Tom Tjaarda, el diseñador norteamericano de origen holandés, fue uno de los más estrechos colaboradores de De Tomaso en sus años de gloria y autor de las líneas del exitoso Pantera. Radicado en Turín y a punto de cumplir 75 años, Tjaarda aceptó participar de esta entrevista vía e-mail con Autoblog.

-¿Cómo lo afectó en su momento la liquidación de De Tomaso, tras el fallecimiento de su fundador?
-Por supuesto que es una verdadera lástima que la compañía De Tomaso no haya podido seguir creando y produciendo automóviles fascinantes. Cuando Alejandro De Tomaso enfermó, fue muy duro y demandante para él seguir con sus actividades. Era una persona muy tenaz y nunca dejó de luchar por su marca. Sin embargo, él era el único que tenía la visión y sólo él estaba en condiciones de mantener la actividad en la planta de Módena. Intentó hacerlo por todos los medios, pero ni la más grande de las tenacidades es suficiente para cambiar el cruel destino que obstaculizó sus intentos. Todos los que alguna vez trabajamos con De Tomaso tenemos un profundo recuerdo de este período. No era una persona con la que resultara fácil trabajar, pero manejaba tantos asuntos interesantes al mismo tiempo que uno nunca se aburría o podía permanecer indiferente ante su personalidad.

-¿Es cierto que alguna vez intentó comprar la marca De Tomaso?
-Sí, junto a un grupo de inversores intentamos comprar el nombre y la marca De Tomaso. Hace tres años fuimos dos veces a Módena y discutimos este tema con el responsable legal de la liquidación de la compañía. Sin embargo, el precio era muy elevado.

-¿Cuánto tiempo trabajó con Alejandro De Tomaso?
-Trabajé junto a él desde 1969 hasta 1974, cuando se desprendió de Ghia para seguir sus nuevas actividades con Innocenti y Maserati. Me invitó a ir con él a Módena para continuar la relación laboral, pero yo acababa de casarme y mi esposa es una turinesa que, si bien adora Módena y Bologna, estaba muy ocupada en su carrera como profesora de un colegio. Hoy es directora de una escuela en Turín.

-¿Recuerda cómo entró a trabajar en la empresa?
-El signore De Tomaso me llamó por teléfono en 1969 invitándome a una reunión. Yo asistí bastante preocupado por lo que había escuchado sobre él y lo difícil que era trabajar junto a una persona de carácter tan fuerte. Fui a su oficina y charlamos sobre los numerosos proyectos que él tenía en mente. Pude ver que tenía una enorme cantidad de ideas, de las cuales se concretarían una entre diez. Pero también pude descubrir que era una persona muy interesante y que podría ser divertido trabajar con él. Acepté su oferta y empecé a desempeñarme en el estudio de Ghia. Por supuesto, era cierto que De Tomaso era una persona difícil, muy demandante, pero eso me gustaba a pesar de que a veces resultaba un poco intimidante.

-¿Cómo era el trato personal con De Tomaso?
-A De Tomaso le encantaba discutir, adoraba poner sobre la mesa ideas provocativas y conceptos polémicos para después sentarse a ver las reacciones de las personas. Al principio su personalidad me aterrorizaba por su agresividad, pero pronto descubrí que era una persona muy inteligente y culta. Le encantaba el arte y cuando empezó a ganar buen dinero compró pinturas muy importantes que guardaba en una sala especial del estudio Ghia, para mostrárselas a los clientes que lo visitaban. Le agradaban las personas que se animaban a discutir con él -sin insultos, por supuesto-. Adoraba el jueguito de la provocación y de la buena argumentación.

-¿Era una persona que daba libertades para el lucimiento del talento de sus empleados?
-Yo trabajé con él desde el comienzo del ascenso de su notoriedad y también debo decir que me hice muy conocido por medio de los autos que diseñé para De Tomaso. El signore De Tomaso nunca se opuso a darme crédito por mis diseños, aunque a veces percibí que no le gustaba el hecho de que mi nombre empezara a ser conocido. Como ser humano, para mí fue muy importante poder conocer a De Tomaso. Las personas que son inteligentes y astutas –aunque a veces resulten pedantes- no me asustan tanto como las personas ignorantes y presuntuosas de lo que carecen. De Tomaso fue un hombre de negocios muy habilidoso y había que ser muy cuidadoso al negociar con él para evitar el riesgo de que te llevara por delante. No me hubiera gustado sentarme a discutir negocios con él porque seguramente habría salido perdiendo. Pero tengo muy buenos recuerdos de mis días con De Tomaso.

-¿Cómo fue el proceso de diseño del Pantera?
-La idea era que el Pantera se convirtiera en el nuevo Mangusta. Sin embargo, todo esto cambió cuando De Tomaso viajó de pronto a Estados Unidos y permaneció allí durante dos meses. En Ghia nadie sabía qué había ido a hacer ni por qué. Pasaron unas primeras semanas de gran silencio y de pronto empezó a llamar por teléfono todos los días desde Estados Unidos preguntando si el modelo en escala real del “New Mangusta” estaba listo. Cada vez que llamaba insistía en que el modelo debía quedar listo y pintado en una semana, porque volvería a Italia llevando a una importante persona que deseaba ver el modelo terminado. Lo cierto es que pudimos terminar el modelo apenas unas horas antes de que De Tomaso apareciera en el estudio con su misterioso amigo, que resultó ser Lee Iacocca, quien por aquel entonces era el CEO de Ford Motor Company. El resto, como dicen, es historia. Este modelo se convirtió en el Pantera y entró en producción diez meses después. Gracias al acuerdo con Ford para la provisión de motores, tuvo una gran aceptación en Estados Unidos.

