arriba de ese auto, pero aguanté en la punta hasta el final.

-¿Cómo ve la situación de los argentinos que están corriendo en el exterior y qué se debería hacer para ayudarlos?
-Creo que la situación siempre va a ser difícil si no se cuenta con el apoyo de las empresas del país. Yo quiero hacer una escuela de pilotos. Con monopostos. Quiero que sea una categoría, pero también una escuela. “Pechito” López es un fenómeno. Es joven, sabe cuatro idiomas, hizo dos años de trabajo para Fernando Alonso en el equipo Renault. ¡Tiene 15 mil kilómetros arriba de un Fórmula 1! Tenía todas las condiciones para seguir creciendo en ese equipo, pero vino un brasileño con toda la plata y lo cagó. Ya le había pasado lo mismo con Ferrari. Lo habíamos llevado para que hiciera todas las pruebas para convertirse en tester de la Scudería. Después vino Schumacher, que en esa época podía elegir a todos los otros pilotos, y también lo cagó. Yo tengo buena relación con Schumacher, pero a la hora de negociar, los alemanes son jodidos.

-¿Qué análisis hace del paso de Schumacher por la Fórmula 1?
-Aparte de ser buen piloto, es muy completo como persona. Es un tipo muy familiero, no fuma, no toma, hace su régimen, camina doce kilómetros por día, corre, juega al fútbol, esquía… No hay que olvidarse que en la Fórmula 1, en mi época y también ahora, nunca faltaron los pilotos a los que les gusta tomar, fumar y los que se vuelven locos por las minas. Igual, no se puede comparar la Fórmula 1 de ahora con la de hace 57 años. Son dos cosas totalmente distintas.

-¿Usted sigue manejando?
-Sí, todos los días vengo a la oficina manejando, pero el tránsito está hecho un desastre.

-¿Por qué los argentinos tenemos tantos accidentes de tránsito?
-Creo que la explicación es más que obvia: se multiplicó el tránsito por la recuperación económica, pero hay un déficit muy grande en la construcción de nuevas rutas y en el mantenimiento de las que ya hay. En su momento fueron muy criticadas las autopistas de la ciudad de Buenos Aires, pero si no fuera por ellas el tránsito ya habría colapsado. En los años ’50, en Italia, con Fangio nos espantábamos de los accidentes que había. Más de una vez nos salvamos de matarnos en la ruta. Se morían entre 50 y 60 personas por día, como pasa ahora acá. Pero un día empezaron a construir autopistas y el tránsito se volvió más seguro. Fue tan evidente el cambio que con Fangio fuimos a verlo a Perón y se lo dijimos: “General, haga más autopistas en este país, porque en Italia funcionaron”. En todos estos años nos cobraron el 5% del impuesto a los combustibles y no construyeron ni un metro. Y cada día que pase va a ser peor. Se están fabricando 500 mil coches por año y el 40% se quedan en Buenos Aires. Si no se construyen autopistas, en cuatro o cinco años el tránsito va a colapsar.

-¿Qué significan para usted los homenajes que le hacen en todo el mundo?
-Para mí es una gran emoción encontrar a semejante cantidad de amigos. ¿Qué más te puedo decir? Estoy muy contento y son días muy especiales para mí. A medida que van pasando los años y vienen todos estos homenajes tan lindos, uno siente una cosa muy fuerte adentro del corazón. Recibo cariño de todas partes del mundo. De todos los países llegan mails y regalos y cartas de felicitaciones. Vos sabés que los Ferraristas son todos unos fanáticos fenomenales, es una pasión que sólo se puede comparar con lo que sienten los hinchas de River o Boca.

***

VIDEO: La anécdota de Froilán con Fangio y Perón

Enviá tu noticia a novedades@motor1.com