El texto del mail de invitación era tan cordial como intrigante: “Tengo el agrado de contactarlos para invitarlos a compartir la presentación del Proyecto X, siendo el nuevo producto que estaremos lanzando este año 2013. La convocatoria es para un número reducido de periodistas especializados, para el día jueves 11 de abril de 9 a 12:30 en Planta X”.

Y continuaba así: “Allí compartiremos un desayuno y podrán conocer de cerca este nuevo vehículo; les presentaremos el equipo de trabajo, brindaremos información sobre los avances del proyecto, las nuevas tecnologías que comprende y el proceso de pruebas realizado en los últimos meses”.

La verdad, pocas propuestas podían ser más interesantes para un jueves a la mañana.

Por fin podría ver en persona uno de los lanzamientos industriales más importantes de la Argentina en 2013, que incluso llegó a ser fotografiado por los paparazzi de Autoblog.

Pero todavía faltaba un párrafo más en la invitación: “Dado que toda esta información no será aún oficial, les solicitaremos que firmen ese día vuestro estado de confidencialidad frente a este tema”.

Contarle un gran secreto a un periodista y pedirle que no lo publique es como dejarle la pelota picando en el área a un futbolista y pedirle que, por favor, no haga un gol: “Ahora no, otro día sí, ¿dale?”

Sin embargo, este tipo de eventos periodísticos son más comunes de lo que la gente cree. Se llaman “noticias embargadas”.

Son informaciones que, por razones de procesos industriales y editoriales, se distribuyen con anticipación a un grupo reducido de medios de comunicación para que puedan procesarlas con tranquilidad, editarlas correctamente y dejarlas listas para publicar hasta que se cumpla el día y la hora señalada por el “fin del embargo”.

Pasa con los discursos presidenciales, los estrenos de cine y también con la industria automotriz.

¿Y qué ocurre si un medio de comunicación viola este embargo? Legalmente, es difícil que lo puedan sancionar. Pero seguramente quedará fuera de próximas noticias embargadas y, ante todo, habrá roto su palabra con la fuente de información que accedió a mostrarle sus secretos por anticipado.

Entonces, ¿de qué puede servir conocer un auto por anticipado si no se puede publicar ni una línea? En primer lugar, para formarse una idea acabada de qué se trata el producto que saldrá a la venta en los próximos meses. Además, este contacto permitirá publicar una nota más completa y detallada en el momento en que se levante el “embargo”.

Por último, las marcas también aprovechan estos eventos para recabar opiniones de los periodistas especializados y realizar correcciones o mejoras de último minuto.

Es todo lo que se puede decir sobre este tema que, a partir de ahora, ingresa en “estado de confidencialidad”.

C.C.

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PD: Ah, y que nadie se haga los rulos con la foto. Ese es un Bentley Continental GT.