-¿Cuáles fueron sus fuentes de inspiración para el Pantera?
-En esa época empezaron a aparecer gran cantidad de superautos con el motor ubicado en posición central. Pero descubrí que, cuando se ubicaba el motor en esa posición, la mecánica pasaba totalmente desapercibida, relegada a un plano interior. Lo que yo quise hacer fue diseñar un vehículo de la manera que uno pudiera ver de dónde provenía la potencia. Por eso diseñé esos flancos traseros que se elevan hacia el techo para darle a la parte posterior un aspecto poderoso. También las grillas ubicadas en los paneles traseros tuvieron la intención de brindar la impresión de que la potencia provenía de ese preciso lugar. La idea era atraer la atención de los ojos del observador hacia ese punto. Después de experimentar con algunos concepts, estuve listo para hacer un modelo en escala 1:4 con la forma que me gustaba. Desde ahí realicé el diseño en escala real del modelo definitivo. De Tomaso vio este modelo antes de viajar a Estados Unidos y me dijo que siguiera adelante hasta terminar el modelo en escala real.

-¿Se imaginó en ese momento la trascendencia que tendría el diseño del Pantera?
-Mientras trabajaba en este proyecto nunca pensé que 30 o 40 años después la gente se seguiría entusiasmando con el Pantera, como ocurre con muchos coleccionistas que lo atesoran y lo restauran. Hace apenas una semana viajé a Pocono, en Estados Unidos, para un encuentro llamado La piu belle macchine d'Italia, donde había numerosos Pantera en muy buen estado. Dos de estos ejemplares salieron a la pista de Nascar de Pocono y corrían tan rápido que constantemente adelantaban a las Ferrari 430 de la Copa Challenge. Aún 35 años después, estos autos brindan un enorme placer a sus propietarios. El crédito le corresponde a GianPaolo Dallara por el trabajo de ingeniería al crear un automóvil simple y eficiente, que con la tecnología moderna de neumáticos aún es altamente competitivo en términos de performance.

-Usted trabajó también en los estudios de Pininfarina y Giugiaro, ¿cuál es su diseño favorito de todos los tiempos?
-El Pantera es el auto que realmente puso mi nombre a circular por todo el mundo. Aún hoy me invitan a eventos de autos clásicos en todo el planeta para que hable de él. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo cada vez me gustan más otros diseños que realicé, como el Fiat 124 Spyder (foto de arriba), la Ferrari 330 2+2 Coupé y la Ferrari 365 California. Fue realmente un privilegio diseñar vehículos para Ferrari. Y el Fiat Spyder permaneció en producción durante 20 años. Pero mis mejores recuerdos aún pertenecen a los días que trabajé para Ghia y DeTomaso. El equipo de trabajo era muy pequeño y debíamos hacer un esfuerzo enorme para llevar adelante todas las tareas al mismo tiempo, pero éramos jóvenes. Recién ahora me doy cuenta de que la carga de trabajo que teníamos era enorme. Si uno mira para atrás, entre 1966 y 1976, Carrozzeria Ghia salió adelante con diseños como la Maserati Ghibli, el De Tomaso Mangusta, el Pantera, el Deauville cuatro puertas y la coupé Lonchamps, además de una buena cantidad de prototipos y concepts para salones y hasta un auto de Fórmula 1. En ese entonces, el estudio Ghia estaba en el centro de la cultura de los autos especiales, incluso mejor posicionado que Bertone y Pininfarina.

-¿Qué es de su vida por estos días? ¿Sigue trabajando?
-Acabo de reorganizar mi compañía para incorporarla a un conglomerado de empresas. Mi estudio Tjaarda Design ahora quedó integrado a un grupo de empresas con sede en Las Vegas, que incluye al especialista mexicano en fibra de carbono HST, al fabricante de baterías K2 Energy Solutions y a los fabricantes de prototipos Torino International de Escondido, California. Estamos trabajando en la creación de un Ford Mustang muy especial, completamente eléctrico, además de otros proyectos reservados. En agosto próximo, durante el Concorso Italiano de Monterey, presentaremos un De Tomaso Pantera muy especial. No puedo adelantar mucho sobre este auto, sólo puedo decir que en este momento le están realizando el trabajo de pintura en México. Es un auto que compré para mí en Estados Unidos y al que le estoy realizando algunas reformas para divertirme. Prometo enviarle algunas fotos cuando lo tenga terminado, aunque conociendo el trabajo que demandan estos proyectos no creo que eso ocurra hasta unas horas antes de llevarlo a Monterey.

Alejandro De Tomaso (sentado), Tom Tjaarda y el Pantera.

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