El pasado fin de semana se celebró una nueva edición del Concurso de Elegancia de Pebble Beach, el certamen de autos clásicos más prestigioso del planeta.

En esta ocasión, las cuidadas canchas de golf del resort de California conmemoraron los 125 años de Mercedes-Benz y cobijaron a una de las mayores reuniones de Ferrari 250 GTO de la historia.

Para los argentinos, sin embargo, el interés pasó por la lucha sin cuartel entre las dos familias de coleccionistas de autos clásicos más importantes del país: los Pérez Companc y los Sielecki.

Los primeros son el conocido clan de industrias alimenticias-petroleras, encabezado por Gregorio Pérez Companc, el hombre más rico de la Argentina. La colección que albergan en su garage-museo-autódromo de Escobar (ver fotos) tuvo el mayor crecimiento de los últimos años y, con Goyo jubilado, está siendo representada en los eventos internacionales por sus hijos Jorge y Luis.

Los Sielecki son los propietarios del laboratorio Phoenix, y en los últimos años también se volcaron a la política, acompañando a Mauricio Macri en sus gestiones tanto de Boca Juniors como a nivel nacional. La dupla compuesta por los hermanos Daniel y Calilo son los principales mecenas de las 1000 Millas Sport y su garage de casi una manzana en Acassuso es un santuario al que acceden pocos privilegiados.

Pebble Beach es un concurso tan estricto y exigente con las inscripciones que es difícil ver que un coleccionista lleve más de un auto a una misma edición, por lo que la elección del modelo suele ser motivo de largas cavilaciones por parte de los participantes.

Los Sielecki sorprendieron con un Bentley Speed Six Gurney Nutting Fixed Head Coupe, de 1939, con las enormes dimensiones, la estética fastuosa y el grado de over-restoration que suele agradar a los jurados de este certamen.

Los Pérez Companc, en cambio, apostaron sobre seguro y llevaron el Shelby Cobra Daytona Coupé que compraron hace dos años por 7,25 millones de dólares. Se trata del auto de origen norteamericano que alcanzó el precio más alto en una subasta.

El ejemplar con el chasis CSX2601 es uno de los seis que se fabricaron en los años ’60 y tiene un historial impecable: corrió el campeonato mundial GT de 1965 contra las Ferrari 250 GTO y le dio el título a Bob Bondurant luego de ganar cuatro carreras.

A la hora de los premios, los hermanos Sielecki se impusieron sobre los hermanos Pérez Companc. Por goleada.

El Bentley de los de Acassuso cosechó tres trofeos en el concurso y estuvo a un paso de quedarse con el premio mayor, ganado por un Voisin de 1934: fueron nominados al premio “Best of Show”, ganaron el premio especial “Road & Track Trophy” y se impusieron en la Clase J1 (clásicos europeos entre 1925 y 1931).

Los de Escobar, en cambio, se tuvieron que conformar con con un tercer puesto en la Clase O2 (sports con techo de postguerra) y el premio especial “Phil Hill Cup”.

Más allá de este duelo de caballeros, la buena noticia para los fanáticos argentinos de a pie es que existen grandes posibilidades de que algunos de estos dos autos se exhiban en Autoclásica 2011 (leer más).

Fotos y ganadores del Concurso de Elegancia de Pebble Beach 2011 en este link.